Ayer el candidato presidencial del Frente Amplio, declaró que de no pasar a segunda vuelta ni él ni Jadue, “no se perdería” y le daría su apoyo a “Narváez, Provoste, o cualquier otro” para enfrentar al candidato de la derecha. Boric vuelve a ponerse en la vieja dicotomía de los 30 años, para apostar por quienes fueron junto a la derecha los principales administradores del modelo neoliberal en Chile, y de quienes también hoy, como la Democracia Cristiana son la alternativa real de la derecha.

Ricardo Rebolledo La Izquierda Diario
Jueves 17 de junio de 2021
El ahora presidenciable Gabriel Boric (Convergencia Social-Frente Amplio) vuelve a retroceder a la vieja política de los 30 años, esta vez atascándose en las viejas dicotomías Concertación versus derecha, esto por la posibilidad de que en una eventual elección ni él, ni Jadue (PC) pasen a la elección final y esta se dirima entre la vieja Concertación y la derecha.
En entrevista con Radio Cooperativa, salió en la defensa de toda la vieja Concertación “disculpándola” de estos últimos 30 años, donde el puntarenense señaló: "hubo una convivencia con el modelo neoliberal, creo también que muchos hacen una profunda autocrítica en el último tiempo, y por lo tanto, no creo que etiquetar a quienes no piensen exactamente igual que nosotros de ’neoliberales’ u otros adjetivos sirva para construir mayorías".
Al parecer en el Frente Amplio para la vieja Concertación solo bastaría una expiación de sus pecados, o un machitún, para quitarles todos los males aprendidos en estos 30 años de no solo administración de la herencia de la dictadura, sino además de su profundización, donde terminaron de entregar los últimos derechos sociales que quedaban al mercado.
Boric es increíble, no deja ni el beneficio de la duda para solventar a gente que ya no tiene nada que hacer (o privatizar), y que incluso para rescatarse, como paso en la elección de gobernadores en Santiago, hasta la misma derecha puso sus fichas en la vieja Concertación para enfrentar a la misma coalición de Boric.
Y recalcó en la misma entrevista: "Yo no tengo ninguna duda de que Unidad Constituyente no es lo mismo que la derecha,… , en una eventual segunda vuelta -donde, por cierto, vamos a hacer todo el esfuerzo de estar- entre alguien de la oposición al actual Gobierno, que yo creo que ha sido muy malo, y Lavín, Sichel, Desbordes o quien sea, no tengo ninguna duda de que apoyaría al candidato de la oposición, sea Paula Narváez, Yasna Provoste u otros".
Y claro que no son lo mismo, pero ambos defienden el mismo regimen, y que aunque hoy se vistan algunos de antineoliberales, su obra estos últimos años habla por si misma.
Y para finalizar, poniéndose el parche antes de la herida: "En la izquierda estamos muy acostumbrados a dividirnos y entrar en competencias absurdas de quién es más de izquierda, y creo que eso da lo mismo; en la medida que estemos unidos en los objetivos grandes de construcción de futuro, vamos a poder avanzar", esto al parecer no seria contradictorio con un apoyo de toda ese gente que se entrego feliz al neoliberalismo que ahora dicen querer cambiar.
Una alternativa distinta a la de Boric, apostar por la movilización sin los viejos partidos de los 30 años
Hoy Chile entra en tierra derecha a la Convención Constitucional, y un grupo de 34 convencionales ya declaró que irían por la libertad de los presos políticos de la revuelta, hecho que espantó a los grandes poderes del estado y de la casta política, incluso del mismo Frente Amplio, como la ex candidata a gobernadora Karina Oliva.
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La pregunta esta en si queremos avanzar sobre el "Acuerdo de la Paz" entre la derecha, la Concertación y el Frente Amplio, avalando los poderes constituidos que dejo establecida la constitución de Jaime Guzmán, o vamos a ir por las demandas de la rebelión, sobrepasando esos limites impuestos para que nada cambie, demandas por las que millones salimos a las calles, sin necesidad y prescindiendo de la vieja Concertación que incluso los primeros días de octubre pedían mas represión a Piñera.
Esa es la pregunta para quienes hoy buscan renovar confianzas con esa casta de políticos que ahora son una opción para la misma derecha, y en la cual ella misma ahora esta poniendo sus fichas.