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Red Internacional
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Conferencia Matutina. AMLO dispuesto a solicitar consulta para enjuiciar a expresidentes

Si no es con firmas ciudadanas o mediante legisladores, el presidente solicitará la consulta. Más ideología a favor del las FF.AA.

Miércoles 2 de septiembre de 2020

En continuidad con su discurso del informe de gobierno, optimista pero alejado de la realidad, esta mañana López Obrador retomó que, como resultado de no permitir la corrupción y de la austeridad republicana, se han ahorrado más de 500 mil millones de pesos, y aseguró que por eso el gobierno no tiene problemas para financiar los programas de bienestar, la educación pública y la salud.

El presidente insvisibiliza así las protestas de las trabajadoras y trabajadores de la salud, que han sido una constante durante los últimos meses, en exigencia de insumos para atención de pacientes y de protección personal frente a la pandemia.

En el terreno educativo, el financiamiento del que habla se ha traducido en la firma de convenios millonarios con las grandes televisoras del país para la transmisión de los programas de Aprende en casa II, mientras que existen regiones en las que ni siquiera está garantizado el servicio de energía eléctrica, no se diga el acceso a internet.

Sobre la consulta para enjuiciar a expresidentes, AMLO señaló que ya hay iniciativas de ciudadanos para reunir las firmas necesarias, se pronunció a favor de que participen las mexicanas y mexicanos que trabajan o viven en el extranjero y sobre esto dijo que poco a poco habrá más información.

Trazó entonces una posible ruta, que comenzaría por ver si se va a llegar al número de firmas, si no, está la posibilidad de que los legisladores resuelvan llevar a delante la consulta, y si no, “lo va a solicitar el presidente”, porque “sí se va a hacer”. Aprovechó entonces para pedirle al INE que se vaya preparando.

De esta manera, mientras el gobierno sigue explotando políticamente el caso Lozoya, apuntala ahora el tema de la consulta también como recurso político para fortalecer su imagen en medio de las consecuencias de la pandemia y el adverso escenario económico, frente al golpeteo de la oposición de derecha y preparando al Morena para las elecciones intermedias del próximo año.

En otro tema, como ya es habitual utilizó la mañanera para hacer ideología a favor de las fuerzas armadas y naturalizar su presencia en las calles. Destacó el apoyo de la Sedena para combatir el "huachicoleo" y el abastecimiento de combustible con pipas, para la construcción del aeropuerto de Santa Lucía, y junto con la Marina para implementar el Plan DNIII durante la pandemia y para integrar la Guardia Nacional.

Todo esto, por supuesto, ha sido parte de la misma estrategia del gobierno para recomponer la imagen de las fuerzas armadas, profundamente desprestigiadas luego de su actuación durante dos sexenios de “guerra contra el narco”.

Durante su campaña electoral, López Obrador prometió la desmilitarización del país. Ahora dice que el actuar de las fuerzas armadas depende mucho de quién sea el comandante -o sea, él mismo- y que sus elementos ayudan a sus semejantes y respetan los derechos humanos.

Se dirigió entonces a los ciudadanos preocupados porque haya mucha participación de las fuerzas armadas, para decir que “no olviden que el soldado es pueblo uniformado”.

La naturaleza represiva de las fuerzas armadas, sin embargo, es lo que explica que, a pesar del nuevo comandante, ese “pueblo uniformado” siga perpetrando masacres, como la que ocurrió recientemente en Nuevo Laredo, Tamaulipas.