Hizo múltiples referencias a su experiencia junto a Néstor Kirchner para sugerir que él sabe cómo salir de las crisis, ocultando cómo fue aquella vez y las diferencias con la situación actual. No hizo ninguna referencia concreta a qué hacer con los tarifazos. Cristina Kirchner lo precedió en la palabra y propuso nuevamente un “contrato social” con los empresarios que quieren reforma laboral y otros nuevos ataques.
Sábado 25 de mayo de 2019 17:51
La fórmula presidencial de Unidad Ciudadana Alberto Fernández-Cristina Fernández de Kirchner, debutó en la ciudad bonaerense de Merlo. Fue el primer acto de cara a las elecciones de octubre. El intendente de Merlo, Gustavo Menéndez fue el moderador.
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Cristina Fernández de Kirchner comenzó agradeciendo a Gustavo Menéndez la inauguración del parque que lleva el nombre de Néstor Kirchner, para luego hacer un recorrido histórico sobre lo que representa el 25 de Mayo como fecha en la historia argentina.
"La verdad que el 25 de mayo, todos ustedes lo saben, es mi fecha patria predilecta. Siempre me pareció que mayo y la revolución son cosas muy fuertes e identitarias de nosotros los argentinos”, comenzó diciendo, para luego repasar distintos acontecimientos como el retorno del peronismo tras la proscripción el 25 de mayo de 1973 y la asunción de Néstor Kirchner el 25 de mayo de 2003. E hizo especial mención al 25 de mayo de 2010, en el marco de la celebración del bicentenario, para contraponerlo con el momento actual de crisis que atraviesa el país.
Pero rápidamente, la expresidenta volvió a referirse a la idea de un “contrato social”, como lo hizo en la presentación de su libro Sinceramente, proponiendo conciliar los intereses de los trabajadores con los de los empresarios que despiden, ajusten y buscan la aprobación de una reforma laboral flexibilizadora. “No esperen que dos dirigentes puedan hacer todo. Creo que el ‘entre todos’ también va a exigir que distintos dirigentes, distintos espacios políticos, partidarios, sociales, sectores económicos, empresarios, medios de comunicación y cada uno de nosotros, los argentinos, podamos celebrar un ‘contrato social’ que nos permita entender que no hay triunfos individuales sino que es colectiva la organización de una sociedad”.
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Cuando le tocó el turno a Alberto Fernández, señaló: "No saben la alegría que tengo de haberme reencontrado con mi amiga Cristina. Quiero que mis primeras palabras sean para reconocerle la grandeza que ha tenido de pedirme que me haga cargo yo, y la grandeza que tuvo al acompañarme. Y de verdad, además que todo empiece un 25 de Mayo es espléndido para mí. Es el día que empezamos a nacer como nación”. Y recordó: "El 25 de Mayo para mí también es un día especial, porque fue el día que llegamos con Néstor para empezar a cambiar la historia".
La alusión a Néstor Kirchner, parte importante de su discurso, es parte de reconstruir una "épica" para este momento de crisis, asegurando que él ya pasó por esa experiencia allá por el 2003 y sabe cómo hacerlo. "Seguro que no es fácil hacerlo. Seguro que es difícil resolverlo. Pero lo vamos a resolver como lo hicimos con Néstor, entre todos y con todos".
En una operación electoral, por supuesto que no mencionó que aquella recuperación económica comenzó después del default y tras el enorme saqueo al salario que significó la devaluación del Gobierno de Duhalde, ni al hecho de que a pesar de los años de crecimiento económico millones de personas siguieron sufriendo la precarización laboral o la pobreza mientras se beneficiaba a los especuladores pagándoles más de 200.000 millones de dólares de deuda.
Asimismo, Fernández trató de establecer las similitudes que existen entre la situación de aquellos años y la crisis actual, e hizo particular referencia al endeudamiento, asegurando que “con Nestor pudimos sacar de la deuda a la Argentina sin hacerle pasar a ningún argentino el costo de esa deuda”. Como cada aparición pública que viene teniendo desde el anuncio de la fórmula presidencial, Alberto Fernández prometió salir de la crisis pero sin decir cómo, y sólo dejó una certeza de lo que piensa: las deudas se respetan y se pagan. Tampoco hizo referencia al contexto económico internacional, que en aquellos años fue mucho más favorable para la Argentina que en la actualidad.
Más allá del intento de dotar de alguna épica al candidato más moderado que podía llegar a presentar el peronismo/kirchnerismo, las condiciones de la deuda contraída con el FMI amenazan con seguir golpeando duramente a los sectores populares a costa de los especuladores de siempre. Bajo las condiciones que impone el organismo la disyuntiva es cuales serán las prioridades para el próximo gobierno que asuma en diciembre: cumplir con los organismos de crédito como el Fondo a costa del hambre y la miseria del pueblo, o dar vuelta las prioridades y poner en el centro las necesidades que hoy viven millones de personas afectadas por la crisis actual.
Desde ese espacio se viene planteando la posibilidad de una renegociación de la deuda. Sin embargo, como muestran ejemplos como el de Grecia, no hay renegociación que no implique nuevos ajuste contra el pueblo trabajador. La promesa de reeditar una salida a la crisis como la del 2003 se choca con una realidad muy distinta a aquel entonces, en el plano nacional o internacional.
En ese marco, sin una clara ruptura con los mecanismos que imponen el FMI y los grandes especuladores internacionales, no hay salidas posibles que no impliquen nuevos ajustes.
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