Los periodistas Nicolás Balinotti (La Nación), Aurelio Tomás (Perfil) y Jorge Duarte (Infogremiales), opinan sobre las tensiones entre la situación social, el rol de las cúpulas sindicales y sus propias internas.
Domingo 22 de diciembre de 2019 00:47
El gobierno de Alberto Fernández lleva apenas 10 días. Sin embargo, desde que las PASO avisaron que el peronismo volvería al poder, la dirigente cegetista estuvo en el centro de las negociaciones con quien sería el nuevo presidente. También con los empresarios. Quedaron atrás cuatro años de macrismo en que la central obrera no hizo nada para evitar el deterioro de los salarios, el empleo y las condiciones de vida del pueblo trabajador.
Los primeros días del nuevo gobierno peronista empezaron a poner a prueba a las cúpulas sindicales. La rosca por puestos en el gabinete dejó un sabor amargo. La toma de la sede de la UTA mostró la persistencia de las fisuras internas alimentadas por intereses políticos y empresariales. El lanzamiento del “plan productivo automotriz” en el SMATA adelantó los lineamientos del “pacto social”. La primera reunión en Casa Rosada los vio salir con pocas promesas y las manos vacías. La primera ley de Fernández, que volvió a afectar a los jubilados y favorecer a los empresarios, mostró que seguían en “modo responsable” como los últimos 4 años.
Sin dudas, los tiempos que vienen serán movidos. Las cúpulas sindicales deberán ver cómo moverse entre la crisis económica, las expectativas de sus bases tras años de ajuste y el plan económico de Alberto Fernández. Para conocer otras opiniones, La Izquierda Diario entrevistó a tres conocidos periodistas sindicales: Nicolás Balinotti (La Nación), Aurelio Tomás (Perfil) y Jorge Duarte (Infogremiales).
La Izquierda Diario: Venimos de un importante “voto castigo” contra el ajuste. ¿Cómo ves que se va a manejar la CGT ante esas expectativas de la clase trabajadora de “recuperar lo perdido”? ¿Cómo te parece que va a manejar el nuevo gobierno la tensión entre esas expectativas y el panorama económico (recesión, endeudamiento, etc)?
Nicolás Balinotti: La CGT ya adelantó que está dispuesta a otorgar concesiones al nuevo gobierno. Más de un dirigente habló de darle "un cheque en blanco" a Alberto y de que es "imposible" recuperar lo perdido en lo relativo al salario. Las tensiones aparecerán con los gremios no alineados a la CGT, como Camioneros, y en los que las bases tengan mucha influencia en las decisiones de la cúpula.
Aurelio Tomás: Creo que el voto castigo no es contra el ajuste, sino contra los pésimos resultados del plan económico de Cambiemos y la consecuente pérdida del poder adquisitivo generalizada. Hay varios ejemplos de gobiernos que implementaron ajustes y dejaron a muchos afuera del sistema, de Thatcher a Menem, sin sufrir un voto castigo. Pero no hay ninguno de un gobierno que obtenga pésimos resultados económicos, donde pierden casi todos, y después gane las elecciones.
Creo que tanto la CGT como el Gobierno van a trabajar fuertemente para moderar las expectativas, evitar cometer el error de Cambiemos que pretendió pedir esfuerzos mientras su única pieza de comunicación hablaba de cómo hacer una empanada. La apuesta es que con más impuestos y una renegociación de la deuda agresiva, la caída de la actividad y el crecimiento sostenido de la inflación se detengan, esto ya generaría una percepción de mejora.
Más de un dirigente dijo que es "imposible" recuperar lo perdido en lo relativo al salario. Las tensiones aparecerán con los gremios no alineados a la CGT (Balinotti)
Jorge Duarte: Creo que en principio va a haber un acompañamiento prácticamente absoluto de la CGT al gobierno nacional, en casi cualquier medida. Más teniendo en cuenta que ese plafón de respaldo cegetista y también de las dos vertientes de la CTA lo consiguió al miedo al macrismo o al repudio generalizado al ajuste maccrista en los últimos años. Del 2017 para acá, de la reforma previsional para acá, hubo consenso casi absoluto de que el modelo de Macri no tenía posibilidades de sobrevivir sin ajuste constante sobre los trabajadores y a partir de eso se le da al gobierno de AF un margen superior a otros gobiernos.
Lo que no tengo claro es qué va a suceder después de ese período. Creo que después de junio/julio, incluso con la propia interna de la CGT que tiene que renovar autoridades en agosto, ahí puede haber algún tipo de distanciamiento de algún sector sindical. Algo ya está adelantando Hugo Moyano con la pirotencia verbal aunque ligth, pero por ahí puede venir algún quiebre entre algunos sectores de la CGT y el gobierno nacional para encarar alguna posición más crítica.
Se anunció un “pacto o acuerdo social” entre Estado, empresarios y sindicatos. ¿Cuáles te parece que van a ser sus principales medidas y qué viabilidad le ves?
Tomás: El pacto aparece como una respuesta política ante el fracaso de las alternativas monetarias para contener la espiral inflacionaria. Es el diferencial que puede ofrecer la alianza peronista que accedió esta semana al poder, porque la coalición contiene a una parte importante de los que tendrían que converger en este pacto. El objetivo central sería ordenar la carrera entre salarios y precios, hoy fuera de control. Para que sea exitosa esta empresa se necesita cumplir una condición: que todos mantengan los pies en el plato y, para eso, todos los actores deben estar convencidos que no hay otra salida, que no pueden obtener un mejor resultado con una estrategia de ruptura.
Yo creo que el "pacto social" por ahora no trasciende de un acuerdo de precios y salarios, una moderación de expectativas de todos (Duarte)
Balinotti: Es importante que un eventual pacto social construya cimientos a largo plazo, con un plan productivo y modernizado. No creo que eso suceda. El acuerdo que se vislumbra parece más a tono con la emergencia coyuntural y el simbolismo del apretón de manos que con una iniciativa que pueda perdurar muchos años.
Duarte: Yo creo que por ahora no trasciende de un acuerdo de precios y salarios, una moderación de expectativas de todos, que va a tener de fondo la esperanza de una reactivación productiva y creación de puestos de trabajo privados, sobre todo en la industria. Habrá que ver cómo funciona y evoluciona.
LID: Es improbable una ley de reforma laboral pero se habla de “modernizar convenios”: ¿esa “modernización” podría implicar una flexibilización en determinados sectores?
Balinotti: La legislación laboral no se reformará, según lo anticipó el Presidente. Lo que sí dijo Fernández es que habilitará modificaciones en los convenios colectivos siempre y cuando surjan de un acuerdo entre los empresarios y el principal gremio de la actividad. No siempre estas reformas significan una flexibilización, pero en algunos sectores los planes que están en evaluación suponen cambios en ese sentido.
Tomás: En principio, creo que el objetivo fundamental es detener la escalada inflacionaria y evitar caer en una hiper. De eso depende no ya el éxito sino la supervivencia de este Gobierno. Hasta que no se logre ese objetivo nadie va a pensar en impulsar medidas que puedan enajenar el apoyo de los gremios. Sin embargo, también es verdad que el plan económico necesita generar más dólares de manera urgente, por lo que podrían haber nuevas reformas sectoriales en las actividades capaces de atraer inversiones incluso en este tipo de contexto económico, como ocurrió con Vaca Muerta. Varios dirigentes de la CGT admiten, cuando hablan en off, que los convenios de sus gremios tendrán que sufrir algún tipo de modificación.
Convenios: el plan económico necesita generar más dólares, podrían haber nuevas reformas sectoriales en las actividades capaces de atraer inversiones (Tomás)
Duarte: Vamos a ir hacia un esquema de “modernización” de los convenios de trabajo, fundamentalmente aquellos de los años 70 que han tenido actualizaciones pero no reformas integrales. Eso de alguna manera va a terminar tejiendo el vínculo futuro entre el gobierno los empresarios y los sindicatos. Habrá que ver hasta dónde están dispuestos los sindicatos a ceder y qué están pidiendo los empresarios. Hoy las posibilidades de ir a discutir un convenio son más ciertas que hace dos años, sobre todo porque creen que el gobierno de Fernández no les va a pedir una rendición absoluta como les pedía el gobierno de Macri. Por lo tanto podría entonces implicar una reforma moderada de sus convenios. En algunos casos están atrasados y termina siendo contraproducente para los propios trabajadores. Eso ya empezó a circular off the record, pero parece la senda que vamos a recorrer los próximos seis meses a un año.
LID: Por último: ¿cómo ves que se va a reconfigurar el poder cegetista y sindical, entre sus distintas alas, ante el nuevo gobierno peronista?
Duarte: Para conocer la interna de la CGT, vamos a tener que esperar tres cuestiones: cuál va ser la relación entre el gobierno y los distintos espacios, por ejemplo si es que Alberto Fernández trata de tallar en la interna. Se habló de que él mismo iba a promocionar la candidatura de Héctor Daer como secretario general único de la CGT desde agosto del 2020. Por otro lado hay que esperar cómo evoluciona el plan económico de Fernández. Hoy hay al menos dos grandes subgrupos que están en pugna por la discusión de la conducción de la central obrera. Por un lado quienes conducen hoy la CGT más los gremios que se están acercando a ese espacio, SEMUN (Sindicatos en Marcha para La Unidad Nacional, que conduce Sergio Sasia de la Unión Ferroviaria) y el MASA (Movimiento de Acción Sindical Argentino, referenciado en Viviani), por otro el Frente Sindical por un Modelo Nacional, con algunos chisporroteos entre Moyano y Palazzo pero que a grandes rasgos está generando un espacio con cierta dinámica propia y una perspectiva diferente de hacia dónde tiene que ir la central obrera. Por último vamos a tener que ver con la idea de la CTA de los trabajadores de regresar a la CGT, y si es que dos o tres de sus gremios importantes pueden sentarse en su mesa de discusiones, que hoy por hoy está muy inclinada hacia la conducción de Daer.
Fernández podría promocionar la candidatura de Héctor Daer como secretario general único de la CGT desde agosto del 2020 (Duarte)
Tomás: Me parece que estamos en un momento muy interesante para el peronismo y la CGT. Por ahora, hay una coalición gobernante al estilo de los sistemas parlamentarios, porque nadie tiene la autoridad para ordenar las contradicciones del movimiento clásicas del peronismo. No hay un Perón, un Menem o un Néstor/Cristina Kirchner. El fracaso de Cambiemos los obligó a volver al poder antes de ordenar su interna. Creo que esto es lo que explica la falta de definiciones sobre el plan económico y las arduas negociaciones que se dieron para conformar la primera línea del Gabinete.
El fracaso de Cambiemos los obligó a volver al poder antes de ordenar su interna. En la pata sindical, hay campos alineados con Massa, Cristina y Alberto (Tomás)
En la pata sindical, hay diversos campos alineados con los tres liderazgos de la coalición: Massa, Cristina y Alberto. Ellos también buscarán con la negociación establecer un mecanismo de unidad que nunca va a lograr contener a todos. En particular, hay que seguir con mucha atención lo que está pasando con Hugo Moyano. Creo que hay un esfuerzo concertado desde el actual liderazgo de la CGT y la coalición de gobierno para reducir su poder tanto como sea posible. Es difícil pensar que esto no generará una reacción o que tenga una consecuencia importante.
Creo que Hugo Moyano seguirá desmarcándose y podría quedar afuera del nuevo rearmado (Balinotti)
Balinotti: En agosto de 2020 habrá recambio de autoridades en la CGT. El poder seguirá en manos de "los Gordos", los "independientes" y volverá a tener más influencia Viviani. Podría continuar con una conducción de tres cabezas ante la falta de un liderazgo indiscutido. Creo que Hugo Moyano seguirá desmarcándose y podría quedar afuera del nuevo rearmado.