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Red Internacional
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A 42 AÑOS DEL GOLPE//TRIBUNA ABIERTA. Aceiteros desaparecidos y la federación aceitera como querellante

Durante el 2013, se inició en el Juzgado Federal Nº 3 de La Plata una causa en la que se investigan las desapariciones de 24 compañeros trabajadores de Molinos Río de la Plata S.A. durante la dictadura genocida cívico militar.

Sábado 24 de marzo de 2018 10:34

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El golpe genocida contra la clase obrera

Meses antes del golpe de 1976 los fenómenos que caracterizaban la situación del país eran los siguientes: imposibilidad de mantener la conciliación de clases en el terreno de la producción. Se puso al rojo vivo la contradicción entre economía y política. La burguesía se debatía en su impotencia para gobernar, que se expresaba en: debilitamiento del ejecutivo; ruptura de la prescindibilidad de las Fuerzas Armadas; necesidad del reforzamiento de sus instituciones. Indisciplina social y productiva. La indisciplina fabril y la anarquía social carcomían el “cuerpo social”.

Los empresarios estaban atemorizados por el poder creciente de las comisiones internas y cuerpos de delegados dentro de las fábricas y por la situación económica que combinaba control de precios y alta inflación. A mediados de 1975, en una reunión privada con Videla, sugirieron que las Fuerzas Armadas asumieran el poder.

El compromiso que tomaron los principales empresarios fue que uno de ellos, José Alfredo Martínez de Hoz, fuera el responsable de la gestión económica del nuevo gobierno militar. Los sectores con poder económico resolvían así sus dos problemas principales: ellos arreglarían las finanzas del país, mientras los militares ponían orden eliminando a la subversión. Los medios de comunicación mayoritarios también apoyaron el golpe.

El golpe militar del 24 de marzo de 1976 fue clara y contundentemente contra la clase obrera y los trabajadores, para restaurar el orden en la producción y desarticular las distintas formas de organización obrera e imponer un plan económico de distribución contra el proletariado.

Compromiso con la verdad histórica

La Comisión Directiva de la Federación de Trabajadores del Complejo Industrial Oleaginoso, Desmotadores de Algodón y Afines de la República Argentina (F.T.C.I.O.D y A.R.A.), decidió hace unos años involucrarse abiertamente en la llamada “Causa Molinos Ríos de la Plata”, en un “compromiso con la verdad histórica y la representación de nuestros compañeros desaparecidos”, y dio a conocer una declaración, en la que decía:

“Como ya se ha informado oportunamente a las compañeras y compañeros afiliados, nuestra organización gremial, junto al sindicato de Capital, se ha presentado como querellante en la causa que investiga los crímenes de lesa humanidad cometidos contra obreros, e integrantes de sus familias, de Molinos Río de la Plata de Avellaneda, provincia de Buenos Aires, en la dictadura cívico-militar de 1976.

La responsabilidad por estos hechos es investigada en la causa Nro. 34000311 “NN s/privación ilegal de Libertad (artículo 144 bis Inc. 1)”, que tramita ante el Juzgado Federal de La Plata Nº 3, Secretaría Especial.

Para ser incorporados como querellantes, el 21 de noviembre de 2014, nos presentamos desde la F.T.C.I.O.D y A.R.A., de igual manera que el Sindicato de Obreros y Empleados de la Industria Aceitera de Capital Federal y Gran Buenos Aires (SOEIA), junto a nuestra representación legal, los compañeros abogados Juan Manuel Combi y Adriano Agreda, para impulsar la lucha por justicia junto a los familiares de las víctimas, compañeros Ceferino Mataboni, Analía Fernández y Roxana Freitas, y la docente Lorena Galeano.

El objeto de la investigación se centra en la participación que antiguos directivos de Molinos Río de La Plata S.A. tuvieron en la represión que padecieron los miembros de la Comisión Gremial Interna tras el golpe de Estado de 1976. (…)

Las compañeras y compañeros que fueron víctimas de los delitos de lesa humanidad investigados son, en principio, Francisco Fernández, Rubén Mataboni, Eduardo Rosen, Roberto Ribolta, Héctor Vidal y su esposa María Inés Ávila, Humberto Dippólito, Juan Carlos Pasquarrosa, José Jacinto Pasquarrosa, Héctor Dadin Vasere, Avelino Freitas, José Luis Salazar, Carlos Robles, Alfredo Patiño, Carlos de Jesús Espíndola, Santos Ojeda, Ricardo Avelino Almaraz y su esposa Celia Arzamendia, Graciela Vitale, Juan Omar Durante, José Vega, Marcos Augusto Vázquez, Jorge Luis Gurrea, René Albornoz, su esposa Elba Noemí Musaschio y Paula Noemí Albornoz Musaschio, hija de ambos, quien fuera apropiada cuando tenía 6 meses de edad, luego de la desaparición de sus padres.

Nuestra solicitud de ser partes en la causa se encuentra fundada en dos razones fundamentales.

En primer lugar, aún no se ha dado respuesta sobre el paradero los desaparecidos, por lo que nuestra organización sindical tiene la obligación de representarlos, ya que esa representación no ha cesado sino por el contrario, existe un deber ético de nuestra entidad para con ellos y sus familiares.

En segundo lugar, la verdad histórica sobre lo acontecido para con nuestros afiliados, también, guarda relación con el presente ya que la actual conducción de nuestra Federación se siente en la obligación de participar en la investigación de aquellos hechos cometidos en el pasado y que damnificaron a los afiliados del mismo, así como también al desenvolvimiento de nuestra entidad, siendo que la misma se vio intervenida en la dictadura por sujetos que lejos estaban de representar a los trabajadores.

La hermana de uno de los aceiteros desaparecidos

Esta solicitud a la justicia de ser tenidos como querellantes en la causa de lesa humanidad que investiga a los empresarios y su accionar ilegal en la dictadura, es parte de una etapa en la que nuestra Federación resignifica el concepto de representación, expresando que los trabajadores están PRESENTES, ahora y siempre.

Durante el 2013, se inició en el Juzgado Federal Nº 3 de La Plata una causa en la que se investigan las desapariciones de 24 compañeros trabajadores de Molinos Río de la Plata S.A. durante la dictadura genocida cívico militar que asoló nuestro país desde 1976 hasta 1983. El expediente fue abierto por los hijos de tres obreros desaparecidos y está destinado a investigar la complicidad del directorio y personal jerárquico de la empresa del grupo Bunge & Born en delitos de lesa humanidad.

Finalmente se empieza a investigar la responsabilidad de los civiles en los crímenes de la dictadura, no como hechos aislados sino como parte de un plan sistemático, dirigido desde las altas esferas del gobierno de facto y de las cúpulas empresariales para transformar el modelo económico de nuestro país. En ese proceso lanzaron un ataque contra el movimiento obrero en su conjunto, tanto en sus formas organizativas como sus vinculaciones políticas, que incluyó el secuestro y asesinato de miles de compañeros trabajadores de base, delegados y activistas sindicales.

Los obreros desaparecidos en Molinos eran en su mayoría parte de la Agrupación Gremial 17 de Octubre, que tuvo como una de sus principales logros en aquellos años terminar con la precarización que implementaba el consorcio Bunge & Born en la modalidad de contratación temporal durante tres meses, para evadir el aporte de las cargas sociales. Los crímenes brutales cometidos contra nuestros compañeros aceiteros fue posible por un pacto entre la patronal, los militares y la burocracia que entonces imperaba en nuestra organización.

Porque queremos verdad, memoria y justicia para las víctimas de la dictadura; y porque, al igual que dimos la batalla contra la burocracia criminal del presente, también la damos contra la del pasado”

Los aceiteros desaparecidos

En los años ’70, los trabajadores de Molinos se agruparon contra la modalidad del consorcio Bunge & Born que llevaba a cabo contrataciones que consistían en tomar personal por tres meses, con el propósito de no pagar cargas sociales. Así nació la Agrupación Gremial 17 de octubre, la que se propuso terminar con esa práctica de la patronal y otras formas de explotación contra los trabajadores y trabajadoras.

Los delegados que habían asumido la representación gremial en la planta de Avellaneda llevaban adelante una lucha política y sindical contra la patronal. Diversas medidas fueron llevadas a cabo por la Comisión Interna. Paros, huelgas, y tomas que tuvieron como respuesta el comienzo a la persecución a los activistas por parte de la empresa.

Asimismo, la Comisión Interna realizó una serie de denuncias ante la Secretaría de Comercio sobre las maniobras ilegales de la empresa para lograr mayores ganancias, y ello también sirve de contexto para entender el comienzo de la persecución.

Con el golpe de Estado de 1976 y la instauración del régimen militar se profundizaron las persecuciones a los trabajadores y activistas de la empresa, comenzando los secuestros y desapariciones.

El primer secuestro fue el de Avelino Freitas, al salir de su casa en Villa Corina, partido de Avellaneda, provincia de Buenos Aires, a las cinco de la mañana, para tomar el colectivo que lo llevaba a la fábrica. Freitas era delegado gremial, parte de la comisión interna de 1973, integrante de la JTP y de Montoneros. Tenía tres hijos y su esposa estaba embarazada. El único dato que la familia logró saber con el tiempo es que un vecino dijo haberlo visto en la Comisaría 4 de Villa Domínico, provincia de Buenos Aires.

Días más tarde, el 7 de julio, se produjo el operativo más importante, en la puerta de la planta. Entre los secuestrados se llevaron a Francisco Fernández, Roberto Ribolta y Santos Ojeda, que siguen desaparecidos.

Ricardo Almaraz, otro trabajador de la planta de Avellaneda, también se encuentra desaparecido, secuestrado ese día 7 de julio junto a su esposa Celia Arzamendia de su domicilio de Lanús, provincia de Buenos Aires.

El 13 de julio de 1976 secuestraron en la vía pública a Juan Carlos Pasquarrosa, y dos días después a su hermano José Jacinto Pasquarrosa. Los dos obreros fueron vistos en dependencias de Coordinación Federal. Ambos habrían resultado asesinados en la denominada Masacre de Fátima, aunque no figuran en los registros oficiales como víctimas de ese hecho.

El 5 de octubre de 1976 fue secuestrado Humberto Dippolito en Capital Federal.

Augusto Vázquez, secretario general de la Comisión Interna, fue secuestrado el 2 de diciembre de 1976. Se lo llevaron de su casa de Florencia Varela. Augusto venía siendo buscado por la represión ilegal. Había sido electo en la planta de Molinos en 1975.

El 3 de diciembre del mismo año secuestraron a Carlos de Jesús Espíndola, José Luis Salazar y Rubén Mataboni.

Ya en 1977 continuaron los secuestros y desapariciones de los trabajadores y ex trabajadores de la empresa Molinos Rio de la Plata S.A.

El 24 de agosto de ese año asesinaron a René Fabián Albornoz, apodado “el Indio” o “el Lobo”, quien se desempeñaba en la sección Expedición. Albornoz era delegado gremial y miembro de la Comisión Interna de la planta de Avellaneda, hasta que renunció luego de enterarse de la persecución de la que era víctima. Se cuerpo nunca fue entregado a su familia. Asimismo, la esposa de Albornoz, Elba Noemí Musaschio, fue asesinada el 1º de Febrero de 1978, según registros de la CONADEP, mientras supuestamente era “perseguida” por un comando policial. Ambos tenían una hija nacida en agosto del año 1977: Paula Noemí, la misma fue secuestrada en el mes de enero de 1978, aún se espera su restitución.

El 11 de agosto, fue secuestrado Alfredo Patiño, alias “Flaco Tito”. Aún continúa desaparecido.

El 26 de Agosto se llevaron a Juan Omar Durante, quien también continúa desaparecido.

El 13 de septiembre secuestraron a Carlos Robles, quien continúa desaparecido, como Eduardo Rosen, secuestrado el 16 de septiembre de 1977 en Quilmes.

José Vega fue detenido ilegalmente entre el 5 y el 15 de noviembre de 1977, en la puerta de su domicilio de la localidad de Gerli, provincia de Buenos Aires, junto con sus hijos, a los que luego de unas horas los liberaro. Fue mantenido en cautiverio en el Centro Clandestino de Detención “El Vesubio”. Continúa desaparecido.

El 5 de diciembre de 1977 desapareció Graciela Susana Vitale, empleada administrativa de la empresa Molinos Rio de la Plata S.A.

En 1978 fueron secuestrados Héctor Vidal y Marta Inés Ávila, quienes habrían sido vistos en el CCD “Vesubio”.

Aceitero Cacho Zarza detenido durante la dictadura en su lugar de trabajo en Reconquista, la fábrica Vicentin

Este sucinto relato de los hechos y los nombres identificados hasta el momento no son más que una parte del conjunto de trabajadores y trabajadoras de la empresa Molinos Río de La Plata S.A. que aún se encuentran desaparecidos, por ello nuestra organización entiende que se debe continuar investigando.

En aquel entonces, la burocracia del sindicato optó por el colaboracionismo con la dictadura, hecho que amerita que en la actualidad nuestra conducción colabore aportando toda la documentación respectiva.

Por todas las compañeras y compañeros desaparecidos, Memoria, Verdad y Justicia.

Este es el compromiso de la Federación Aceitera, con los compañeros aceiteros desaparecidos y sus familiares. Y la decisión es seguir acompañándolos y denunciando a los empresarios y militares que llevaron adelante la represión genocida.

La lucha continúa

Además, los días 26 y 27 de Noviembre del 2014, se realizó el 64º Congreso Ordinario de la Federación de Trabajadores del Complejo Industrial Oleaginoso, Desmotadores de Algodón y Afines de la República Argentina. En el mismo hubo espacio para avanzar en el compromiso con los derechos humanos. En el comunicado de prensa, se puede leer que el “Compromiso con los Derechos Humanos: Uno de los cambios que se están impulsando en nuestra Federación consiste en impulsar espacios de debate y formación para todos los compañeros. En este sentido, se dio en el Congreso un panel para presentar la política asumida de compromiso con los derechos humanos y las luchas de los compañeros que nos antecedieron.

“Queremos que se recuerden las historias y los acontecimientos, lo que nos han contado familiares y compañeros que lo han vivido, han padecido la persecución ideológica, y que han querido lo mismo que nosotros queremos, una sociedad distinta, que no nos quejemos solamente, sino que trabajemos para cambiar la historia” aseguró Daniel Yofra.

Por ello es que se invitó a informar a los congresales al compañero abogado Juan Manuel Combi, que es quien lleva la representación legal de la F.T.C.I.O.D y A.R.A. en la causa por los obreros desaparecidos de Molinos Río de La Plata, acompañando en este sentido la similar acción del Sindicato de Obreros y Empleados de la Industria Aceitera de Capital Federal y Gran Buenos Aires.

Pero lo que más marcó a los presentes fue la intervención del compañero Oscar “Cacho” Zarza, obrero detenido en el interior de la planta y entregado a la dictadura con complicidad de la empresa Vicentín en 1976. Acompañado por el abogado, periodista y militante de toda la vida, Manuel Gaggero, dieron un sentido testimonio sobre las luchas sindicales y antiburocráticas de los trabajadores aceiteros en la década del ‘70.

“Tengo que decir que fue fabuloso porque se ha rescatado la historia de los que han luchado en los años 70, de los que han sido perseguidos, han sido encarcelados”, valoró Adrián Dávalos, secretario gremial de la Federación. “Pudimos tener esa historia viviente y que enseña, que nos ayuda a saber dónde estamos parados y también lo que puede venir”.

“Para mí fue toda una sorpresa”, aseguró por su parte el abogado Manuel Gaggero. “Yo les decía al compañero Secretario General, Yofra, y a Mayo, que no es común esto. Hay mucha dirigencia sindical que no le interesa remover el pasado, en parte porque hay muchos que formaron parte de esa dirigencia que colaboró con la dictadura”.

En referencia a la voluntad del Sindicato Capital y de la Federación de entregar toda la documentación que se encontró en relación a la causa de la desaparición de los obreros de Molinos Río de La Plata, el compañero abogado realizó una comparación con otros casos, “como el de los Blaquier en Ledesma, donde ha sido bastante complicado conseguir la documentación, hubo mucha complicidad de la burocracia sindical con los patrones y la dictadura. Porque detrás de la dictadura estuvieron los patrones, está claro”.

“Hay mucha gente joven, que ha perdido el miedo”, consideró Gaggero ante lo presenciado en el Congreso, y expresó su alegría: “Me hace sentir esperanzado”.

“Viví este congreso con mucha alegría, con tranquilidad, con cariño, hacia mi gente” nos contó el compañero Oscar “Cacho” Zarza, luego de haber compartido la experiencia de su militancia sindical en los ‘70 y visiblemente emocionado.

Para los trabajadores, el mensaje que dejó Zarza fue simple: “Unidad. Independientemente de su posición política y de cualquier situación. Fortaleza e inteligencia para actuar”.

“En definitiva, me ha gustado la participación en el congreso, la idea de libertad se tiene que profundizar. Ser una clase obrera independiente. Sin unidad, sin libertad sindical y sin independencia, nos van a pisotear siempre”.

Ademas, el 16 de marzo del 2016, Rosario fue sede del Séptimo Plenario Nacional de Delegados aceiteros y desmotadores, y en el mismo se realizó un homenaje a los trabajadores aceiteros desaparecidos y dicho plenario llevo por nombre “40 Aniversario del Golpe del 24 de Marzo de 1976”.

Los aceiteros marcharan por memoria, verdad y justicia

Y para esta conmemoración el comunicado del SOEAR (Sindicato de Obreros y Empleados de Rosario) plantea que “Este 24 de marzo sobran motivos para estar en las calles. Porque los sectores empresarios que idearon el Golpe son los que hoy nos gobiernan. Porque la mayor sangre derramada en los años del Terrorismo de Estado que aplico un Plan sistemático de desaparición, muerte y terror, fue de obreros y trabajadores como nosotros.

Porque después de años en que se desarrollaron juicios por delitos de lesa humanidad, hoy tenemos un gobierno de la desmemoria, que pretende beneficiar con el 2x1 a los genocidas condenados, otorgarles prisión domiciliaria, postergar y dilatar el inicio y desarrollo de los juicios por memoria, verdad y justicia. Porque no podemos permitir que haya ningún genocida suelto.

Porque el plan económico que implementaron hace 42 años con las botas, hoy lo vuelven a aplicar a través de los votos. Debemos marchar para gritar bien fuerte contra el Plan de ajuste que impone el Gobierno Nacional. Contra los despidos, las suspensiones, la precarización laboral, la persecución sindical y el intento de avasallar los convenios colectivos de trabajo y las condiciones laborales. Porque esas conquistas laborales costaron sangre, sudor y lágrimas.
¡¡Por los derechos humanos de ayer y de hoy!!”

(*) Este texto pertenece al libro Aceiteros y Desmontadores Hacemos Historia: 70 Años 1947-2017, Tomo I, de Leonidas Noni Ceruti