Este último miércoles Fernández se reunió en la sede de la Conferencia Episcopal con diversas organizaciones sociales, todas integrantes o adherentes del Frente de Todos. Agradeció su rol para contener la bronca contra el ajuste macrista.
Mirta Pacheco @mirtapacheco1
Miércoles 13 de noviembre de 2019 23:48
Foto: prensa Ctep
En esa reunión estuvieron presentes Juan Gravois, del Movimiento de Trabajadores Excluídos -integrante de la CTEP-, Emilio Pérsico del Movimiento Evita, Esteban Castro de la CTEP, por la Corriente Clasista y Combativa (CCC), Juan Carlos Alderete. También participaron Barrios de Pie, el Frente Darío Santillán y el Movimiento Popular la Dignidad.
La Iglesia, con su filosofía de la resignación y de que los pueblos oprimidos pongan la otra mejilla, viene hace tiempo oficiando de intermediaria entre el Estado y estas organizaciones sociales. En la reunión fue el obispo Jorge Lugones, titular de la Comisión Episcopal de la Pastoral Social, un viejo peronista, quien estuvo presente.
El vínculo entre la cúpula eclesiástica y Alberto Fernández está garantizado en la figura de Gustavo Béliz, también presente en la reunión, ex ministro de Justicia de Néstor Kirchner y un devoto miembro del Opus Dei. También estuvo presente el muy probable futuro ministro de Desarrollo Social, el ex masista Daniel Arroyo, también de muy buen vínculo con la Iglesia.
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Alberto Fernández les anunció que prepara el plan “Argentina contra el hambre”, que según el presidente electo, lo llevará adelante un concejo que responderá directamente al Ejecutivo. Algunos nombres que dan vuelta para integrarlo son los del empresario y conductor televisivo Marcelo Tinelli, Juan Carr, de Red Solidaria y el neurólogo Facundo Manes.
Además de este anuncio les agradeció a las organizaciones presentes: “gracias a lo que hicieron hoy no estamos como en Chile”. En alusión a la lucha que viene llevando adelante el pueblo hermano, soportando una brutal represión, contra condiciones de vida que hace décadas viene ahorcando a las familias trabajadoras chilenas.
En Chile están luchando para sacarse de encima una economía de corte liberal que los hunde en la miseria (herencia de la dictadura pinochetista). Fernández agradece la contención que ejercen esas organizaciones, que cuando realizan movilizaciones más bien son de presión para que el Ministerio de Desarrollo Social cumpla con los acuerdos, pero contienen a las bases para dar una lucha seria por ejemplo, por trabajo genuino, un plan de obras públicas con salario igual a la canasta familiar, etc.
Hace días, tuvo el mismo gesto de agradecimiento con la CGT, cuya dirigencia hizo lo imposible para que los trabajadores, junto al pueblo pobre, no cuenten con un plan de lucha para poder enfrentar los ajustes que llevó adelante el gobierno de Macri.
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En la reunión intercambiaron acerca de algunos anuncios y planes que se comenzarían a aplicar ni bien asuma Fernández la presidencia.
El próximo gobierno contará con $40 mil millones que le otorga la Ley de Emergencia Alimentaria, para usar en asistencia social. En la reunión presentó también el plan de una tarjeta para chicos menores de 6 años, manteniendo la Asignación Universal por Hijo (AUH).
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Estas medidas, necesarias para que puedan mínimamente alimentarse las familias que hoy están por debajo de la línea de pobreza o de indigencia, no resuelven el problema de la falta de trabajo, los salarios por el piso o la falta de vivienda.
Otra de las medidas sería rebajar solo 13 productos de la canasta básica. Para esto ya están en marcha conversaciones con empresarios de la Coordinadora de Productos Alimenticios (Copal). Precisamente fueron las empresas alimenticias las que aplicaron subas entre un 8% y 12%.
Este sería el plan de contención de Alberto Fernández, algo que de fondo sirve (con el auxilio de las dirigencias sindicales y sociales) para que sectores sociales empobrecidos no unifiquen reclamos con trabajadores que aún cuentan con un ingreso fijo, aunque con trabajo precario o no registrado.