El gobierno de AMLO sigue sin una política para enfrentar la crisis sanitaria y salvaguardar al pueblo trabajador.

Pablo Oprinari Ciudad de México / @POprinari
Viernes 20 de marzo de 2020
El primer fallecimiento en México a causa del coronavirus no provocó un cambio radical en la política del gobierno de AMLO para enfrentar la pandemia en el país.
En su conferencia de prensa, el presidente anunció la posible implementación del plan DN-III, que implicaría el despliegue de personal militar para “colaborar con médicos e instalaciones”, y que en ese momento llamaría “al pueblo a permanecer en sus casas”.
Al cierre de este artículo, la cifra oficial es de 164 casos confirmados, en tanto que se espera el crecimiento exponencial de casos mediante el llamado “contagio comunitario” en los próximos días.
Sin embargo, el gobierno continúa negándose, de forma irresponsable, a implementar tests masivos que permitirían una política preventiva para detectar posibles enfermos; para justificarse, las autoridades alegan que México aún está en la fase 1, de importación de casos. Quien quiera puede hacérsela en alguno de los hospitales y laboratorios privados autorizados, pero con un costo de miles de pesos que es inaccesible para la enorme mayoría de la población.
La Presidencia pretende convencer de que lo mejor es esperar el crecimiento exponencial de la difusión del coronavirus, aislando mientras tanto a los infectados, y recién entonces proponer medidas de cuarentena.
Sin embargo, millones de trabajadores no podrán dejar de ir a trabajar, porque deben mantener a sus familias y evitar ser despedidos por la patronal. Y aún cuando el gobierno decretase la suspensión de labores, la ley laboral permite que los empresarios sólo paguen el equivalente al salario mínimo, solamente durante un mes de tiempo.
Junto a esto, el gobierno anunció ya la utilización de las fuerzas armadas en una “misión humanitaria”, que evidentemente irán en contra de las libertades democráticas, como está sucediendo en países como Argentina, y no resolverá la expansión del covid-19.
En esta situación se evidencia la crisis profunda del sector salud en México, después de décadas de neoliberalismo, la cual se mantiene bajo la actual administración, como se mostró con del anuncio del INSABI.
Durante los meses previos, cuando el país podría haberse preparado para la llegada de la pandemia; el gobierno lamentablemente no lo llevó adelante, ya que eso implicaba adoptar medidas radicales para generar de forma acelerada una infraestructura de salud acorde a la dinámica del virus, tanto en el terreno de la tecnología médica como de las pruebas e implementos elementales -como cubrebocas y gel antibacterial- que hoy se encuentran agotados en las principales ciudades del país, y cuestionar los intereses de los grandes laboratorios y empresas del sector.
Es evidente que la política que viene impulsando AMLO para enfrentar la extensión de la pandemia en México no puede responder a las necesidades del pueblo trabajador ni enfrentar la catástrofe que amenaza a millones de personas.
Ante eso, desde La Izquierda Diario venimos proponiendo un programa para enfrentar en las mejores condiciones posibles la pandemia y salvaguardar las vidas de las grandes mayorías populares, que a continuación sintetizamos.
- El Estado debe garantizar una provisión masiva de los test de detección temprana, como ya está proponiendo la misma Organización Mundial de la Salud. La realización de la prueba en forma gratuita y lo más masiva y amplia posible, debe ser una labor obligatoria de todas las instituciones de salud públicas y privadas, y contar con disponibilidad permanente de los insumos necesarios. Así se puede diagnosticar y aislar el virus. Deben estar disponibles alcohol en gel, guantes, cubrebocas y jabón.
- Basta de salud para ricos y para pobres. Urge la centralización estatal de toda la infraestructura y los recursos existentes en materia de salud, tanto del sector público -Insabi, IMSS, ISSSTE, Pemex- como del sector privado -el Ángeles, el ABC, Vivo, Mosel, Médica Sur, Salud Digna, etcétera-, incluyendo los consultorios médicos de las cadenas de farmacias como Dr. Simi, Farmacias del Ahorro y San Pablo. La vida de miles dependerá de eso.
- El gobierno tiene que resolver la plena disponibilidad de las medicinas y equipo técnico necesario como equipos de asistencia respiratoria y de intubación, que deben ser plenamente gratuitos. Es indispensable garantizar que el aislamiento de los enfermos se pueda llevar a cabo en condiciones óptimas, a cargo del Estado, para quienes lo necesiten, recibiendo el pago por la incapacidad al 100 %.
- Para todo eso, el gobierno debe reorientar el conjunto de la industria y la producción hacia un objetivo prioritario: atender las necesidades sanitarias, de infraestructura y tecnología médica y de alimentación que exige esta pandemia, ya que no será suficiente con la capacidad de las actuales empresas del sector. Las y los trabajadores deben ponerse al frente de organizar la producción.Ya en otros países estamos viendo experiencias de solidaridad obrera.
- En los centros de trabajo, hay que poner en pie comisiones de seguridad e higiene bajo vigilancia de los trabajadores que garanticen la correcta aplicación de protocolos ante el brote y la provisión de elementos de cuidado y prevención como alcohol en gel, guantes, cubre bocas y jabón, y que sea mediante asambleas que se resuelva si hay condiciones para seguir trabajando.
- Prohibición de los despidos durante la crisis, y toda licencia o suspensión debe ser por cuenta de la patronal, pagando el 100% de los salarios vigentes. sin afectar premios o el reglamento de puntualidad. Toda empresa que viole esto, debe ser expropiada y nacionalizada bajo control de sus trabajadores. En México, millones de personas trabajan por su cuenta y en el llamado “comercio informal”; y ya están resintiendo los efectos de la crisis. Exigimos subsidios, al nivel de la canasta básica, para todos ellos.
- Para sostener estas medidas, es fundamental imponer impuestos a las grandes fortunas, para que sea del bolsillo de los grandes empresarios de donde salgan los recursos necesarios. De igual forma, hay que dejar de pagar la deuda pública. Tan sólo el presupuesto asignado para ésta en el 2020 equivale al 420 % del presupuesto a salud. Todos los recursos nacionales deben estar puestos en combatir la pandemia, asegurando la salud de la población trabajadora y de los sectores populares.
- Prohibición de la especulación de precios y acaparamiento de alimentos e insumos necesarios para enfrentar la emergencia sanitaria por parte de las grandes tiendas y supermercados. El gobierno debe instituir controles de precios y toda empresa que sea detectada violando estos controles y beneficiándose de la crisis debe expropiada y puesta bajo el control de los trabajadores.
- La alimentación nutritiva y suficiente es un derecho elemental al que lamentablemente no accede una parte importante de la población. Frente a esta crisis sanitaria se vuelve indispensable garantizarla, pues es un factor importante para que en caso de contagio el riesgo de desarrollar neumonía o morir sea menor. Por ello exigimos la instalación de comedores populares que preparen y repartan los alimentos a las poblaciones más vulnerables.
- Inmediata basificación de quienes están en la primera línea enfrentando el covid 19: el personal médico, de enfermería, técnicos, de intendencia, incluyendo a residentes y a estudiantes que estén haciendo el servicio social, así como recontratar a todas y todos los despedidos del sector en años previos.
- La vida de nuestros hermanos migrantes también importa. Todos ellos deben acceder al conjunto de los servicios de salud y garantizar una vivienda digna y alimentación. Suspensión de toda deportación de migrantes.
Estas son las medidas inmediatas que proponemos los socialistas del MTS y La Izquierda Diario México.
Puedes leer el conjunto de las medidas que proponemos en Como enfrentar el covid 19 para proteger a las familias trabajadoras
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Pablo Oprinari
Sociólogo y latinoamericanista (UNAM), coordinador de México en Llamas. Interpretaciones marxistas de la revolución y coautor de Juventud en las calles. Coordinador de Ideas de Izquierda México, columnista en La Izquierda Diario Mx e integrante del Movimiento de las y los Trabajadores Socialistas.