El Covid-19 sigue propagándose ante las ineficientes y criminales medidas de los gobiernos empresariales alrededor de todo el mundo, quienes han mostrado que su primera preocupación son los grandes empresarios y no las millones de familias trabajadoras. En Chile se han decretado cuarentenas totales solo en algunas comunas, mientras cientos de miles deben seguir trabajando cada día, sin medidas mínimas de higiene y seguridad, sin test masivos para la población y con el ocultamiento sistemático de las cifras reales por parte del gobierno.

Nancy López Profesora. Agrupación Nuestra Clase
Martes 31 de marzo de 2020
Universidades como la Católica, la Chile y la Alberto Hurtado han votado paro online de algunas de sus carreras y facultades debido a las dificultades de conexión a las “cátedras online” que se están implementando. Desde la Universidad de Chile, con aranceles y matrículas que superan los 3 millones anuales y con más de 40 mil estudiantes, donde más de 12 mil somos beneficiados con gratuidad, no han hecho más que repartir dos mil chips de banda ancha para que estudiantes puedan conectarse a las clases. En la Católica, donde son más de 30 mil estudiantes, se han comprado solo 700 computadores para prestarle a sus universitaries.
Estas medidas no alcanzan a cubrir lo mínimo necesario para que las y los estudiantes podamos acceder a nuestras clases. Familias completas en riesgo de contagios por el hacinamiento en “sus casas”, trabajadores y trabajadoras obligadas a exponerse para ir al trabajo porque el hambre de plata de los empresarios no se detiene, y nos obligan, nos matan. Miles de conectades a computadores por el Teletrabajo y ni hablar de los miles que ya han sido suspendidos de sus trabajos sin siquiera recibir un sueldo ¿Podremos estudiar en estas condiciones quienes venimos de familias populares, cuando son nuestras vidas las que están en peligro?
Tenemos que pensar la manera más efectiva y eficiente para enfrentar la crisis. Es más necesario que nunca que las universidades de todo Chile pongan todos sus recursos materiales y humanos, estudiantes, personal científicx, médicxs, la tecnología de punta de sus laboratorios y talleres, todo en función de responder a la pandemia.
La Universidad de Chile cuenta con un hospital clínico al cual los estudiantes y practicantes de medicina ya han manifestado ponerse a su disposición. Cuentan con más de 990 talleres y laboratorios, además de centros de investigación y modelación matemática. Todo esto debiese utilizarse para hacer test y exámenes, para producir insumos básicos como alcohol gel y mascarillas, así como acceder a los datos de contagio para producir modelos de proyección que busquen controlar la crisis.
Los edificios y facultades de las Ues deben habilitarse para hacer test preventivos, para brindar información a las comunidades, para tratar a diagnosticades con Covid-19 o para aislar a población de riesgo. Les estudiantes avanzades de medicina, enfermería, TENS, deben ser contratades y capacitades por el Estado, recibiendo un sueldo acorde a sus profesiones y los mismo derechos laborales. Los más de 4 mil académicos y 40 mil estudiantes de la U de Chile así como también sus más de 600.000m² construidos, nos debemos poner al servicio total del control de la pandemia.
Durante más de 30 años, todos los gobiernos desde la dictadura se han encargado de desmantelar y vender el sistema público de salud, precarizando a sus trabajadores y a nosotres les usuaries, falta de camas, de respiradores mecánicos e insumos básicos que garanticen una atención básica e higiénica. Si queremos enfrentar en serio la crisis, avancemos a un sistema unificado de salud pública, donde hospitales y clínicas privadas pasen a manos del Estado bajo el control de sus trabajadores (médicxs, enfermerxs, tens) y usuaries ¡Que todos les trabajadores cesantes y estudiantes de la salud sean contratades por el Estado!
Estudiantes de la Universidad de Santiago, han implementado un proyecto con impresoras 3D que buscan imprimir mascarillas para la protección de la primera línea de quienes enfrentan la pandemia. Debemos tomar ese ejemplo y exigir también que nuestras universidades adquieran y pongan en uso cuestiones como estas para aportar a la falta de insumos.
Se debe reconvertir la economía para producir lo necesario, las grandes industrias no esenciales deben producir en masa camillas y respiradores mecánicos para atender a pacientes críticos. Ya hay ejemplos a nivel mundial de que esta tarea es realizable, como la automovilistica Seat o la compañia Siemens en España, o en Argentina donde la fábrica bajo control obrero Madygraf ya se ha puesto a producir alcohol gel e insumos para la comunidad. Es más urgente que nunca seguir estos ejemplos y que las y los trabajadores tomen esta tarea en sus manos, sobre todo en Chile donde los contagios ya superan los 2 mil y solo se cuenta con 850 respiradores mecánicos entre el sistema público y privado.
La única respuesta del gobierno ha sido proteger económicamente a los empresarios y decretar Estado de Catástrofe, con toques de queda y cuarentenas totales supervisadas por Fuerzas Especiales y militares. No olvidamos que son los mismos que nos torturaron y mataron durante el estallido. Llenan de policías las calles, en lugar de destinar ese presupuesto a medidas elementales para el sistema de salud.
Por otro lado, la cantidad de test que se hace están muy por debajo de lo necesario para prevenir los contagios. La propia Organización Mundial de la Salud ha señalado la necesidad de realizar testeos masivos para la detección rápida del virus y ser eficiente en la distribución de los recursos. Esta política necesaria, y que se ha llevado adelante en países que han logrado controlar mejor el desarrollo de la pandemia (como Corea del Sur o Alemania).
Profesionales de la salud, de ingenierías, de las ciencias sociales e incluso de artes podemos aportar en enfrentar esta crisis sanitaria provocado por la irracionalidad del sistema capitalista, conformando comités de emergencia para analizar la situación en los respectivos territorios, garantizar medidas laborales y de higiene, preparación de insumos médicos, información y prevención a la comunidad, servicios médicos, psicológicos y de acompañamiento a las familias más necesitadas.
Para llevar adelante este plan de emergencia para poner a las Universidades al servicio de la crisis sanitaria, no basta con que organismos estudiantiles como la Federación de Estudiantes de la Universidad de Chile nos llamen a paralizar únicamente por las medidas básicas de internet y computadores.
La FECh debe colocar todos sus recursos para organizar a sus estudiantes, con planillas de voluntarixs en los distintos ámbitos, entregando insumos para nuestra protección y también para aportar a las comunidades.
Además, no basta con el congelamiento de aranceles para luego de la pandemia tener que desembolsar el doble del dinero necesario de una sola vez. Debemos tener asambleas online, como ya están realizándose en Facultades como Derecho o INAP, donde discutamos allí que programa de exigencia levantar, sin perder de vista que la exigencia histórica que hemos planteado es que las universidades sean completamente gratuitas, financiadas completamente por el Estado.
Recursos hay. Solamente el Rector de la U de Chile gana más de 12 millones de pesos y los más de 14 decanos de Facultades cada uno recibe más de 7 millones mensuales. Además, es una Universidad que cuenta con más de 800 millones de dólares anuales de presupuesto. Debemos exigir que estos recursos se coloquen a disposición de la crisis y de asegurar el trabajo y sueldos a todos y todas las trabajadoras de la universidad, que se termine con el subcontrato, contratas y honorarios, y todes les funcionaries, académiques más precarizada pasen a planta.
Avancemos en esta perspectiva, y que todas las comunidades universitarias nos organicemos para afrontar la crisis sanitaria.

Nancy López
Profesora. Agrupación Nuestra Clase