Este primer mes de Piñera estuvo marcado por las dos caras de una misma moneda, la primera de los cinco grandes acuerdos nacionales, donde busca ganar legitimidad para poder gobernar y dividir a la oposición y la otra cara, la de Urrutia que tildo de terroristas las víctimas de la dictadura junto a la de la durísima represión al movimiento estudiantil y a profesores el 19A.
Domingo 22 de abril de 2018
Las sorpresas de Piñera su política de los acuerdos, para dividir a la posición y marcar la agenda
Las comisiones que se formaron para construir estos cinco grandes acuerdos, lograron dividir en parte a la oposición, en el Frente amplio quedaron por un lado Boric y Sharp dentro de infancia y seguridad respectivamente y por el otro Pamela Jiles criticando su participación en estas instancias, a si mismo la Nueva Mayoria también enfrento dividida y sin discurso claro estas instancias.
Por su parte Piñera ha venido ajustando su discurso, diciendo que la gratuidad no se termina que por el contrario se extenderá la gratuidad a la educción técnico profesional, pero todo con letra chica, ya que al final es un sector reducido de estudiantes los beneficiados menos del 10% y es básicamente dinero para los privados, que tienen el grueso de la matricula de la educación técnica, privatizada en la dictadura.
Si bien esto parece estar resultando, la contra cara la presento con el diputado Urrutia, quien en plena operación del gobierno de retirar el proyecto de ley que entregaba una pequeña compensación económica a las víctimas de la dictadura, acusó de que era "un aguinaldo para terroristas", tensando la relación con la oposición, que llego a cuestionar estas dos caras aunque sin romper.
Mostrando la tibieza de un sector del FA , demostrando que pueden ofrecer gobernabilidad a la dereha. ver http://www.laizquierdadiario.cl/El-Frente-Amplio-le-ofrece-gobernabilidad-a-la-derecha-y-a-Sebastian-Pinera
Un discurso social para un gobierno que ya muestra las garras
Así la cautela del gobierno no es tanto por la oposición de la Nueva Mayoría o del frente amplio, si no sobre todo por lo que puede expresar en las calles los llamados "movimientos sociales" donde los trabajadores, los estudiantes, el movimiento de mujeres, entre otros pueden, transformarse en la real oposición al gobierno.
Pero estas aprensiones del gobierno por no en desatar una gran oposición, se cumplen más en la forma que en el contenido, porque de todas formas su gran objetivo es derrotar a estos movimientos sociales, desarticularlos, frenar el cuestionamiento al neoliberalismo y el ánimo de reformas que lo sostiene.
Una muestra de esto es la movilización del 19A, donde los estudiantes y profesores salieron a responder frente al fallo del tribunal constitucional, ver: http://www.laizquierdadiario.cl/Mas-de-100-000-estudiantes-vuelven-a-las-calles-y-se-abre-un-flanco-debil-en-el-Gobierno-Se-puede?id_rubrique=1201
Donde se desarrollo una muy importante movilización, ante lo cual el gobierno respondió con un enorme despliegue represivo.
Pero antes ya venía ensayando nuevos ataques como permitir la objeción de conciencia ante la ley de aborto por tres causales, obstaculizando aún más esta conquista del movimiento de mujeres.
Los despidos en el sector público, con más de 500 trabajadores despedidos, principalmente a contrata y plazo fijo, es decir el sector más precarizado.
También la mano dura contra el pueblo Mapuche, en sus anuncios de fortalecer la ley antiterrorista y reforzando el aparato de inteligencia.
Una fortaleza táctica debilidad estratégica
Esto de conjunto a expresado una importante fortaleza táctica del gobierno en la forma de llevar adelante sus movimientos, a diferencia de su primer gobierno parece ir despacio por las piedras, apenas ha presentado proyectos de ley y más bien se ha dedicado a frenar iniciativas de la nueva mayoría, retirando más de 400 decretos de la administración anterior.
También busco hasta ahora sin un claro éxito cerrar la crisis en carabineros con un recambio de los altos mandos y diversas reformas administrativas, pero cada paso le abre nuevas aristas, como ocurre ahora con el escándalo de las pensiones millonarias.
Es que para lograr lo que realmente quiere Piñera, y la derecha que es la vuelta a los "años mosos" del neoliberalismo, se requiere más que un discurso, inclusive más que dividir al adversario, se requiere derrotarlo, cuestión que aún está por fuera de la relación de fuerzas instalada luego del 2011, es por esto que desde un principio Piñera se proyectó por más de un periodo presidencial, pero esto como vemos no le será tan sencillo.