El aviso de cierre definitivo y el corte de los servicios básicos indignó a los afectados del incendio del pasado lunes que consumió cerca de 100 viviendas de la toma Frei Bonn.

Daniel Vargas Antofagasta, Chile
Viernes 14 de septiembre de 2018
Enfurecimiento en los pobladores generaron los anuncios del gobierno ante el voraz incendio que arrasó con 100 viviendas en el campamento Frei Bonn el pasado lunes 10, por parte del Intendente Marco Antonio Díaz el ministro de Vivienda y Cristián Monckeberg, quienes afirmaron que el campamento se cerraba y que no repondrán los servicios de agua y electricidad.
En este sentido, el Intendente Marco António Díaz afirmó que: "Si ellos estiman conveniente salir de manera voluntaria y retirar sus enseres, háganlo porque como autoridad regional no puedo ni voy a autorizar una reposición del sistema que suponga intervención fraudulenta de las líneas eléctricas ni de agua"
Esto fue rechazado por los habitantes del campamento, quienes llevan 4 días sin servicios básicos.
Pero también por quienes quedaron damnificados, pues la política de habilitar la Escuela Básica 21 de Mayo como albergue, que con 220 albergados ya está funcionando al máximo, sólo operará hasta la vuelta a clases el 24 de septiembre.
Ante la incertidumbre y la intransigencia del gobierno que están dispuestos a dejar a familias sin agua ni luz, sin planes ante una crisis habitacional, estalló la indignación este miércoles pues los afectados levantaron barricadas exigiendo soluciones habitacionales.
La manifestación se realizó quemando neumáticos para llamar la atención de las autoridades de gobierno que determinaron erradicar el campamento y dejar a familias completas sin luz ni agua.
El problema de la vivienda es una crisis en la región de Antofagasta, una de las más caras de Chile y con índices de desempleo que han crecido rápidamente, por lo mismo el fenómeno de campamentos se ha expandido.
Los gobiernos no han tenido ninguna intención seria de resolver la crisis habitacional que viven miles de familias sin casa en la región, los altos arriendos y valor de los inmuebles, con lo bajo de los sueldos, son un obstáculo para acceder a la vivienda.
Para afrontar la crisis inmediata es necesario que se urbanicen estos barrios como parte de un plan de vivienda que esté organizado por pobladores, trabajadores y profesionales que deseen aportar con los afectados.