Martes 14 de octubre de 2014 23:53
Soy un joven de 21 años, nací en Goiana. Mi padre hace 30 años se dedica a la zafra, mi abuelo y mi bisabuelo también lo hicieron. A doce años atrás, esta región solo era reconocida por la caña de azúcar, por la caña de azúcar y, como si fuera poco, por la caña de azúcar. Nuestro litoral norte, en Pernambuco, es conocido por ser " la tierra de los usineiros", que son los dueños de un sinnúmero de ingenios. Hoy el paisaje es diferente y las expectativas también... donde todo era verde de cañaverales, hoy se levantan grandes obras de monstruos de la industria. La cervecería de Ambev, la vidriera de Brennand y la mayor de todas, la del grupo Fiat- Chrysler... sin dudas, grandes cambios se produjeron en la geografía.
Tuve la fortuna de, hace casi 2 años, haber sido seleccionado por Fiat para formar parte del "proyecto Pernambuco". Mi formación cambió, evolucionó. Las rutas también, ya se ven menos de esos cuerpos siempre sin remeras en el camino... Es que hoy el cortador de caña va de mameluco a su trabajo, y el horario lo rige un marcador digital y no la salida y el ocaso del sol.
Sin lugar a dudas esta región está cambiando, ya cambió...pero hay cosas que parecen no cambiar. Hace dos años, en Fiat, los empleados que ganamos por hora tenemos el mismo salario y el mismo reclamo. ¿Por qué no tenemos un sindicato que nos defienda? ¿Por qué solo nos podemos contactar con el sindicato de forma clandestina? ¿Por qué no recibimos los mismos beneficios que nuestros compañeros en Minas Gerais (canasta familiar básica, participación en ganancias y paritarias)?¿Por qué nuestro salario es de solo 200 reales más que el salario mínimo? Creo que puedo responder, porque el grupo ya nos respondió: formamos parte de un "proyecto", y que la fábrica no produce autos todavía... pero creo que asumirán nuestra inferioridad intelectual (?). Hace aproximadamente 6 meses atrás, varios compañeros dejaron de lado la ilusión y buscaron otros caminos como respuesta al bajísimo salario ofrecido.
Para frenar la salida de sus recursos humanos, el grupo utilizó un recurso legal, aludiendo que Fiat estaba invirtiendo miles de reales en entrenamiento, y que nosotros asumíamos el compromiso a estar un tiempo no menor a dos años en la fábrica. Caso contrario, Fiat iniciaría ¡¡acciones legales en concepto de indemnización!!!! Ciertamente el recurso tuvo efecto, y la mayoría se refugió en el silencio... En esa misma semana fuimos informados por nuestros superiores que los reclamos de " todo tipo" debían encaminarse dentro de la fábrica y no recurrir a sindicatos porque el que recurre a esa instancia está disconforme (deducciones si las hay). Entonces concluyo: sí, mi paisaje cambió, sí, mi ropa de trabajo cambio... pero hay algo que debe cambiar... y vamos a esperar ese cambio y el apoyo de nuestro sindicato.