En Córdoba muchas empresas demoran el pago del aguinaldo o lo desdoblan. Gran parte de la clase trabajadora nunca lo cobró. No queremos pagar la crisis que no generamos.
Miércoles 3 de julio de 2019 23:30
Hace una semana, una nota de La Voz del Interior informaba que buena parte de las familias trabajadoras utilizan el aguinaldo para cancelar deudas. Otra manera de decir que, a la mayoría, el ingreso no les alcanza para cubrir todos los gastos.
Según un informe de la encuestadora D’Alessio Irol, un 77 % de las familias argentinas está endeudada, casi 10 puntos más que el año pasado. El 31 % tiene créditos bancarios, mientras que un 10 % debe el pago de alguna tarjeta de crédito. El hecho más grave es el peso de las deudas en la economía familiar: el 38 % de los deudores destinan un 40 % de sus ingresos a pagar cuotas.
El mismo diario daba cuenta de que una gran cantidad de comercios, supermercados e industrias “evalúan proponer a su personal el pago del medio aguinaldo en cuotas” por la baja en las ventas. Pero la realidad es que a los empresarios no les importa demasiado qué opine el personal sobre esa “propuesta”. Los trabajadores directamente se enteran cuando ven que en su cuenta bancaria solo está depositado el sueldo o la quincena. Y así, las deudas se acumulan y las necesidades de las familias se siguen postergando.
Deudas para muchos, ganancias para pocos
“A mi marido en la fábrica se lo van a pagar recién el 15 porque cayeron las ventas, como si nosotros tuvieramos la culpa”, contó a este diario Alejandra. “También les dijeron que a lo mejor les pagan una parte con cupones para un supermercado, pero tenemos varias deudas y no se puede pagar el gas y la luz con un cupón”, agrega.
Al igual que en otras ciudades del país, en Córdoba los tarifazos impagables ya han causado que miles de usuarios se desconecten de la red de gas natural y se pasen a alternativas más caras y peligrosas, pero que les permiten llevar un control diario del gasto.
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Matías, un joven metalúrgico, comenta que les desdoblaron el pago del aguinaldo en dos partes. Pensaba usarlo para comprarles zapatillas nuevas a sus hijos. “Los chicos van a tener que seguir usando las zapatillas rotas dos semanas más, con el frío que hace. Encima seguro cuando me lo pagan ya aumentaron todo. No es solo en mi fábrica, tengo un montón de amigos que les pasó lo mismo”.
Los trabajadores de Molinos Minetti pasan por una situación particularmente difícil: hace un año que la empresa les paga tarde la quincena y todavía no saben cuándo cobrarán el aguinaldo. “Se hace difícil pagar la cuota del colegio de los chicos y el alquiler, muchos tenemos que tarjetear hasta las compras del super, eso después se hace una bola de nieve porque los intereses de las tarjetas son altísimos”, dicen. Es sabido que con la crisis no todos pierden. El año pasado, las ganancias del sistema financiero alcanzaron $ 172.106,2 millones, un 121,5 % superior al resultado de 2017 y mayores a la devaluación del 100 %.
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En el caso de los choferes del transporte interurbano, su gremio directamente arregló el desdoblamiento del aguinaldo con las empresas, que se llevan millones con cada aumento del boleto.
Por otro lado, otras empresas calculan el aguinaldo a su propio modo. “Cobré $ 2.000 de aguinaldo porque lo calculan sobre el básico, que es una miseria. En realidad, el neto también es bajísimo, tengo que hacer changas limpiando casas en negro para llegar a los $ 16.000”, cuenta Fabiana, que trabaja en una empresa de limpieza contratada por el Gobierno provincial y mantiene sola a sus dos hijas.
Mientras los grandes medios de comunicación hablan maravillas de los destinos turísticos que se pueden visitar en estas vacaciones de invierno, hay una enorme mayoría de trabajadores que no puede ni siquiera soñar con esos hermosos paisajes. Como reflejó la Universidad Católica Argentina, solo el 44,1 % de la población económicamente activa tuvo en el 2018 un empleo con plenos derechos. El resto está desocupado, subempleado o con trabajos precarios.
En la juventud trabajadora, el empleo no registrado alcanza al 60 % de quienes trabajan. Aunque los rubros han cambiado con el tiempo, la precarización laboral juvenil se mantiene en ese porcentaje desde hace décadas. En esa situación se encuentran quienes se desempeñan en gastronomía, en comercio y, más recientemente, en las aplicaciones de delivery. Son un millón y medio de jóvenes que no cobrarán el aguinaldo, así como carecen también de aportes jubilatorios, obra social y ART.
“Si tuviera aguinaldo capaz podría visitar a mi familia”, dice Romina, una trabajadora de Rappi oriunda del sur del país. “Es un lugar muy lindo y en invierno se llena de gerentes de empresas, ellos sí que la pasan bien. Pero yo no puedo viajar porque está carísimo y además si dejo de trabajar unos días no llego a fin de mes”.
No queremos sus migajas
En un año electoral, la mayoría de los medios de comunicación nos quieren hacer creer que solo hay dos alternativas para votar, a lo sumo tres. Pero ¿qué nos dicen Macri y “los Fernández” a los trabajadores y trabajadoras?
El gobierno de Cambiemos dice que no el país no puede vivir por encima de sus posibilidades y por eso tuvieron que pedir plata prestada al FMI. Pero la mayor parte de los dólares de Lagarde los fugaron del país y en estos tres años y medio las “posibilidades” de los empresarios, los sojeros y los banqueros crecieron enormemente, mientras los trabajadores no podemos ni siquiera pagar los servicios básicos.
Alberto Fernández ya dijo que hay que cumplir con los compromisos asumidos con el Fondo, cuando a nosotros nadie nos preguntó si estábamos de acuerdo con ese préstamo. Por eso el Frente de Todos no habla de revertir los tarifazos y su plan para la juventud consiste en “impulsar la formación para el trabajo y establecer exenciones impositivas a las empresas que generan empleos formales para los y las jóvenes”. Otra vez, los empresarios ganan y nosotros perdemos.
Los trabajadores y las trabajadoras no tenemos por qué pagar la crisis de los patrones, así como ellos no comparten sus ganancias cuando hacen negocios millonarios. No queremos las sobras que nos tiran las empresas y los políticos que las favorecen, no queremos esperar y conformarnos con “llenar la heladera”: queremos una vida donde podamos desarrollar nuestras aspiraciones y nuestros sueños, disfrutar del tiempo libre con nuestras familias y amigos, estudiar y viajar.
Esta crisis recién comienza y, gobierne quien gobierne, van a seguir ajustando. La “grieta” que nos muestran es entre los patrones y los políticos que los defienden y nosotros. Hay otra alternativa, el Frente de Izquierda - Unidad, la única que plantea que la clase trabajadora puede dar una salida a la crisis. Organizándonos, preparándonos para las peleas que se vienen, luchando en unidad y exigiendo el no pago de esta deuda fraudulenta e ilegítima de la cual los trabajadores nunca vimos ni un peso. Hay salir a enfrentar al FMI y sus cómplices en las calles para que a la crisis la paguen los que la generaron.