A 13 años del crimen social que significó Cromañón y en el marco de un festival que se realiza hace algunos años como espacio de memoria, de lucha y de reflexión, hablamos con Agustina Donato, una de las sobrevivientes de aquella oscura noche.

Luis Bel @tumbacarnero
Miércoles 3 de enero de 2018

En el espacio La Rústica de la ciudad de Córdoba, se realizó un festival con entrada libre y gratuita organizado por la agrupación “Sobrevivientes de Cromañón, músicos y artistas de Córdoba”, donde participaron diferentes bandas.
Entre ellas, la rosarina Farolito, las locales Rey Garufa y Malpaso y también tocó, con algunos músicos invitados, Manu Rodríguez, de la platense Sueños de Pescado.
En medio del recital se realizó una comunicación telefónica con Juan Carbone, saxofonista de Callejeros y de Viejas Locas, quien estuvo casi 3 años preso y el cual sostuvo una emotiva charla con Agustina Donato, una de las sobrevivientes de aquel fatídico 30 de diciembre de 2004, que dejó como saldo casi 200 jóvenes muertos.
Justamente, con Agustina hablamos, de aquella fecha, de la lucha que llevan adelante y de sus sensaciones 13 años después.
¿Cómo se empiezan a organizar?
La organización nació hace 5 años y la realidad es que nace fruto del proceso judicial y de las arbitrariedades e injusticias que nosotros veníamos notando al respecto. Sobre todo en el momento que los meten presos sin haber una doble sentencia, o sea, sin estar confirmada, como exige la Constitución para cualquier ciudadano. No hay que ser un experto en derecho penal para saber que tiene que haber dos sentencias condenatorias para tener una sentencia firme, ya sea a favor o en contra. Y ellos tenían una sentencia, la primera, en juicio oral, que fue absolutoria, o sea, los habían declarado inocentes en un juicio con más de 300 testigos. Después, en segunda instancia, casación los declara culpables. Con lo cual había una y una, para hablar directamente. No hubo una sentencia que fuera una especie de “desempate”, que era lo que se necesitaba para que vayan presos o queden libres. Y bueno, no importó y los encarcelaron de todas maneras y estuvieron en esa situación casi un año y medio. Es allí donde nace nuestra agrupación que se llama “Sobrevivientes de Cromañón, músicos y artistas de Córdoba”, que busca ser un colectivo que integre a todas las patas que entienden esta causa que nos ha atravesado transversalmente como sociedad.
Lo que nosotros intentamos es darle una veta artística, convocar artistas que puedan solidarizarse, y de paso decir que le pudo haber pasado a cualquier banda. Despersonalizar un poco en lo que es Callejeros, y que también el ambiente del rock se haga un poco cargo de que lo que pasó, nos pasó a todos.
¿Por qué Córdoba?
Porque aunque viva en Buenos Aires acá tengo amistades que me dio el haber seguido a la banda desde mucho antes de Cromagnón y eso me da un arraigo muy fuerte con esta ciudad. Y a pesar de que estas movidas se realizan en todo el país, y específicamente en Buenos Aires con mucha intensidad, donde hay muchos grupos de sobrevivientes muy fuertes, yo he encontrado mi lugar acá. Y he encontrado un campo fértil para poder encararlo desde el arte, y de la vida, y desde allí responder con argumentos sobre lo que nosotros pensamos.
También es federalizar la causa, porque Cromañón pudo pasar en cualquier lado, no solo en Capital. Que nos hagamos cargo de eso como generación, como músicos y como público, cada uno desde su lugar.
Mientras desde el lado de los familiares se pide la condena y cárcel a Callejeros, los sobrevivientes llevan adelante esta otra lucha, ¿por qué esa división?
Es muy marcada la diferencia entre familiares y sobrevivientes. Un enorme porcentaje de sobrevivientes está a favor de la inocencia de Callejeros y es muy fuerte esa dicotomía con los familiares, nos ha atravesado todos estos años y ha generado innumerables problemas.
Mi posición personal, y creo que es compartida por todos los que sobrevivimos, es que “los padres son sagrados”. Aún los más violentos hacia nosotros, los más cegados y en contra de nuestra posición son sagrados para nosotros. Respetamos su dolor, no imaginamos lo que es estar en su lugar, así como ellos no saben lo que es estar desde el nuestro. De algunos de ellos hemos recibido amenazas, agravios y hasta golpes, no digo que lo justifico, pero lo entiendo y nunca van a ver en mí una reacción a eso.
Hemos tratado de dialogar, de darles nuestros argumentos. Nosotros consideramos que somos los únicos testigos de lo que sucedió allí y hemos tratado de poner eso en la causa. Es doloroso realmente. Ojalá se hubiera dado de otra manera y estuviéramos todos unidos y encolumnados en algo, sobre todo por el recuerdo de los chicos.
Hablaste muy conmovida desde el escenario, ¿qué sensaciones te quedan 13 años después?
La verdad que es una fecha especial, solo uno sabe lo que pasa por dentro, el cuerpo te va avisando unos días antes, como si tuviera memoria propia. Cuando hablaba en la comunicación telefónica con Juan Carbone, en un momento sentí que los únicos que entendíamos éramos él y yo, más allá de que estuviéramos rodeados de personas. Como te decía, el cuerpo sabe que es 30 de diciembre y es difícil de explicar. No se cómo llamarlo. Es un mes muy duro de transitar y en esa fecha salen un montón de cosas que por ahí reprimiste durante el año.
Pasa el tiempo y uno va rearmando su ida, pero no se olvida jamás, mi vida está dedicada a la memoria de los chicos. Incluso cada logro personal, cada fracaso que uno tiene lo piensa en esos términos. Es muy duro decirlo, pero te sentís no merecedor de esa segunda oportunidad que tuviste. Cualquier boludez te activa esto de “por qué yo sí y ellos no”. ¿Por qué? Si estábamos haciendo lo mismo, en el mismo lugar y en las mismas condiciones. Una especie de culpa por haber sobrevivido. Es difícil de explicar y uno le da sentido a cosas que para otros pueden ser cotidianas y normales.
Con respecto a las responsabilidades cuál es la visión que tienen
No creemos que la verdadera responsabilidad sobre Cromañón haya sido señalada. Incluso han pasado hechos con menos muertes, pero que no se señala la relación en común que tienen, como Iron Mountain, Once, lo del recital del Indio, Time Warp, etc. Nosotros tenemos una postura muy clara, el factor común es el Estado, la ausencia del Estado, su desidia y la falta de escrúpulos de los empresarios y los sectores que buscan la ganancia a costa de la vida de los pibes.
Nosotros pagamos un precio altísimo, 194 personas murieron y ni siquiera así cambió algo.
Otra vez los jóvenes pagando los platos rotos de una sociedad que funciona mal estructuralmente y donde el Estado no se hace cargo de un carajo. Mirá Santiago Maldonado y Rafael Nahuel, siempre lo mismo, la represión social, nosotros somos los que ponemos el cuerpo, la cara, los que nos sentimos desprotegidos. Y tenemos que ir a reclamar porque si nosotros no lo hacemos, no lo hace nadie. Y qué es lo que recibís, represión, porque recién hablaba de ausencia del Estado, pero también es presencia, la presencia de una decisión clara que es la desprotección total de los más vulnerables.
Veo en el festival muchos pibes y pibas de 15, 16, 17 años; que tenían 2 o 3 años cuando sucedió lo de Cromañón, ¿qué sentís cuando ves que la lucha se va pasando de generación a generación?
Es un orgullo muy grande y la ratificación de saber que hicimos algo bien, nosotros como sobrevivientes. Más allá de las distintas agrupaciones, la tarea que nos pusimos sobre los hombros es difundir la causa, hacer escuchar nuestra voz, hacer que Cromañón no se repita y entender el porqué se produjo Cromañón. Y me parece que en parte lo hemos hecho.
Hay una parte de la sociedad que no le ha entrado el mensaje, pero es el mismo núcleo duro al que no le entra casi ninguna “bala” en ningún tema.
Pero lo de los más jóvenes es fundamental, porque esto nos ha atravesado como sociedad, pero también como generación, y nuestra manera de hacer justicia y memoria por los chicos es transmitir con firmeza esta causa para que no se olvide.
Desprendiéndonos incluso del fanatismo por Callejeros, porque no pasa por ahí, si no por entender lo que nos pasó y que nos cuidemos un poco entre nosotros, porque quedó claro que si no, nadie nos cuida, como hace 13 años y como hoy.