Un plenario de delegados decidió realizar un paro en contra del ajuste y para intentar frenar los despidos masivos en el Estado.
Jueves 28 de diciembre de 2017

El mes de diciembre comenzó con despidos en varias áreas del Estado. Por este motivo la Asociación Trabajadores del Estado (ATE) decidió, el día martes, en una asamblea con delegados de diferentes sectores , convocar a un Paro Nacional, para enfrentar lo que denominan “achique”.
La medida de fuerza será el próximo jueves 4 de enero de 2018 e incluirá además del Paro Nacional una movilización al Ministerio de Modernización.
El secretario General de ATE Nacional, Hugo Godoy, declaró que el ministro Ibarra “no ha tenido la delicadeza ni la responsabilidad de convocar a nuestro gremio para informar sobre las condiciones ni la metodología de ese estudio de situación de los planteles en el Estado Nacional que se utiliza como excusa para promover esta nueva ola de despidos”.
En lo que va del mes de diciembre, como un deja vu de lo sucedido ni bien asumiera como presidente Mauricio Macri, se sucedieron despidos en Fabricaciones Militares, Ministerio de Defensa, en la Enacom, Ministerio de Energía y Minería y en el mismo Ministerio de Modernización que dirige Ibarra. Tampoco dejaron afuera del ajuste al INCAA y al Ministerio de Cultura de la Nación.
Para cerrar un año que de festivo no tiene nada, la Televisión Digital Abierta (TDA) les informó a sus 180 trabajadores, que a partir del 1 de enero de 2018 todos quedaban desvinculados de ese organismo cualquiera sea su situación contractual. Una prueba irrefutable de la decisión política de desmantelar las señales públicas.
Godoy indicó que el paro se definió “analizando la situación de esta nueva ola de despidos que está llevando adelante el Gobierno del presidente Macri, como parte de esta Tercer Reforma del Estado, que ha generado ya el año pasado 15 mil despidos en el Estado Nacional y que promueve nuevos despidos en este fin de año, angustiando a todas las familias de los trabajadores, no solamente del Estado Nacional, sino también en provincias y municipios, porque con esta política el gobierno alienta a los gobernadores y jefes comunales”.
La palabra “achique” utilizada por ATE para definir la política de ajuste brutal descargada sobre los trabajadores, es en principio insuficiente. Sobre todo si tenemos en cuenta que en estas últimas semanas quedaron sin trabajo alrededor de 500 trabajadores y trabajadoras que se desempeñaban en la administración pública. Y ya son más de 20.000 los puestos de trabajo perdidos durante este año.
El gobierno de los CEOs no se aleja del manual de instrucciones neoliberal. Reduce el déficit fiscal desmantelando el Estado y dejando en la calle a miles de familias. Reforma el sistema previsional, para echar mano al dinero de los jubilados. Y sin prisa pero sin pausa se alista para tratar de aprobar una nueva reforma laboral.
Las jornadas del 14 y 18 de diciembre dejaron en evidencia que para enfrentar el ajuste, la lucha en las calles es un punto ineludible.
En este sentido la organización de los trabajadores resulta indispensable. El sindicalismo clasista se prepara entonces para poner un freno a la reforma laboral, que será, de concretarse, un nuevo plan de hambre para toda la clase trabajadora.