Recientemente, la BBC publicó una entrevista a Oliver Stuenkel, profesor de Relaciones Internacionales en Sao Paulo, Brasil, sobre los posibles escenarios para la América Latina postpandémica.

Yara Villaseñor Socióloga y latinoamericanista - Integrante del MTS - @konvulsa
Miércoles 6 de mayo de 2020
Recientemente, la BBC publicó una entrevista a Oliver Stuenkel, profesor de Relaciones Internacionales en el centro de estudios Fundación Getulio Vargas, Sao Paulo, Brasil, sobre los posibles escenarios para la América Latina postpandémica.
Como han declarado múltiples analistas, el impacto social del “Gran Confinamiento”, solo es comparable con los estragos provocados por la crisis del 29 y la Gran Depresión. La economía mundial está lejos de recomponerse, los indicadores globales están a la baja y las proyecciones de crecimiento no existen. El mundo enfrenta una recesión que probablemente se convierta en depresión.
Las consecuencias aun son incalculables, pues la estimación de 300 millones de despidos, la inflación y las devaluaciones pauperizarán brutalmente las condiciones de vida de la clase trabajadora internacional, y millones se sumarán a los índices de pobreza.
Además, los mecanismos de los capitalistas para descargar esta crisis sobres las espaldas del pueblo pobre y trabajador, en América Latina y África tendrán la máscara racista del despojo de tierras y la expoliación de recursos naturales de territorios que producen mano de obra barata y carne de cañón para el “crimen organizado”. Todo bajo la lógica de profundizar la subordinación al imperialismo estadounidense.
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El autor del libros El mundo post-occidental: cómo los poderes emergentes están rehaciendo el orden global, ve como principal característica de este período la inestabilidad política. Las consecuencias de la crisis para el movimiento de masas serán tales, que no puede descartarse la expresión del descontento activamente cuando acabe la cuarentena.
Prevé que muchos gobiernos no podrán terminar sus mandatos, cuestionados por su insuficiente respuesta a la crisis o por la aplicación de los planes de ajuste impuestos por el Fondo Monetario Internacional a cambio de liquidez para sus mercados.
La inestabilidad política fortalecerá el desarrollo de populismos, según el académico, aunque no desarrolla si ve posibilidades de que se fortalezcan desde su tendencia por izquierda. Esperanzado, considera como posibilidad, frente a la magnitud del desastre, que los futuros gobiernos tomen más en serio la inversión en el sistema de salud pública.
En su lectura, las crisis económicas han llevado a la caída de gobiernos, como el caso de Argentina en el 2001 o el impeachment de Dilma Roussef en Brasil. La preponderancia de la economía y la influencia de Estados Unidos y Europa, desde su análisis, podría llevar a que en los gobiernos del continente también consideren medidas como la implementación de impuestos a las grandes fortunas.
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Prevé un escenario particularmente negativo para economías como Venezuela, Ecuador y Argentina, que ya enfrentan una inflación por las nubes y un gran déficit público debido a la deuda externa.
Si se acelera la historia, es por el motor de la lucha de clases
Durante la entrevista, la BBC pregunta a Stuenkel qué significa que “la historia se acelera” con la crisis del covid-19, mientras reflexionan sobre la situación en Venezuela. Éste responde categóricamente que si cae el gobierno de Maduro, un gobierno militar, nada tendrá que ver con el pueblo, sino con las propias fuerzas armadas.
Si bien el análisis de Stuenkel apunta a identificar la relación entre la economía y las tensiones interestatales, deja fuera de un portazo a la lucha de clases. La crisis económica y el segundo ciclo de luchas y revueltas abierto por los Chalecos Amarillos en Francia y que se extendió a América Latina en Chile, Bolivia y Ecuador, demuestran que la lucha de clases llegó para quedarse, y la pandemia es un nuevo caldo para su cultivo.
A lo largo del continente y del planeta, la clase trabajadora y las franjas de la población pobre de las ciudades, empiezan a ponerse de pie para enfrenta el desastroso manejo capitalista de la crisis sanitaria. Personal médico, trabajadores precarizados de sectores esenciales como la alimentación y servicios, además de obreras y obreros industriales hoy encabezan las protestas contra los gobiernos y patronales que buscan reactivar la economía a costa de arriesgarles al contagio a ellos y sus familias.
Frente a una crisis política, social, sanitaria y ambiental, solo la clase trabajadora, en alianza con los sectores oprimidos de la sociedad, puede levantar un programa de conjunto para resolver las demandas de las grandes mayorías. Pleno empleo, estabilidad laboral y salarios dignos, salud pública y gratuita integral y con cobertura universal, son condiciones que solo podremos imponer con la movilización combativa, recuperando los métodos de lucha de la clase obrera e imponiendo un programa que implemente medidas anticapitalistas para la producción y el conjunto de la economía.
Aquí te dejamosdiez medidas para enfrentar la pandemia priorizando a las grandes mayorías y no a los empresarios. Y aquí algunas medidas que trabajadoras y trabajadores han empezado a implementar a nivel internacional para que la crisis la paguen los capitalistas.