Este miércoles finalizaron las elecciones de la nueva Federación de Estudiantes de la Universidad de Chile con bastante tensión debido a que no se alcanzó el quórum para validar la mesa ejecutiva.
Viernes 17 de noviembre de 2017

¡Por una Federación que defienda la educación pública y retome la lucha por la gratuidad universal !
Esta semana se realizaron las elecciones de la Federación de Estudiantes de la Universidad de Chile en la cual participaron alrededor de 11 mil estudiantes de un quórum necesario de 11.156 correspondiente al 40% del total de matriculados. Por un estrecho margen no se cumplió el quórum lo que deja la pregunta abierta del quehacer.
Algunas organizaciones como el Vamos Construyendo, la Unión Nacional Estudiantil, Las Juventudes Socialistas, la derecha, Movimiento Autonomista - que esta integrando la presidencia- e Izar, buscaron con maniobras evadir el hecho de que no hubo quórum contando como participación una urna de filosofía que fue quemada el día anterior y cuyos votos no fueron contados, habiéndose llamado desde el TRICEL central a las y los estudiantes de la facultad que votaron ese día a votar nuevamente el día siguiente. Finalmente, y con sus votos dentro del TRICEL, se tomó la decisión de considerar la urna quemada dentro del quórum aunque estos hayan sido invalidados.
Otras organizaciones como izquierda autónoma, las Juventudes Comunistas, el Frente de Estudiantes Libertarios y Vencer planteamos que había que asumir la falta de quórum con diferencias respecto a la salida política frente a un nuevo año donde el problema del quórum pone en cuestión a nuestra federación, tomando en cuenta además una declaración emanada por parte de los funcionarios FECh en la que, actuando como ministros de fe y aún con el peligro de perder su trabajo (pues si no hay federación la Universidad puede anular sus contratos), afirman que “no se cumplió el quórum para decretar una Mesa Directiva entre los días 14 y 16 de noviembre”.
Ante los innegables hechos de una federación que no alcanzó el quórum establecido por los estatutos, como Vencer planteamos que ello no implica no validar la actual federación sobre todo faltando menos de 100 votos para su cumplimiento, pero que dicha decisión tiene que hacer consciente los problemas de participación y desgaste del movimiento estudiantil post 2011 a la vez de plantear claramente que la validación de la actual federación electa transgrede el estatuto.
El debate sobre el quórum guarda consigo el estado del movimiento estudiantil que ha venido en decadencia tras los permanentes intentos del gobierno de la Nueva Mayoría de dividir y debilitar a los estudiantes con reformas que han entregado migajas a costa de mantener el mercado educativo. A su vez el Frente Amplio se ha subordinado a los tiempos y a la agenda del gobierno desechando la lucha por la gratuidad de la educación y tranzando nuestras demandas en el parlamento de corruptos, centrándose en la negociación de indicaciones mínimas a las reformas neoliberales, sin responder a las movilizaciones que se desarrollaron en las distintas facultades como ocurrió con la toma de derecho.
Consideramos que la organización estudiantil no puede autoimponerse trabas en el objetivo de convertirse en una herramienta de combate contra quienes buscan negarnos todos nuestros derechos y sostienen esta sociedad fundada en la explotación y en la opresión.
En ese sentido, los estatutos tienen que ser una guía para la acción y no un papel que reglamente con estricto rigor nuestro actuar. Eso dejémoselo a las instituciones del Estado y a los partidos tradicionales que buscan mediante resquicios legales mantener su modelo social. Así lo ha demostrado la derecha que año tras año busca impugnar las elecciones y echar abajo la federación invocando la intromisión del Tribunal Electoral Regional.
Nos declaramos contrarios a cualquier acción de este tipo y planteamos que la FECh es de las y los estudiantes y nuestra organización tiene que desarrollarse en base a nuestras discusiones y necesidades, sin la intromisión del Estado ni de sus instituciones.
Nuestra posición entonces es que como estudiantes y dirigentes estudiantiles tenemos que reconocer el hecho de que no se cumplió el quórum y, sobre esa base, la validación de la actual federación electa tiene que ir acompañada del objetivo de acercar la FECh a los estudiantes y abrir instancias democráticas de participación para discutir la orgánica de la federación y las perspectivas del movimiento estudiantil.
En un momento donde la derecha viene avanzando y amenazando con arrebatar hasta la más mínima conquista, tenemos que tener en cuenta el legado de nuestra Federación, un organismo de lucha que en los 20’ se ligó a las y los trabajadores cuestionando no sólo el modelo educativo, sino el conjunto de la sociedad; que en los 50’ fue un factor fundamental en el combate contra la dictadura de Ibáñez del Campo; que en los 70’ formó parte de la reforma universitaria junto a académicos y funcionarios para poner a funcionar la universidad al servicio del pueblo trabajador y no de los empresarios; y que a fines de la dictadura luchó por derrocar al rector Federici, impuesto por Pinochet.
Entendemos entonces que la validación de la federación no implica su legitimidad ante los estudiantes, esta sólo estará dada por su capacidad para fortalecer la organización de las y los estudiantes en pos de conquistar nuestras demandas históricas y articularnos con otros sectores.
El problema del quórum entonces no es formal, la discusión no puede girar en torno a si se cumple o no, sobre todo si la participación fue muy cercana a la cifra esperada. El problema es si la Federación puede volver o no a tomar en sus manos las tareas y demandas históricas que nos hemos planteado: la educación gratuita y el cogobierno universitario en la vía de cuestionar al conjunto de la sociedad en unidad con las y los trabajadores.
Por eso, la actual Federación electa debe retomar la lucha por la gratuidad de la educación e iniciar un proceso de discusión de base sobre un congreso refundacional, que no sea técnica ni se limite a cambiar tal o cual punto del estatuto si no que se plantee la tarea de acercar la Federación a las y los estudiantes tomando métodos de la democracia directa como la revocabilidad de los cargos y el mandato de base, a la vez que nos prepare para hacerle frente a la ofensiva de la derecha y a las reformas neoliberales de la Nueva Mayoría, que no han fortalecido la educación pública, como lo vimos con la reforma a las Universidades del Estado.
Para esto debemos levantar un encuentro democrático de delegados de base en marzo del 2018, que discuta tanto la orgánica de la Federación como las tareas actuales y las perspectivas políticas del movimiento estudiantil. Estos dos debates van de la mano.
Desde Vencer hacemos un llamado a las y los estudiantes de la Universidad de Chile a levantar una fuerza política de la izquierda anticapitalista que lleve hasta el final estas tareas junto a las y los trabajadores.