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CRISIS Y AJUSTE. Ajustan a los jubilados mientras bancan a Techint y las multinacionales

El Gobierno otorgó un aumento para los jubilados que se parece mucho a un ajuste. Pocos días atrás se conoció que decidió hacerse cargo de pagar los sueldos de las grandes empresas. De tocar sus ganancias, mejor no hablar.

Diego Iung @IungDiego

Martes 19 de mayo de 2020 00:13

Este lunes se conocían los detalles del aumento a lo jubilados que comenzará a regir durante el mes de junio. Para la mínima, los aumentos no alcanzan siquiera los $ 1.000. No queda claro con qué dinero opina el Gobierno que estos podrán comprar alcohol en gel o desinfectante para poder afrontar la pandemia.

Pero no es la primera vez que expresan el masivo desprecio por la vida de nuestros abuelos. Las largas colas de jubilados esperando cobrar al comienzo de esta cuarentena causaron indignación. “La cultura del amontonamiento” la llamó el (más tarde renunciado) funcionario responsable de exponer a los adultos mayores.

Un desprecio similar se percibía hoy entre los funcionarios de Provincia, Capital y Nación, echándose el fardo por la suba de contagios de Covid en las villas, con el caso emblemático de la muerte de Ramona Medina, para no hacerse cargo de las responsabilidades compartidas. Acaso también opinen que los vecinos tienen la costumbre de amontonarse.

Sin perder la costumbre, ahora el Gobierno sigue golpeando sobre los bolsillos de los que menos tienen. Bien lejos queda el trato recibido por los empresarios.

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Bancando a las grandes fortunas

Hace pocos días una nueva noticia se sumaba a la ya larga lista de anuncios del Gobierno en favor de las grandes patronales. Luego del acuerdo entre empresarios, CGT y el Poder Ejecutivo para habilitar suspensiones recortando un 25 % del salario, llegó ahora el anuncio de que el Estado comenzó a subsidiar el pago de salarios no sólo a pequeñas Pymes en crisis, sino también a varias de las empresas más grandes del país.

Se trata del régimen ATP (Programa de Asistencia al Trabajo y la Producción) dispuesto por el DNU 332/2020. Multinacionales como McDonald’s, Volkswagen o Mercedes Benz son algunas de las beneficiarias. También empresas con historial genocida como Ledesma o Techint de la familia Rocca.

Desde multinacionales hasta los capitales más importantes de origen nacional. El Gobierno paga los sueldos para no afectar sus ganancias, mientras que muchas de ellas aprovecharon estos meses para rebajar salarios, suspender o incluso despedir.

Premio a la prepotencia

Techint a esta altura es un caso emblemático. Recordemos que ya al comienzo de la pandemia la empresa había despedido a más de 1.200 trabajadores. Cientos de familias en la calle en pleno comienzo de cuarentena. En aquel entonces el Presidente Alberto Fernández, ante la repercusión del caso, trató a Paolo Rocca (su CEO) de “miserable” en los medios de comunicación . “Voy a ser duro con los que despiden” fue otra de sus frases y decretó una ley de Prohibición de Despidos que nadie cumplió.

Ni siquiera el mismo Rocca que hoy volvió a despedir.Esta vez a unos 30 empleadosde una contratista de Siderca -la enorme planta siderúrigca de tubos sin costuras que la empresa tiene en Campana-. También están bajo amenaza de perder su trabajo otros 600 operarios.

A esta altura ya no sorprenden, que lejos de cualquier dureza del Gobierno, Techint sea una de las empresas subsidiadas por el Estado para pagar los sueldos de sus empleados.

La Granja Tres Arroyos, líder de la industria avícola con más del 30 % del mercado, también aprovechó la movida. Recibió el subsidio para pagar sueldos pero decidió dejar en la calle a 50 familias. Perder no pierden nunca.

Según informa el Observatorio de Despidos durante la Pandemia realizado por este diario,ya suman 2,7 millones de trabajadores afectados de una u otra manera por los ajustes de las empresas. Entre ellos, se contabilizan casi 140 mil despidos.

Medidas urgentes para que ahora les toque a ellos

No parece casualidad entonces que la posibilidad de presentar un impuesto a la riqueza que hace varias semanas mencionó el Gobierno, más allá de cualquier retórica, haya quedado durmiendo en algún cajón del Congreso. Mucha rosca entre oficialismo y oposición, pero la definición fue clara. Las ganancias empresarias no se tocan.

A tal punto que incluso se negaron a tratarlo en el Congreso ante la propuesta del Frente de Izquierda. Es que evidentemente, se trata de un Proyecto que molesta: se trata de dejar claro dónde están los recursos para dar respuesta a cuestiones urgentes. Mientras peronistas y macristas, y el propio Alberto Fernández, miran la situación crítica en las villas como un acontecimiento ajeno ante el que poco parece poder hacerse.

Un impuesto del 3 % a a las 15.000 principales fortunas, permitiría comenzar a construir viviendas para aquellos que hoy padecen graves problemas de vivienda. Sería una medida elemental. Además permitiría garantizar un salario de cuarentena para aquellos trabajadores que hoy están sin ingresos.

El Gobierno sigue privilegiando subsidiar a las grandes empresas. El proyecto del FIT, de un impuesto a las grandes fortunas, se vuelve urgente para garantizar un aumento en las jubilaciones para nuestros viejos, y para todo los trabajadores desocupados que no pudieron ingresar al IFE.

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