El pasado 23 de marzo, Florencia aparecía muerta en la Localidad de "Los Membrillos". A casi un mes del hecho.
Jueves 20 de abril de 2017
El femicidio de Florencia Di Marco generó una gran conmoción en la provincia y los medios de comunicación nacionales. Por sus tan sólo 12 años de edad, por los abusos y violaciones reiteradas dentro de su entorno familiar, por la forma en que la mataron sin posibilidades de defensa alguna o por las condiciones en las que fue hallado su cuerpo a orillas del arroyo "Saladillo", todos quedaron impactados y sensibilizados ante un crimen que ha sido catalogado como aberrante.
En las declaraciones de los funcionarios del Estado Provincial y las opiniones de la sociedad puntana, pareciera que todo gira en torno a considerar la muerte de Florencia como un homicidio más y no como un femicidio. Este es el camino más fácil si lo que se busca es no hablar de la larga cadena de violencias que culminaron con la vida de Florencia.
La situación de las mujeres en la provincia es cada vez más preocupante.
Durante el 2016, se registraron oficialmente 1.120 denuncias por violencia de género, es decir, tres por día. Ante esto, la respuesta del gobierno provincial ha sido una escasa inversión destinada a “resolver” las cuestiones relativas a la violencia machista. Del presupuesto anual provincial aprobado para este año, sólo un 0,17% será destinado a la Secretaría Provincial de la Mujer y un magro 0,01% será para los programas gubernamentales de asistencia, seguimiento y capacitación a la mujeres víctimas de violencia.
También, San Luis tiene uno de los índices más altos de embarazo adolescente a nivel nacional. Según datos oficiales, un 20 % de los partos anuales corresponden a madres menores de 19 años; y, por mes, dos menores de 13 años son madres.
Estas cifras tampoco tienen importancia para un Gobierno que destina un 0,001 % del presupuesto anual a las políticas salud sexual y reproductiva, que no aplica la Ley de Educación Sexual Integral en los establecimientos educativos, y que no ha adherido al Protocolo Nacional para la Interrupción del Embarazo por causas terapéuticas.
Mientras exigimos justicia por Florencia, sigan organizandose
La violencia contra las mujeres, seguida de muerte, se ha convertido en algo tan cotidiano que se hace difícil llevar la cuenta. Cada vez que se da a conocer un nuevo caso, la bronca y la rabia copan las calles de todas las ciudades del país. El femicidio de Florencia no fue la excepción. Cientos nos movilizamos en San Luis, buscando respuestas y exigiendo justicia.
Sin embargo, esos sentimientos resultan ser limitados e impotentes si no tienden a fortalecer nuestra la lucha contra el orden social vigente que es machista y patriarcal, que está sostenido por las relaciones económicas de explotación capitalista y por un Estado que legitima, justifica y reproduce la opresión de las mujeres, ya sea mediante la discriminación laboral y salarial o por la negación de libertades democráticas elementales como el derecho al aborto legal, seguro y gratuito o siendo sus instituciones cómplices de las redes de trata.
El debate sobre cómo enfrentar esa larga cadena de violencias nos tiene que permitir la organización en cada lugar de trabajo y estudio con la perspectiva de hacer volar por los cielos este orden social deshumano, transformando todo de raíz por una vida sin opresión ni explotación, llena de pan y repleta de rosas.