¿Quién sostiene la salud pública? La situación de precariedad de los hospitales Oñativia y Meléndez por la falta de financiamiento, la responsabilidad gubernamental y la opinión de sus trabajadores.
Martes 9 de agosto de 2016 13:31
Almirante Brown es una vidriera del permanente ataque a la salud, con 500.000 habitantes cuenta con solo dos hospitales públicos, el Oñativia y el Meléndez que se ven afectados por el desfinanciamiento, mientras las clínicas y centros privados superaron la cantidad de 60 establecimientos en expansión.
Carolina Rocca, al asumir como directora del Hospital Lucio Meléndez, planteó que la remodelación del edificio era una prioridad para ofrecer una salud de calidad, pero, “ni una bolsa de arena, ni un ladrillo han destinado al hospital” denuncian sus trabajadores. La promesa del intendente Mariano Cascallares sobre una inversión de cuarenta millones de pesos, resuena como un engaño. Edificios en situaciones hipercríticas, peligro de derrumbe, filtraciones, infecciones y un gran deterioro del sistema en su conjunto.
La situación crítica de estos hospitales muchas veces lleva a enfrentar pacientes contra trabajadores de la salud, pero a contramano de la desidia de gobernantes y directivos, quienes trabajan día y noche en los hospitales logran atender en promedio mil personas por día, atienden partos, salvan vidas y ponen un gran esfuerzo. Trabajadores del Oñativia y el Meléndez, relatan a La Izquierda Diario, la realidad que viven y como es trabajar en el ámbito de la salud pública.
Son las 21hs. y la guardia del Oñativia tiene un movimiento permanente, entre paciente y paciente, un cuidador nos dice “Ni el gobierno ni los directivos hacen lo posible para que esto funcione mejor, ellos se llenan los bolsillos con lo que no se invierte, todo se viene abajo, se rompen cosas y no se arreglan. En el hospital colocaron una puerta de acero para evitar violencia en la guardia, pero sabemos que los directivos generan violencia en la población teniendo al hospital en estas condiciones”. Del otro lado de Almirante Brown, en el Meléndez de Burzaco comentan: “Anunciaron que van poner 40 millones para destinar al hospital y así estamos, nunca aparecieron los cambios” mientras las enormes filtraciones de techos descascarados, perdidas en los cañerías de los baños, relucen como una postal del deterioro que avanza día a día.
Los enfermeros tienen un contacto directo con los pacientes, y es normal que sepan más que los directivos como mejorar la calidad del Hospital. Atareada con los pacientes que llegan todo el tiempo, una enfermera del Oñativia nos cuenta como mejoraría el servicio: “La guardia adulto tendría que tener camilleros que actúen apenas se abra la puerta de emergencia, y un enfermero al pie del pasillo permanentemente. Que cada paciente internado tenga derecho de tener privacidad en la estadía hospitalaria, que los pacientes que requieran internación por 24 deberían estar en un lugar cómodo, es inhumano tenerlos en la camilla tantas horas en pésimas condiciones psíquicas y físicas. El Shock Room debe estar preparado y acondicionado todo el tiempo”. ¿Cómo serían los hospitales si estuvieran bajo control de los trabajadores, y no administrados por funcionarios que prometen reformas y presupuesto que nunca llegan?
El intendente Cascallares y la gobernadora Vidal perpetúan el desfinanciamiento del sistema de salud pública y buscan dividir a los pacientes de los trabajadores, depositando la responsabilidad de la atención en los mismos trabajadores. Este año estuvo atravesado por fuertes reclamos de afiliados de Ate y Cicop por mejoras salariales, que han recibido un enorme apoyo del conjunto de la población por incluir en sus reclamos mejoras para las instalaciones de los Hospitales, uniendo en un solo reclamo la mejora de los Hospitales a la lucha por el salario.