Se presentará nuevamente el proyecto para legalizar el aborto. En un año electoral, con alianzas y gobernadores “celestes” el movimiento de mujeres se enfrenta a un nuevo desafío.
Jueves 11 de abril de 2019 00:00
Hace un año las escalinatas del Congreso servían de escenario para una gran foto. Periodistas, comunicadoras y trabajadoras de prensa encontraron en esa acción la forma de dar su apoyo a favor del proyecto de ley de la Campaña Nacional por el Derecho al Aborto Legal seguro y gratuito ya que ese día se iniciaba el debate.
Las calles otra vez eran el punto de encuentro para cientos de mujeres. Pero sobre todo para las más jóvenes, chicas de escuelas secundarias que a puro entusiasmo y organización tomaron en sus manos la bandera y la lucha por el aborto legal.
La derrota impartida por los senadores que votaron en contra de este derecho no hizo mella en el movimiento de mujeres, como quedó demostrado durante la masiva marcha del 8 de Marzo con motivo de un nuevo paro Internacional de Mujeres.
Sin embargo sería necio negar la creciente avanzada de los sectores autodenominados “provida”. Y es en este punto donde se deberían encender todas las señales de alerta dentro del movimiento de mujeres que un año atrás se comprometió a seguir luchando por este derecho elemental.
Es que en el marco de un año electoral, los acuerdos y alianzas que están negociando desde el oficialismo como los diferentes sectores del PJ y el kirchnerismo no son un tema menor.
Gobernadores “celestes” como Manzur en Tucumán, Uñac en San Juan o Capitanich - actual intendente- en el Chaco, pondrán en sus bancas en el Congreso legisladores que seguramente, por convicción o presión, votarán en contra del aborto legal.
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Ahora bien, lo novedoso es observar las estrategias que se utilizan para ocultar lo que realmente significan estas alianzas conservadoras para el movimiento de mujeres. Serán la continuidad del ajuste macrista, además de oponerse al aborto legal.
Así, por ejemplo, se alzan voces de jóvenes dirigentes, que arman frentes con sectores de estrecha relación con la iglesia católica y el Papa Francisco, con discursos que intentan demostrar que las banderas no se bajan. En todo caso se cambian el orden de prioridades y que estas alianzas, lejos de obstaculizar la obtención de este derecho elemental, permitirán no solo “sacar a Macri” sino terminar con el neoliberalismo.
O columnas de opinión de reconocidas intelectuales llenas de metáforas y eufemismos, que iluminan con nuevas definiciones términos largamente utilizados por los trabajadores. Por ejemplo María Pía López, redefinió en una columna el día 9 de marzo la palabra paro: “Paro es nombre de muchas acciones. Huelga en algunos lugares, asamblea en otros, campañas, debates, acampe, movilizaciones. En estos años le fuimos llamando paro a esa proliferación de peleas, a invenciones y recorridos”. Qué es esto sino un intento por “salvar” el lamentable papel que jugaron las centrales sindicales el último 8 de marzo al no llamar a un paro activo para que la fuerza de las mujeres se sintiera en todos los lugares de trabajo.
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Son estas señales las que hay que tener en cuenta. Esta semana comenzarán las reuniones en el Congreso ante la proximidad de una nueva presentación de la Campaña por el Aborto Legal, seguro y gratuito. Sin dudas el movimiento de mujeres se enfrenta este año a un nuevo desafío, ninguna pelea será posible si finalmente volvemos a sentar en los lugares de poder a los mismos que nos vienen negando los derechos más elementales.
Resulta imprescindible dejar en claro que el movimiento de mujeres y sus demandas no serán moneda de cambio en pos de “objetivos más importantes”. Hay que fortalecer la lucha para alcanzar nuestros derechos, pero sobre todas las cosas con una perspectiva de una sociedad sin explotación ni opresión.