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Red Internacional
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IGLESIAS. Águilas de Jesús: evangélicos aplauden machismo, racismo y dictadura de Bolsonaro

El grupo evangélico, con presencia en universidades, se referencia en el candidato brasileño que tiene un perfil machista, xenófobo, racista y de ser férreo defensor de la tortura y las dictaduras de Brasil y Chile.

Karla Peralta Díaz

Karla Peralta Díaz Médica en Antofagasta, Pan y Rosas

Martes 9 de octubre de 2018

Ante el triunfo en primera vuelta de Bolsonaro en Brasil, el grupo evangélico “Águilas de Jesús”, que se desenvuelve en el ámbito estudiantil con presencia en 51 universidades, envió su apoyo desde Chile al candidato de la extrema derecha brasileña y se sienten esperanzados con su elección en las próximas votaciones de segunda vuelta.

Freddy Cid, presidente nacional del ministerio evangélico “Águilas de Jesús” declaró que: “Hay gente que se declara muy valórica -contra el aborto, contra el matrimonio igualitario, contra la ideología de género-, y si a esos principios se suma el trabajo social, en terreno, se obtiene representación de la iglesia cristiana protestante en la política. Yo estoy muy esperanzado con lo que representa Bolsonaro y con lo que está pasando en Chile con la bancada evangélica”.

Los evangélicos y la ultraderecha contra las mujeres y la diversidad sexual en las universidades

Históricamente este grupo se ha encargado de levantar en los espacios universitarios y secundarios, campañas de odio contra la diversidad sexual y de promover un mensaje anti derechos de las mujeres, por ejemplo, oponiéndose al aborto legal, libre, seguro y gratuito. Son quienes intentan expandir la moral conservadora de la Iglesia, las mismas que en su momento hicieron campaña por José Antonio Kast y que hoy avalan a la derecha más dura que pretende quedarse con el gobierno brasileño.

Podemos ver cómo la esperanza de estos grupos evangélicos está puesta en un defensor de la tortura en dictadura, cayéndose a pedazos su moral, ya que a la vez que se reivindican “provida”, avalan a Bolsonaro, quien se posiciona a favor de la tortura y que “el error de la dictadura fue torturar y no matar”.

El candidato presidencial brasileño, perpetúa la violencia de género con frases como: “Ella (diputada del PT) no merece (ser violada), porque ella es muy mala, porque ella es muy fea, no es de mi gusto, jamás la violaría. Yo no soy violador, pero si fuera, no la iba a violar porque no lo merece.” Y ante esto, la Iglesia responde apoyándolo públicamente.

Estos grupos evangélicos también han llevado adelante discursos LGTBIfóbicos y se opusieron a que Ley de Identidad de Género pudiese aprobarse en Chile. Siguiendo la misma línea del candidato presidencial brasileño: “No voy a combatir ni discriminar, pero si veo a dos hombres besándose en la calle los voy a golpear”.

Todo esto, sin mencionar que el candidato que tanto aclaman es también profundamente xenófobo y racista, mostrando abiertamente su desprecio hacia la población afroamericana y posicionándose, como es de esperar de la derecha, en contra de los trabajadores, donde para el candidato presidencial “Es una desgracia ser patrón en este país, con tantos derechos para los trabajadores”.

La unidad sagrada entre las Iglesias, la derecha y los empresarios

A Bolsonaro, al igual que al resto de la derecha en América Latina, le sirve la unión entre la Iglesia y el Estado para poder imponer su moral conservadora y resguardar sus intereses.

Revela los intereses de la Iglesia Evangélica que son comunes con la Iglesia Católica, que hoy atraviesa una enorme crisis por los casos de abuso sexual a menores, que se encuentran en un mismo camino con la derecha y los intereses empresariales que van en directa oposición a las necesidades y las demandas de las y los trabajadores, las mujeres, la juventud, la diversidad sexual y los distintos sectores oprimidos.

Por esto es necesaria la separación efectiva de la Iglesia y el Estado, dejar de financiar con fondos estatales sus establecimientos educativos, y dejar completamente fuera la moral conservadora de las Iglesias de las universidades, liceos y escuelas, que no permite tener una educación sexual integral laica y no sexista, y que mantiene una educación sexista y heteronormada.