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Red Internacional
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ESCÁNDALO EN FRANCIA. Agente de seguridad de Macron se hace pasar por policía y agrede ferozmente a manifestantes

El hecho ocurrió durante las manifestaciones en París el 1° de mayo pasado. Si bien el video que muestra al agente ejerciendo una enorme violencia contra los manifestantes ya se conocía, el diario Le Monde difundió la identidad del atacante: se trata de Alexandre Benalla, responsable de la seguridad en los viajes del presidente francés.

Jueves 19 de julio de 2018 11:38

El Affaire Benalla

Poco duró el festejo de Emmanuel Macron en el mundial. Un escándalo envuelve a su gobierno ya que en las últimas horas se dio a conocer que Alexandre Benalla, encargado hasta ahora de la seguridad en los viajes del presidente francés, se hizo pasar por policía en las protestas del 1° de mayo y agredió ferozmente a manifestantes, por lo que la Fiscalía de París abrió una investigación preliminar.

La investigación, según fuentes judiciales, se refiere a los "actos de violencia por parte de una persona en comisión de servicio público", "usurpación de función" y "usurpación de signos reservados a la autoridad pública" cometidos por este agente de la seguridad presidencial, que durante las fuertes agresiones que realizó usaba un casco de la CRS, la policía francesa., institución que, evidentemente, encubrió a este agente de la seguridad de Macron.

El hecho fue revelado por el diario francés "Le Monde" a través de un video que muestra a Benalla con un casco de policía agrediendo con extrema violencia a manifestantes durante las protestas del 1° de mayo, lo que desató una ola de críticas en el país que el Elíseo trató de aplacar hoy, al asegurar que el empleado ha recibido "la mayor sanción nunca contra un jefe de misión" de la Presidencia.

El vocero de gobierno, Bruno Roger-Petit, consideró hoy en una declaración a los medios como "inaceptable" el comportamiento del agente, pero reconoció que sí había recibido autorización para participar como "observador" con la policía ese 1° de mayo en su día libre. A juicio de Roger-Petit, Benalla "se excedió ampliamente" al intervenir "físicamente para participar en una operación de mantenimiento del orden". Ese “exceso” al que se refiere Roger-Petit fue ejercer una violencia feroz contra manifestantes totalmente desarmados y pacíficos, haciéndose pasar por policía.

El vocero agregó que una vez que tuvieron conocimiento de los hechos, o, mejor dicho, que los “hechos” se hicieron públicos, Benalla fue convocado por el jefe de gabinete de Macron, que le comunicó una sanción disciplinaria de 15 días de suspensión de empleo y sueldo y su cese como responsable de la seguridad de los viajes presidenciales.

"Esta sanción se le notificó como una última advertencia antes del despido", precisó Roger-Petit, que agregó que Benalla estaba acompañado por un gendarme en la reserva, empleado del partido de Macron, la República en Marcha, y colaborador "muy puntual" del Elíseo, que ha recibido la misma sanción. Pero estas "sanciones" irrisorias están lejos de calmar las aguas.

Incluso, el día de hoy, este escándalo hasta afectó el funcionamiento de la Asamblea Nacional, que iba a tratar un proyecto de reforma constitucional, y se suspendió ya que todos los miembros de la oposición reclaman una comisión de investigación para el caso.

El gobierno de Macron, que intenta llevar adelante políticas de ajuste contra los trabajadores y estudiantes, ostenta un enorme aparato de fuerzas represivas y de seguridad, que en gran parte vienen de la época de gobierno de François Hollande, que en cada protesta vemos su accionar sumamente violento y salvaje contra manifestantes pacíficos. En este caso “se cayó la careta” de hasta dónde llegan en su afán de disciplinar a quienes salen a luchar, a través de la violencia, las detenciones y los procesos judiciales.

A Macron se le abre una crisis a través de un costado inesperado: sus fuerzas represivas. No porque no sea escandalosa y enormemente violenta la manera en que reprimen cada manifestación popular, lo cual conoce todo el mundo, sino porque el ya llamado “affaire Benalla” es un salto en calidad en el modus operandi de dichas fuerzas.