Uno de los fenómenos más llamativos en las elecciones a la Convención Constitucional es el buen desempeño de la Lista del Pueblo que nuclea a activistas y referentes de los movimientos sociales. Según Decide Chile, estarían sumando 23 representantes a la Convención. ¿Qué expresa esta votación? ¿Qué dice el programa de esta Lista? ¿Qué escenarios se abren?

Juan Valenzuela Profesor de filosofía. PTR.
Lunes 17 de mayo de 2021
En distintos puntos del país, hay ejemplos similares. Por ejemplo, en el D3 (Antofagasta, Tocopilla, Calama, María Elena, Mejillones, Ollagüe, San Pedro de Atacama, Sierra Gorda, y Taltal), con poco más del 46% de las mesas escrutadas, la Lista del Pueblo ya alcanza 12.724 votos, un 16,13%. Está en segundo lugar, por debajo del Movimiento Independientes del Norte que obtuvo más de 16.000 votos.
Fuente: Decide Chile
La referente más destacada de esta lista en el distrito es Dayyana González, profesora de historia feminista de Tocopilla, que obtuvo 5.175 votos para su candidatura. En el D7 (Valparaíso, Viña del Mar, San Antonio, Concon, Isla de Pascua, etc.), la Lista del Pueblo fue la tercera lista más votada, con 43.085 votos, un 19,91%, por debajo de la lista común del PC y el Frente Amplio y la de Chile Vamos (el dato es considerando el 66% de los votos escrutados). La referente más votada, en este caso, fue Camila Ignacia Zárate Zárate, ex vocera del “Movimiento por el Agua y los Territorios” (MAT) y ex Delegada de Medioambiente en la Fech. En el D12 (Puente Alto, La Florida, La Pintana, Pirque, San José de Maipo), la Lista del Pueblo fue la segunda mayoría, con 37.816, un 18,67% de los votos, después de la lista de los Independientes por una Nueva Constitución que en el momento en que escribimos estas líneas llevan el 19,97%, poco más de 40.000 votos. La figura más votada hasta ahora es Giovanna Grandón, más conocida como la tía Pikachu, una activista de Plaza Dignidad que lleva 11.667 votos, un 5,76% del total.
¿Qué expresa este desempeño electoral de la Lista del Pueblo? A nuestro modo de ver, una desconfianza con los partidos políticos identificados con la administración de la herencia social neoliberal de la dictadura. Expresa también un rechazo a la forma de ejercer el poder que tienen “los políticos”, a la cocina. Ese discurso hace sentido en medio de un clima de desconfianza a la política tradicional de la derecha y la ex Concertación, pero también con el Frente Amplio que fue parte de la cocina.
En su programa la Lista del Pueblo plantea su idea central: “las personas debemos tomar un lugar fundamental en la redacción de nuestra nueva Constitución y en la creación del nuevo Chile. Queremos ser nosotros y nosotras, el Pueblo, quienes redactemos y conduzcamos los destinos del país y que juntos y juntas lo levantemos. Unidos y unidas avanzamos”.
En un comunicado publicado hace un momento escriben: "Quienes integramos la Lista del Pueblo no vamos a validar sus maniobras limitándonos a negociar un
paquete de derechos básicos en una Constitución de pantomima. Redactaremos la nueva Carta Magna de Chile para asegurarnos que la dignidad humana y medio ambiental sean el centro del Estado, y la justicia y la equidad social el único propósito de los servidores públicos".
¿Se trata de un programa con contenidos anticapitalistas’? No exactamente, pues plantea también que “no cabe la disyuntiva entre el mercado y el Estado, ambos son pilares del desarrollo, sin embargo, el abuso de los oligopolios y monopolios, las penumbras del mercado y la inexactitud de las leyes y teorías económicas que se sostienen sobre la base de creencias inaceptables como el egoísmo humano y la mano invisible, nos indican que no se justifica socialmente una defensa dogmática del mercado y la competencia. El mercado sólo debe ser visto como uno más de los instrumentos que operan en la actividad económica”. El problema son los grandes capitales, no el capitalismo.
Resumiendo su visión escriben que su objetivo es “un Chile con igualdad de género, plurinacional y digno. Un país empoderado y dueño de sus riquezas naturales, que invierta en el mayor patrimonio que tiene: su propia gente”.
¿Cómo van a comportarse los representantes de la Lista del Pueblo que resulten electos? ¿De qué manera van a buscar llevar a la práctica las definiciones de su programa? No hay que olvidar que a diferencia del Frente Amplio o el Partido Comunista, la Lista del Pueblo no es ni un conglomerado político ni un partido. ¿De qué manera se pondrá en práctica que “las personas tomen un lugar fundamental en la redacción de la nueva constitución”? Ahora esa definición que estaba “en el papel” se encontrará con la prueba de la realidad, y frente a todas las trabas que rigen la Convención Constitucional, como el quórum de 1/3 o la intangibilidad de los tratados internacionales. Los representantes de los grandes grupos económicos que participarán de la Convención, los derechistas y los capitalistas, las instituciones del Estado y el régimen consagrado por la actual Constitución, no podrán mirar sino con desconfianza a los representantes provenientes de “movimientos sociales” o activistas de la Lista del Pueblo. ¿Cuál será la estrategia para confrontar a esos poderes?
Uno de los problemas de esta coalición de movimientos sociales es que se imagina que será posible establecer nuevas formas democráticas en el funcionamiento del Estado consagradas en la nueva Constitución. Por ejemplo, una vez redactada la nueva constitución ¿cómo se revisará la constitucionalidad de las nuevas leyes? ¿Qué papel le cabe al pueblo en el control del ejercicio de la nueva Constitución? La Lista del Pueblo plantea que la revisión de la constitucionalidad de los nuevos cuerpos jurídicos,“podría estar radicada en una sala especializada de una nueva Corte Suprema en el contexto de una sociedad que promueve la responsabilidad de todas las autoridades”. Es decir, al pueblo no le cupe un rol directo, sino a una institución como la nueva Corte Suprema. Con esta propuesta, revela que cree que es posible construir una institucionalidad que contrarreste los poderes de los grandes grupos capitalistas y de poder en los marcos de la institucionalidad.
Piñera tuvo un intento de oponerse a un simple retiro del 10%. En la eventualidad de que la presión de la movilización lleve a la realización de medidas que toquen los intereses capitalistas canalizadas en la Convención ¿acaso no es previsible una resistencia capitalista más aguda? ¿O si se propone la liberación inmediata de los presos políticos? Claramente sí. Redactar de manera democrática una nueva Constitución y construir una institucionalidad democrática en los marcos del Estado existente -como propone la Lista del Pueblo-, cuando los grandes grupos económicos controlan las grandes propiedades: las AFP, los bosques, los puertos, las mineras; no resuelve el problema. Hay que tocar esos intereses: eso implica pelear por un programa anticapitalista. Para que un programa anticapitalista cobre fuerza es necesario poner en movimiento las fuerzas de la clase trabajadora y los sectores populares, volver a las calles a confrontar sus intereses, desarrollando los métodos de la lucha de clases. Esa es la gran lección que dejó el paro portuario reciente, que le impuso al Tribunal Constitucional y al gobierno el tercer retiro del 10%. Es más: hay que romper con todas las trampas de la Convención Constitucional, con el quórum de 1/3 y el respeto irrestricto a los tratados internacionales. El programa de la Lista del Pueblo que se imagina que la representación popular y un equilibrio entre mercado y Estado, corre el peligro de encontrarse de frente con los poderes reales. Pero la persistencia de la lucha de clases y los movimientos ahora que se abre el debate constitucional, reabren el debate sobre las estrategias necesarias para enfrentar los intereses de los defensores del Chile de los 30 años. ¿En los canales establecidos con la Convención Constitucional o a través de la lucha de clases?

Juan Valenzuela
Santiago de Chile