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Red Internacional
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Represión. Aberrante: La represión de la revuelta deja a Chile como el país con mayor cantidad de traumas oculares en el mundo

Publicación científica de la Unidad de Trauma Ocular (UTO) en la revista Eye afirma que Chile tiene la mayor cantidad de casos con traumas oculares en todo el mundo y menciona la creciente alza en los números durante el proceso de la revuelta.

Benjamín Pérez Zúñiga Trabajador informal

Carla Rosales Medina

Carla Rosales Medina militante Vencer

Jueves 27 de agosto de 2020

La revista científica Eye vinculada a The Royal College of Ophthalmologists del Reino Unido publicó un estudio realizado por oftalmólogos y distintos profesionales de la salud de la UTO del Hospital del Salvador que indica que Chile es el país con mayor cantidad de traumas oculares en todo el mundo, esto a raíz de la represión que se vivió en la revuelta popular de octubre pasado. La publicación señala que entre el 18-O y el 30 de noviembre fueron 259 pacientes quienes acudieron a la UTO con un traumatismo ocular ocasionado por proyectiles lanzados por FF.EE. en las manifestaciones. Hasta el día de hoy hay contabilizadas 459 víctimas de trauma ocular, donde 26 casos son de estallido del globo ocular, 429 otro tipo de trauma y 9 de estos son de pérdida total de visión irreversible.

De los casos más conocidos tenemos el de Gustavo Gatica, quien el 8 de noviembre en las cercanías de Plaza Dignidad estaba haciendo registro de la represión policial y fue impactado con perdigones que le ocasionaron la pérdida total de la visión en ambos ojos, también está el caso de Fabiola Campillay, quien se dirigía a esperar un bus de acercamiento en la comuna de San Bernardo para poder llegar a su trabajo cuando le llegó una bomba lacrimógena en la zona frontal del cráneo, en un registro audiovisual de esa noche se escucha a un paco decir: “uh, se la piteó”, sin ser capaces de brindarle ayuda después de haber sido impactada por el proyectil. Como este son más de 400 casos que no han recibido ayuda de parte del estado, y los que sí, no han tenido un seguimiento constante y apropiado.

Según los informes realizados durante la revuelta por el Instituto Nacional de DD.HH, Human Rights Watch y Amnistía Internacional en Chile existe una violación sistemática a los derechos humanos, y así quedó expresado con miles de denuncias y registros de abusos. Estas denuncias de abusos, torturas y traumas oculares han quedado al olvido de la justicia chilena, son miles los casos que siguen en impunidad, sin ningún responsable material de estos brutales actos, pero sí tenemos claros quiénes son los responsables políticos de estos ataques contra el pueblo movilizado. Sebastián Piñera, Chadwick y Blumel son los principales responsables políticos de la represión que millones vivimos en las calles de Chile durante la revuelta. Exigimos juicio y castigo para los responsables políticos y materiales de las violaciones a los DD.HH. Durante el estallido social, se hicieron 466 denuncias a agentes del estado por "presuntas vulneraciones" a los derechos humanos contra civiles y hasta hoy son menos de 70 agentes formalizados de esos cientos de denuncias.

Hoy, la situación nacional nos exige debatir en torno al proceso constituyente, las trampas que trae el plebiscito y las propuestas de los partidos tradicionales. Ya impusimos nuestras principales demandas en la calle, pero la revuelta demostró ser insuficiente cómo método para conquistar nuestras exigencias, lo que nos dieron fue una brutal represión y un “acuerdo por la paz” firmado entre 4 paredes por quienes han profundizado la privatización del país durante los últimos 30 años. Necesitamos construir un frente de trabajadores y la izquierda anticapitalista en Chile que incluya sectores de la revuelta y que represente las demandas de la mayoría del pueblo trabajador, como la libertad a los presos políticos de la revuelta y pu mapuche, verdad y reparación a las víctimas con trauma ocular y juicio y castigo a los responsables materiales y políticos de la represión. Este frente además debe participar en el proceso constituyente denunciando sus trampas y tener por principal conquista una asamblea constituyente libre y soberana, que es lo más democrático que le podemos exigir a este régimen capitalista.