El presidente conversó con Julio Leiva durante más de una hora. Las preguntas sobre pobreza, desocupación y el malestar social las explicó por la "herencia macrista" y el covid-19.
Jueves 12 de agosto de 2021 01:31
"¿Está para romper el hielo?" La clásica pregunta que da inicio a toda entrevista en La Caja Negra, el formato protagonizado por Julio Leiva, esta vez se la hizo al Presidente, tratándolo de usted.
Desde el balance de los primeros dos años de gestión, la pandemia y el ajuste hasta la anécdota de cuando fue padre y se desmayó en medio del parto, la entrevista pasó por todos los temas. Alberto tenía todas a favor para hablarle, en el lugar indicado, a un amplio sector de la juventud. De hecho los adelantos eran sobre medioambiente y cannabis, temas sensibles para los votantes jóvenes. Sin embargo, su discurso no tuvo puntos altos ni definiciones novedosas.
Respecto del cannabis, el presidente se mostró a favor y cuestionó que esté en la ilegalidad mientras el alcohol o el tabaco, más nocivos para la salud, sean de venta libre. Leiva aprovechó para "apurarlo": "¿Puede ser que se discuta en su presidencia?, disparó. Y el presidente contestó que no tendría problemas, pero esquivando la respuesta.
Como ya acostumbra, el mandatario dijo varias veces durante la hora y minutos que duró la conversación, que los problemas del país se deben al macrismo y a la pandemia. A esta altura, dos clásicos poco efectivos, que no explican las decisiones políticas que se tomaron desde el 10 de diciembre del 2019.
La charla empezó por la pandemia y el recorrido de estos casi dos años de mandato presidencial. El periodista le preguntó cómo se siente con la idea de que probablemente sea recordado como "el presidente de la pandemia", y Alberto dijo que ahora tiene "dos años para compensar". Además, a pesar de los más de cien mil muertos, dijo: "La tranquilidad que tengo es que puse todo. No hubo un solo argentino que se haya enfermado y no haya tenido atención médica". Es el festejo de haber evitado las imágenes terribles que llegaban desde Europa el año pasado, pero dejando de lado que por no tocar los intereses empresarios, se perdieron muchísimas vidas que se habrían salvado si, por ejemplo, se declaraba de utilidad pública el laboratorio de Sigman y se utilizaban esas vacunas para inmunizar a la población, cuando AstraZeneca y Oxford incumplieron el contrato.
Después habló sobre el hambre y la pobreza de millones de jóvenes en el país, y dijo que recibió un país con un 36% de pobreza. Sin embargo, hoy ese número subió a un 45%. La tarjeta alimentar, presentada como "solución para cuatro millones de chicos", tiene un monto de $ 6.000 para las embarazadas y familias con un hijo, $ 9.000 para quienes tengan dos hijos y $ 12.000 para quienes tengan 3 o más hijos. ¿Alguien puede enfrentar el hambre con esos números?
Respecto de la cuarentena del año pasado y las restricciones que aún hoy impone la pandemia, se mostró muy contrariado y dijo que no le gusta ver que los jóvenes se pierdan de esa "aventura de vivir la juventud". Pero eso no solo pasa en Argentina por el aislamiento social. También tiene que ver con la precarización, la desocupación y el resto de los temas de los que hablaron al comienzo de la entrevista. Herencias estructurales del neoliberalismo que ningún gobierno se atrevió a modificar.
Más adelante habló sobre la vivienda y dijo que intentará, para el final de su mandato, haber entregado "no menos de 200.000 casas". ¿Sabrá que hay millones sin un techo digno en Argentina? "Dentro de poco vamos a entregar la número 20.000. De acá a fin de año va a haber en construcción 100.000, y le va a dar empleo a 300.000 personas", completó.
En cuanto a la deuda volvió a insistir con una idea utópica: pagar "pero que no sea a costa de los argentinos". Una falacia que se demostró en la votación de presupuesto del año pasado, donde se recortaba el IFE en plena pandemia para recaudar dólares y pagarle a los especuladores.
Después vino la apertura de la Caja Negra, donde la producción preparó la imagen de un meme muy conocido en el que aparece Fernández con cara de preocupación y la frase "¿Qué pasó ahora, la puta madre?". Un momento gracioso que el mandatario aprovechó para volver a "quejarse" de todo lo que le pasó en su gestión. Un preludio para la última pregunta, la que ya todos los seguidores de La Caja Negra se conocen de memoria: "¿Qué te preguntarías?"
"¿Cuántas fuerzas te quedan?" Contestó Alberto.