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Red Internacional
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DENUNCIA PENAL CONTRA EL EX ESPÍA. Parrilli y Stiuso: amigos despechados

Finalmente, el gobierno resolvió presentar una denuncia penal contra el devenido en desgracia y ex agente Antonio “Jaime” Stiuso por incumplimiento de los deberes de funcionario público y ocultamiento de información.

Jueves 9 de abril de 2015

Finalmente, el gobierno resolvió presentar una denuncia penal contra el devenido en desgracia y ex agente Antonio “Jaime” Stiuso por incumplimiento de los deberes de funcionario público y ocultamiento de información. El lunes 6, Stiuso faltó a la citación del jefe de la flamante Agencia Federal de Inteligencia (AFI) Oscar Parrilli para dar explicaciones sobre la causa AMIA, en la que trabajaba codo a codo con el extinto fiscal Alberto Nisman. Al respecto, Parrilli y su lugarteniente Juan Carlos Mena afirmaron días atrás que el temible ex jefe de Operaciones de la ex Secretaría de Inteligencia tenía una “conducta dilatoria e irregular”, detrás de la cual escondía “algo que no le convenía”; aunque a renglón seguido especificó que “una hipótesis es que no se hizo la tarea, otra, que se haya realizado y no se haya encontrado nada y no se lo quiso reconocer, y tercera, que se encontró algo que no les convenía a ellos”. Así, Parrilli acusó a Stiuso de retener información sobre el cruce de llamadas internacionales realizadas entre 1991 y 1996, pedidas por Nisman y compiladas en 50 CDs, de las cuales sólo una parte fueron remitidas a la fiscalía. Acaso como una vendetta, el gobierno atacó a Stiuso, el que presuntamente en su retirada habría revelado los nombres de los nuevos 138 agentes de la AFI reclutados en las filas de La Cámpora y otros grupos kirchneristas, como dio a conocimiento público la revista Noticias.

En el mismo sentido que Parrilli, el jefe de Gabinete Aníbal Fernández declaró poco antes que Stiuso y Nisman formaban parte de una “confabulación” contra el gobierno y que ambos perseguían la finalidad de evitar “un caso Galeano II”, refiriéndose a la causa por el encubrimiento del atentado a la AMIA, donde están procesados el ex juez Galeano y los ex fiscales Eamon Mullen y Jose Barbaccia. El lenguaraz Fernandez omitió interesadamente que Nisman fue designado a instancias de Néstor Kirchner a sabiendas de que provenía del riñón de Galeano desde 1996 y actuaba como suplente de Mullen y Barbaccia, convalidando todo el fraude trazado durante el primer periodo de la causa AMIA, como bien denunciaron los compañeros de APEMIA.

La demonización kirchnerista de Stiuso y Nisman así como el repentino interés en la causa AMIA después de más de 20 años de impunidad no resisten ninguna prueba, más que la animosidad de los amigos despechados. Fue la misma Cristina, desde el atril de la Asamblea Legislativa del 1M, la que fustigó al “partido judicial” confesando que, gracias a la voluntad de Néstor, Nisman y Stiuso recibieron “todo lo que pedían”. Desde 2004, el gobierno no vaciló en financiar con millones de dólares la Unidad Fiscal AMIA, manejada arbitrariamente por el “fiestero” Nisman y Stiuso, sin ningún tipo de contralor estatal de parte del ex procurador Esteban Righi así como de Graciela Gils Carbó, funcionarios con llegada directa a los Kirchner.

La “conducta dilatoria e irregular” que ahora achacan a Stiuso pretende ocultar las acusaciones sin pruebas contra Irán como responsable del atentado de 1994, que los mismos Kirchner promovieron a instancias del ex director de Operaciones, y que Nisman escribió en un dictamen de más de mil páginas, reproduciendo las truchadas proporcionadas por la CIA y el Mossad en función de los intereses geopolíticos de EE.UU. y el Estado de Israel, embarcados en ese momento en una “cruzada antiterrorista” contra los pueblos árabes de Medio Oriente. A pesar de las numerosas denuncias de Horacio Verbitsky, en 2006 Néstor selló a fuego este rumbo en un encuentro con el ex presidente George Bush y el Congreso Judío Americano, tras lo cual dio vía libre al juez Canicoba Corral para lanzar orden de captura contra los ex funcionarios iraníes acusados. Los kirchneristas ni siquiera pestañaron cuando el ex embajador iraní Haadi Soleimanpour fue liberado e indemnizado con U$10.000, tras ser apresado por los tribunales de Londres, los que señalaron que no existía ningún tipo de prueba que fundamentara la acusación.

Lejos de la “confabulación”, en tiempos más felices los Kirchner pusieron en manos de Stiuso una relación aceitada entre el gobierno y los jueces federales de Comodoro Py, apoyándose sobre los generosos servicios del estudio jurídico de Darío Richarte y Diego Pirota. De ese modo, Stiuso y los suyos mediaban para frenar, acelerar o dejar sin efecto las causas que ordenaba el kirchnerismo.

Tras la victoria obtenida por la desestimación de la Cámara Federal sobre la denuncia efectuada por Nisman contra Cristina y el canciller Héctor Timerman, el gobierno se propone continuar esmerilando al tandem Stiuso-Nisman para fortalecerse camino a las elecciones. Más allá de las bravatas retoricas, el kirchnerismo de ningún modo se propone meter tras las rejas a Stiuso, sobre el cual pesan infinidad de denuncias por enriquecimiento ilícito, vínculos con el narcotráfico, la trata y la prostitución (sin contar su pasado relacionado con la Triple A y la dictadura genocida), que pondrían al desnudo la complicidad del gobierno de los derechos humanos.