×
×
Red Internacional
lid bot

Panorama económico. Acuerdo con el FMI: la historia de siempre es el ajuste

Funcionarios se reunieron esta semana con los técnicos del Fondo para avanzar en un acuerdo, pero persisten las diferencias sobre las tarifas, y el dólar. El Gobierno repite que es posible un acuerdo sin ajustar más, pero las recetas del organismo no cambian. Un nuevo acuerdo será otra historia de terror para la clase trabajadora, hay que prepararse para enfrentarlo.

Mónica Arancibia

Mónica Arancibia @monidi12

Viernes 10 de diciembre de 2021 22:21

Se termina una semana de reuniones con los técnicos del Fondo en Washington y regresan los funcionarios que fueron a negociar, pero no hay acuerdo en cómo cerrar la brecha entre el dólar oficial y los paralelos, en los niveles de tarifas de los servicios públicos, el financiamiento y también hay dudas sobre el crecimiento económico del año próximo. El Fondo suele recetar devaluación para disminuir la brecha, y para reducir el déficit fiscal promueve un recorte de subsidios que significará una suba de tarifas. Temas que tendrán impacto directo en el bolsillo de trabajadoras y trabajadores.

El Gobierno pretendía cerrar el acuerdo antes de fin de año, pero el Fondo emitió un comunicado que afirma que “serán necesarias más discusiones” por lo que es probable que no haya pacto antes de que termine el 2021.

El documento del organismo indica la “necesidad de mejorar de manera gradual y sostenible las finanzas públicas”, es decir recomiendan la reducción del gasto aunque no hay detalles de cuánto exigen bajar y también agrega que abordar la “alta inflación requiere un enfoque múltiple que implique una reducción del financiamiento monetario del déficit fiscal, una política monetaria adecuada con tasas de interés reales positivas y una coordinación de precios y salarios”. Traducción: aumentar las tasas de interés, que encarecerán el crédito y beneficiará al sector financiero, y coordinar precios y salarios, que por lo general esconde la receta de encorsetar salarios. De ser así, se consolidaría la pérdida del poder adquisitivo. Desde noviembre de 2015 a septiembre de este año el salario real bajó un 20 % en el sector privado registrado y un 26 % en el sector público. El derrumbe es peor para los trabajadores informales, la caída del poder de compra es del 31 % desde octubre de 2016 a septiembre del 2021, según datos del Indec.

Te puede interesar: Vivir en el Fondo: vamos a ver cómo es el Reino del Revés

El Fondo también sugiere “políticas para acumular reservas internacionales” como “la promoción de la inversión extranjera directa y las exportaciones”. En este sentido, el Gobierno impulsa actividades sin importar los reclamos ambientales de las comunidades, todo sea para incrementar las exportaciones para pagar la deuda. Francisco Cantamutto y Martín Schorr en “Argentina: las aporías del neodesarrollismo” advierten sobre “el carácter finito de los recursos sobre los cuales se basan las exportaciones argentinas. No se trata solo de los minerales o hidrocarburos, sino también de la explotación insostenible del suelo en la agricultura a gran escala”.

Te puede interesar: Francisco Cantamutto: “Se consolida la matriz que le da poder a un puñado de empresas”

Los autores añaden que se “presume posible la explotación acelerada de Vaca Muerta y el litio como alternativas para agregar valor, pero sin cuestionar el lugar de la inversión extranjera, el privilegio de lógicas cortoplacistas y financiarizadas, y una fuerte subvención estatal al sector privado. Y sin poner sobre la mesa su coherencia con las promesas de una «transición verde»”. Esto no se cuestiona desde el oficialismo porque el motor es conseguir dólares como sea, recursos que después se pierden por la fuga y la deuda.

¿Desconfiar y honrar la deuda?

Desde el oficialismo y sectores afines al Gobierno repiten que es posible llegar a un acuerdo menos malo con el FMI, o que es una condición necesaria para que la economía crezca. Otros como el reciente diputado electo Leandro Santoro asustan con posibles corridas bancaria, cambiarias y un colapso social si no se acuerda con el FMI.

Te puede interesar: Santoro y la campaña del miedo: un mecanismo de chantaje para acordar con el FMI

¿Por qué el Fondo estaría dispuesto a ofrecer un acuerdo con menos exigencias? Las experiencias en otros países con el Fondo anticipan que las recetas no cambian, o incluso los viejos acuerdos que Argentina ya negoció con el organismo terminaron en catástrofe, no hubo planes benévolos.

Noemí Brenta doctora en Economía, en un trabajo sobre la crisis de pagos internacionales y sinergias entre programas del FMI y del Club de París, afirma que “los programas del FMI no son apropiados para promover el crecimiento, ese no es su propósito; ni tampoco controlar la inflación. El objetivo de los préstamos del FMI es proveer financiamiento de corto plazo para enfrentar problemas transitorios de balance de pagos. La recesión, la devaluación de la moneda doméstica y la caída del salario real que provocan los programas del FMI suelen eliminar o mejorar los déficits de la balanza comercial, exclusivamente. Acordar con el FMI en busca de soluciones económicas de largo plazo es completamente inútil, y contraproducente, como lo demuestra la historia argentina de la segunda mitad del siglo veinte”.

Por su parte, este viernes en el acto del oficialismo Cristina Fernández alertó al presidente que hay que desconfiar del FMI porque “le soltó la mano” a otros presidentes. Sin embargo, está dispuesta a acordar con el organismo. El presidente volvió a repetir que no negociará nada que ponga en riesgo el crecimiento y rechazó el ajuste. Sin embargo, los recortes ya empezaron. En los primeros diez meses del año los gastos corrientes bajaron en términos reales un 7,2 % en relación al mismo período del 2020, y las prestaciones sociales cayeron un 14 %, según un informe de la Oficina de Presupuesto del Congreso. Es falso lo que dijo Fernández que "la Argentina del ajuste es historia".

Agenda parlamentaria al servicio del Fondo

En sintonía con la negociación con el FMI el Gobierno aceleró el tratamiento del Presupuesto 2022 que estaba congelado en el Congreso Nacional desde septiembre. El próximo lunes el ministro de Economía, Martín Guzmán, participará en la Comisión de Presupuesto y Hacienda y el oficialismo espera que en el curso de la semana que viene tenga aprobación en Diputados.

Un presupuesto que recorta en términos reales partidas como salud, educación y vivienda considerando que se cumplirá la meta de ficción de inflación del 33 % en 2022. Si la inflación es mayor como proyectan las consultoras privadas, el ajuste será mayor.

Otro proyecto que ingresará, pero sin fecha aún, es el famoso plan plurianual que anunció el presidente el mismo día de las elecciones legislativas. Se trataría del programa económico que exige el FMI. En el comunicado del organismo otra vez se insiste que “un amplio apoyo” a nivel nacional e internacional sería “fundamental para el éxito general del programa económico”. En el caso local convocan a que sea un programa respaldado por la oposición.

También están en agenda beneficios para las patronales como los proyectos de Hidrocarburos, de la industria automotriz y el de agroindustria. La lógica es la que expresó el FMI en su comunicado, mejorar las exportaciones y para ello el Gobierno premiará a las patronales.

Así, el eje de la agenda parlamentaria para lo que queda del año no será el debate de proyectos para atender las necesidades sociales sino que se buscarán aprobar proyectos que serán una ofrenda al Fondo. En esta hoja de ruta no hay grieta entre el oficialismo y la oposición patronal, solo el Frente de Izquierda Unidad será una voz en el parlamento y también se movilizará en las calles contra estos planes.

Lo que hay que poner en debate para salir de la decadencia nacional y evitar una nueva catástrofe para el pueblo trabajador es un programa de otra clase. El acto oficial convocó a respaldar el rumbo del Gobierno y eso significa aceptar la injerencia del Fondo por al menos una década, que tendrá consecuencias nefastas para la clase trabajadora. Pero hay otra alternativa, prepararse para enfrentar ese camino de ajuste. Este sábado 11 a las 16 horas organizaciones sociales, de trabajadores y la izquierda se movilizarán a Plaza de Mayo para rechazar el pacto con el FMI y el pago de la deuda. Te invitamos participar de esta convocatoria.

Te puede interesar: No podés faltar: cinco razones para llenar la Plaza de Mayo este 11 de diciembre


Mónica Arancibia

Nacida en Bs. As. en 1984. Es economista. Miembro del Partido de los Trabajadores Socialistas. Coedita la sección de Economía de La Izquierda Diario.

X