Las declaraciones del Jefe de Gabinete y la contundencia del paro nacional. La ceguera gubernamental ante la “esencia” y la “apariencia”. La izquierda como parte de la realidad del movimiento obrero.

Fernando Rosso @RossoFer
Martes 31 de marzo de 2015 11:28
31 de MAR. Aníbal Fernández se refirió al paro nacional que se lleva adelante - YouTube
Antoine de Saint Exupery diría, parafraseándolo, que lo esencial es invisible a los “trotskos”, afirmó el jefe Gabinete, Aníbal Fernández. La chicana, propia de estudiantina universitaria de la Facultad de Sociales, fue en respuesta a los cortes que se realizaron hoy en todo el país, en el marco del cuarto paro general que se produce bajo el gobierno de Cristina Fernández.
La zoncera del Jefe de Gabinete encierra un reconocimiento: la presencia de la izquierda trotskista como parte orgánica en fracciones intensas del movimiento obrero.
En otras oportunidades hubiese afirmado que son minorías externas que nada tienen que ver con los trabajadores. Pero la presencia de la izquierda en gremios como la alimentación (Kraft, Pepsico), SMATA (Lear), Gráficos (Donnelley, WordColor), Subte, aeronáuticos, aguas gasesosas (Coca Cola), metalúrgicos, docentes, estatales etc., combinada con el millón trescientos mil personas que dieron su apoyo en las últimas elecciones al FIT; hacen de la izquierda trotskista una realidad incontrastable.
Aníbal Fernández lo reconoce a su manera, diciendo alguna estupidez que es lo que mejor le sale.
Pero la realidad del contundente paro nacional en curso demuestra que el Gobierno tiene un problema doble: no sólo lo esencial es invisible a sus ojos, sino también lo aparente.
Lo esencial es la recomposición del movimiento obrero y su recuperación subjetiva. Pese a los límites en el programa y los métodos que impone la conducción sindical de las centrales convocantes (con algunos personajes más que impresentables), el paro es contundente.
La teoría de la supuesta “extorsión nacional” impuesta por el paro del transporte o por los piquetes, frente a presuntos trabajadores que están desesperados por ir a trabajar, se cae por su propio peso.
Pese a que una gran parte no está afectado por el impuesto al salario –y reducir a ese punto el paro es una de las grandes limitaciones de las conducciones burocráticas que lo convocaron-, igual la medida está siendo usada como un canal de expresión del malestar. Un malestar por el estancamiento de la economía, por el retroceso del salario o por la pérdida de puestos trabajo que aunque no fueron masivos, se extendieron en muchos sectores en el último tiempo.
Lo aparente es que, frente al reclamo concreto contra el impuesto al salario, que afecta a más de un millón y medio de trabajadores (más allá del debate de los porcentajes), entre los que se incluyen los que ocupan posiciones estratégicas que pueden lograr, por ejemplo, este paro; el Gobierno respondió con un “gorilismo rabioso”.
Mientras los empresarios nacionales o extranjeros reciben todo tipo de beneficios impositivos e incluso se llegó el año pasado a otorgarle una jugosa devaluación, hay una caprichosa y pedante negativa a ni siquiera discutir la demanda de la fracción de los trabajadores que apenas supera la canasta familiar. Al contrario, se los “culpa” de que exista un 50% de la clase obrera que gana menos de $5500. Para “ganar la discusión” con respecto al impuesto, confiesan que más de la mitad de los trabajadores argentinos se quedó afuera de la “década ganada”.
El gobierno que había logrado la división de las centrales, ahora conquistó casi la unidad… en su contra. Con la adhesión culposa de algunos dirigentes sindicales oficialistas (como Caló de la UOM), con deshonrosas excepciones como Hugo Yasky que sufre una especie de “carnerismo clínico”.
El nuevo pronunciamiento nacional es una señal contundente de la capacidad de resistencia que tienen los trabajadores, frente a eventuales ajustes que todos los candidatos a la sucesión están evaluando y que éste gobierno no logró llevar adelante, no porque no quiso sino porque no pudo.
La carrera de velocidad en la pelea por la dirección de los sindicatos, para que no sean utilizados como base maniobras de proyectos políticos ajenos a sus intereses, será decisiva hacia el futuro más o menos inmediato. Ahí está la importancia de las posiciones que conquistó a la izquierda trotskista del FIT en general y del PTS en particular, en nuestro país.
Se le atribuye al mismo escritor citado por el Jefe de Gabinete la frase que dice que “el hombre se descubre cuando se mide con un obstáculo”.
Se está revelando la medida de Aníbal Fernández que, como dijera Napoleón “no llega ni a cuadrado, porque tiene más base que altura”.

Fernando Rosso
Periodista. Editor y columnista político en La Izquierda Diario. Colabora en revistas y publicaciones nacionales con artículos sobre la realidad política y social. Conduce el programa radial “El Círculo Rojo” que se emite todos los jueves de 22 a 24 hs. por Radio Con Vos 89.9.