Desde la pandemia menos de la mitad de los trabajadores del Acuario continúa en funciones. Denuncian una preocupante situación de vaciamiento de la institución, desvinculación de trabajadores y falta de respuestas a las condiciones laborales precarias e irregulares.
Sábado 13 de junio de 2020
En el Acuario la modalidad impuesta por el gobierno provincial es de monotributistas. Una relación de dependencia encubierta en la que parte del salario se destina a las cargas impositivas. Actualmente, solo quedan vigentes los contratos de menos de la mitad de los trabajadores, a pesar de que recibieron promesas renovación por parte de las autoridades.
Hacia finales del 2019, la institución contaba con 27 trabajadores. Ninguno de ellos estaba en planta permanente, algunos facturaban menos de 15 mil pesos por mes. La modalidad de contratación desde el comienzo fue anual con renovaciones, existiendo unos pocos casos de trabajadores a los que nunca se les realizó la contratación.
Una modalidad de fraude laboral que se repite en la mayoría de las dependencias del Estado, tanto nacional, provincial como municipal. Sobre este punto una de las trabajadoras, entrevistadas por La Izquierda Diario señaló que “esto es algo que está sucediendo en toda la provincia, no solo en el Acuario. Mucho compañeros y compañeros están atravesando la misma situación de desidia, destrato y de falta de respuestas”.
Cambio de gobierno, continuidad de la precarización
Desde su llegada, las autoridades de la nueva gestión prometieron continuidad laboral y mejoras en las condiciones, pero hasta ahora nada se ve reflejado en los hechos. Desde el comienzo, la comunicación ha sido escasa.
Los contratos vigentes se pagan de forma irregular, en ocasiones con casi un mes de retraso, pero demandando exhaustivamente que los empleados estén al día con el fisco provincial como condición para cobrar, requisito nunca antes impuesto.
Al personal que nunca tuvo contrato, de un día para el otro se le prohibió el ingreso sin diálogo, sin considerar antigüedad y se le adeudan los pagos de las últimas horas trabajadas.
Al personal educativo y administrativo se les cambió sus funciones intempestivamente durante la apertura al público en el carnaval de febrero 2020 debido a la ausencia de residentes guías. En dicha ocasión tampoco funcionó la boletería, por la misma razón: a las trabajadoras de esa área se les venció el contrato y les notificaron que no podían ingresar al edificio hasta tener sus renovaciones. Al día de hoy siguen esperando.
Con el correr de los meses los despidos encubiertos continuaron, sumado a que hay trabajadores que esperan los contratos prometidos hace meses y, en consecuencia, que no cobran su salario.
El personal mínimo de mantenimiento y bienestar animal no dejó de concurrir en ningún momento al Centro. Esto incluye la fase más estricta de la cuarentena, durante la cual se les dio poca prioridad a los permisos de circulación que necesitaban para trasladarse al lugar de trabajo, generando demoras e irregularidades por parte de las autoridades.
Por retrasos en los pagos a la empresa de limpieza, faltan insumos de higiene como el jabón para manos, que fue reemplazado por detergente diluido. Tampoco se están reponiendo los insumos de trabajo necesarios para el mantenimiento, lo cual complica día a día las tareas.
La falta de respuestas e interlocutores se incrementa y en el camino van quedando compañeros/as que trabajaron durante muchos años en el Centro.
Esta situación se viene sosteniendo desde el 2019 cuando –en contexto de la (no) transición de gobierno provincial- los trabajadores del Acuario quedaron en una situación muy precaria debido a las modalidades de contratación y esperando un prometido proceso de institucionalización del Centro que incluía la regularización de sus condiciones y que hasta el día de la fecha nunca llegó.
El Acuario del Río Paraná es un proyecto científico, tecnológico y educativo que hace meses parece estar siendo vaciado, desmantelado. Hoy ya no depende del Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva ya que fue disuelto por la nueva gestión y transformado en Secretaría de Ciencia y Tecnología, bajo el ala del Ministerio de la Producción.
“Además de denunciar nuestra situación laboral queremos hacer visible es la importancia del acuario como proyecto para la ciencia y para la educación, para la conservación del río y el ecosistema, y no como un lugar turístico. Estamos defendiéndolo como un espacio público que está siendo vaciado”, enfatizó una de las trabajadoras.
Ante un escenario que se agrava en tiempos de covid19 y después de tantos meses de silencio, espera e incertidumbre, los trabajadores dan a conocer esta situación, exigen respuestas a sus reclamos, continuidad y regularización de sus diferentes situaciones laborales.