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PRESOS POLÍTICOS. Aportes para pensar la lucha por la libertad de los presos políticos

En este artículo reflexionamos sobre la campaña por la libertad de los presos políticos en el marco del limitado Acuerdo por la Paz y Nueva Constitución. ¿Cómo liberarlos?

Daniel Vargas

Daniel Vargas Antofagasta, Chile

Akemi Matsubara

Akemi Matsubara Egresada Derecho Universidad de Antofagasta

Miércoles 23 de junio de 2021

Estas últimas semanas el debate por la libertad de los presos políticos ha vuelto a la palestra. Por un lado con la discusión del indulto general mantiene en vela a cientos de familias que esperan que el parlamento decrete el perdón de miles y miles de procesados y condenados por participar en protestas a lo largo del país desde el 18 de octubre del 2019.

Esta iniciativa hoy está en discusión en la Comisión de Constitución del Senado, en donde deberá, posteriormente, pasar a sala para su discusión, quedando en manos de un puñado de parlamentarios el destino de miles de luchadores.

El resultado de este proyecto es aún incierto ya que diversos parlamentarios y políticos del régimen ya han señalado desconocer la calidad política de los presos de la rebelión sumándose al coro reaccionario del Gobierno que les trata como presos comunes.

Desde ya que la declaración del indulto general a los presos es un anhelo que millones abrigamos, pero que dejado en manos de los mismos parlamentarios que aprobaron leyes como la ley antiprotesta, que por 30 años fortalecieron represivamente a las policías y sus leyes represivas, no nos deja muchas esperanzas.

La moción, para ser aprobada, debe contar con mayoría absoluta de los senadores en ejercicio, con lo que son necesarios 22 de los 43 senadores. Actualmente la derecha cuenta con 19 votos, lo que significa que para que se rechace el proyecto de indulto sólo basta que 3 parlamentarios de los restantes rechacen la moción.

Desde ya, el oficialismo se va a negar, en la misma línea del Gobierno, pero hay también senadores de la “oposición” que o bien no han declarado su opinión, manteniendo un silencio total, o negaron la situación de presos políticos, como José Miguel Insulza: "Si creyera que hay presos políticos en Chile, lo habría denunciado".

Por otro lado, la reciente elección de constituyentes fue un verdadero terremoto político que hundió a los partidos tradicionales con los resultados, destacando una holgada elección para la lista del pueblo, el Partido Comunista, el Frente Amplio y diversos independientes.

Con los primeros resultados salta a la vista que la mayoría absoluta (50%+1) de los escaños son representativos de estas fuerzas, las que podrían hacer girar la situación si pasaran a declarar la convención como soberana.

En este marco es que 34 constituyentes, a quienes se les fueron sumando otros más, lanzaron una carta en la que, mediante 6 puntos, exigen garantías para el proceso constituyente, entre las que se cuentan que la convención se decrete como soberana, pasando por alto las reglas del pacto por la paz, y liberando a los presos políticos de la rebelión.

Esta carta prendió las alarmas dentro del régimen. El Gobierno tildó de “ilegal” el llamado, la UDI mientras tanto alegó que la carta era “totalitaria y antidemocrática” aludiendo que la Convención no tiene soberanía, por tanto había remitirse sólo a escribir una nueva Constitución.

Por otra parte, la centro-izquierda no se quedó atrás y Yasna Provoste también rechazó el llamado, indicando que “Está predominando mucho la desmesura y salirse de los márgenes innecesariamente. Si postulamos a la convención, fue en el marco de unas reglas, y hay que respetarlas”

Hay un rechazo al debate cuyo objetivo es negar la existencia de los presos políticos. Desde los fiscales como el Fiscal Regional de Antofagasta Alberto Ayala, la Corte Suprema, los partidos del régimen y el Gobierno, todos alineados para categorizarlos sólo como presos comunes.

Otros, como el Partido Comunista, pretenden evadir la discusión sobre la libertad inmediata de los presos políticos, reduciendo el debate al proyecto de indulto, dejando en manos de un puñado de senadores la determinación de la libertad, sin llamar a movilizar y formar coordinaciones por la libertad de los jóvenes.

En otra vereda habemos miles que miramos con solidaridad a los presos, hemos organizado encomiendas, ayuda a las familias, hemos estado en las calles y puesto nuestras fuerzas a disposición del desarrollo y ampliación de su lucha.

¿Cómo liberar a los presos políticos?

Es necesario repasar cómo se ha impulsado la lucha por la libertad de los presos, cuales han sido las estrategias que se han desplegado y cómo se despliegan actualmente ante la situación en chile.

La espera

Una de las estrategias que se han desarrollado descansa en que sea este mismo régimen desigual e injusto el que pueda abrir los canales para la libertad de las y los presos políticos, sea esperando que los parlamentarios discutan y aprueben el indulto general, lo cual parece depender exclusivamente de la buena voluntad de los parlamentarios, en caso del indulto, o de declararlo como primer acto de la Convención Constitucional.

Otra arista de esta estrategia pasa por descansar en el poder judicial, es decir que los juicios y la audacia de las defensas pueda liberar a los presos. Sin embargo, esto pasa por alto que el poder judicial está controlado por la Corte Suprema y sus ministros ligados por cientos de vínculos al régimen heredado de la dictadura.

Ambas vías comprenden una ilusión que sólo prometen chocar contra una pared. La ilusión consiste en conformarse en una espera, más o menos pasiva, confiando en que sean las instituciones, leyes, jueces y políticos del mismo régimen que encarcela a nuestros presos la que les libere.

Esta estrategia se expresa en depositar esperanzas en que con lobby y sensibilización de los parlamentarios, con movilizaciones aisladas y sin un plan de lucha ascendente, basta para obtener la libertad de los presos, de modo que a las organizaciones que luchamos por su libertad nos reduzcamos a juntar recursos para encomiendas y la defensa jurídica - cuestión completamente necesaria para los jóvenes presos- pero que no pone su fuerza en la movilización y confía en la vía institucional que ha demostrado ser insuficiente para liberar a los presos.

Por la libertad de los presos hay que valerse de todos los medios, golpear todas las puertas, llevar su lucha a todos los rincones, valerse de todos los recursos y medios jurídicos, etc., pero la mera suma de iniciativas, sin una coordinación nacional, sin un plan ascendente que convoque a jornadas de movilización y de lucha, la lucha no puede dar un salto, sino que subordina los esfuerzos por la libertad de los presos a los tiempos parlamentarios o judiciales.

“Revolución o nada”

Quienes también han levantado acciones por la libertad de los presos políticos son organizaciones de filo “rojinegras” o “populares” que plantean “Revolución o nada” que se reduce en la acción directa contra la policía en poblaciones como La Bonilla e intentar organizar a la población a través de ollas comunes.

Denuncian correctamente a nuestro parecer y confluimos con la opinión de que el proceso constituyente es un proceso “trucho” que como bien indican, terminó sellando la impunidad e impuso un proceso lleno de trampas. Pero que, terminan de esta forma no dándole a la juventud un espacio político con voz propia sino que la reducen a acciones aisladas, de esta forma desorganizándolas como sujeto político.

Sin embargo, tenemos diferencias profundas sobre cómo debemos liberar a los jóvenes presos políticos. Su slogan de “revolución o nada” que se tradujo en acciones reducidas, descolgadas y aisladas en la calle contra la policía, pretendió “remecer” al Estado y golpear la institucionalidad, pero que es absolutamente inofensiva contra la institucionalidad vigente y sólo abrió paso a una caza por parte de la Fiscalía y el Gobierno contra jóvenes luchadores, aumentando la represión y la persecución política.

Esto no quiere decir que estemos en contra de la defensa a través de diversos métodos. Reivindicamos la lucha de octubre y lo que implicó la defensa contra el actuar represivo del Estado, el actuar de la “primera línea” que a través de distintos métodos defendió la calle de la represión de Fuerzas Especiales y militares, que hirieron a miles y asesinaron a decenas.

Sin embargo, el actuar individual y aislado de diversas organizaciones “rojinegras”, contrario a lo que ellos piensan, no fomenta la organización, y termina aislandolos de las grandes masas. Entre “revolución o nada”, desde su estrategia escogen “nada”. Sobre esto, el revolucionario ruso León Trotsky decía, sobre este tipo de acciones aisladas, correctamente: “Pero la confusión se evapora como el humo, el pánico desaparece, un nuevo ministro ocupa el puesto del asesinado, la vida vuelve a su rutina y la rueda de la explotación capitalista sigue girando como antes; sólo la represión policial se hace más salvaje, segura de sí misma, impúdica. Y, en consecuencia, la desilusión y la apatía reemplazan las esperanzas y la excitación que artificialmente se habían despertado.”

En ese sentido, creemos que la juventud no puede remitirse sólo a la acción callejera y por otra parte al abstencionismo político, sino que tiene la capacidad -así como fueron los jóvenes secundarios quienes iniciaron la revuelta- de ser un actor importante en momentos de lucha de clases, donde es necesario construir una juventud anticapitalista, pro obrera, que luche codo a codo en las movilizaciones y causas populares, pero que también vea la necesidad urgente de construir una juventud revolucionaria que se proponga otro tipo de sociedad y luche por un Gobierno de las y los trabajadores.

Plan de lucha y movilización

Quienes militamos en el Partido de Trabajadores Revolucionarios hemos puesto nuestras fuerzas a disposición de las familias y los presos políticos, colaborando en las encomiendas y las campañas financieras, una actividad que realizamos junto a miles de activistas, docentes, trabajadores y jóvenes que solidarizan con su causa, a lo largo de todo el país.

Sin embargo, no esperamos que la lucha tenga que subordinarse a los parlamentarios o a los constituyentes, o la justicia, para que resuelvan la situación procesal de miles de luchadores.

Por el contrario, nuestro horizonte para la liberación de los presos pasa por desarrollar la organización y la coordinación de la lucha por su libertad, desplegando la enorme fuerza de la clase trabajadora y el pueblo en un plan de lucha ascendente que ponga la libertad de los presos como primera prioridad.

En este marco, vemos que la declaración de los 34 convencionales es un paso adelante, más sin la fuerza organizada del pueblo y los trabajadores puede quedar en mera letra muerta. Esto no quiere decir que debemos esperar a que la convención se declare soberana y declare la libertad de los presos, sino que desde ya debe usarse la tribuna que implica la redacción de la Constitución como una palestra para convocar a la movilización y rodear de solidaridad la lucha por su liberación.

Por ello, desde nuestra organización, con nuestras modestas fuerzas, hemos sido parte y hemos impulsado con decenas de personas, organizaciones de DDHH, estudiantes, trabajadores y profesionales coordinadoras por la liberación de los presos políticos, como lo hemos tratado de desarrollar en Antofagasta o en Puente Alto.

La “victoria” electoral en la constituyente debe servir de base para convocar a la movilización y a levantar comités de acción de trabajadores, jóvenes y mujeres por la libertad de los presos políticos. Ejemplo de esto, es nuestra disposición a través de nuestra compañera Natalia Sánchez, concejala electa del PTR por Antofagasta, quien emplazó al concejo electo a pronunciarse por los jóvenes presos, asimismo puso a disposición parte de su sueldo para esta campaña, y llama activamente a movilizarse por los jóvenes.

De realizarse un llamado de esta naturaleza estaríamos en mejor pie para exigir a las grandes centrales sindicales, como la CUT (hoy dirigida por el Partido Socialista), a que rompan su silencio y llamen a la acción. Es urgente que los organismos sindicales, como la CUT, el Colegio de Profesores o la Unión Portuaria, las organizaciones estudiantiles como la CONES, la CONFECH, tomen en sus manos esta campaña democrática y apoyen las acciones que ya vienen realizando jóvenes, organizaciones de DDHH, sociales y políticas por la libertad de los presos políticos. Estos organismos tienen que ser parte de una coordinación nacional, que busque unificar y golpear con un solo puño, juntando todas las grandes iniciativas que hay.

Asimismo, que sean estas organizaciones las que convoquen a movilizar activamente por los jóvenes luchadores, única forma de que las instituciones del régimen se vean acorraladas de votar a favor de la Ley de Indulto o bien la Convención vote la libertad de los jóvenes y rompa el pacto del 15 de noviembre.

Negarse a convocar a los trabajadores y las organizaciones sindicales es negarse a luchar por liberar a los presos políticos. El paro nacional del 12 de noviembre del 2019 demostró el importante golpe que dieron los trabajadores al gobierno de Piñera, en donde en las calles confluyeron los trabajadores y la combatividad de la juventud y de los sectores populares, pero que no se desarrolló producto de sus direcciones burocráticas nucleadas en torno a la Mesa de Unidad Social. Así mismo, fue el paro portuario de este 2021 el que, sumado al descontento popular, hizo retroceder inclusive al reaccionario Tribunal Constitucional frente al 3er retiro del 10% de las AFP. Los trabajadores poseen una fuerza innegable que, de ponerse disposición de la lucha por la libertad de los presos, otro gallo cantaría.

Esta perspectiva apunta a retomar el camino abierto por la revuelta y el paro nacional del 12 de noviembre, con cortes de ruta que permitan afectar la producción en la minería y más, en vías a preparar una huelga general, enfrentando a este régimen podrido y los poderes reales que se atrincheran detrás de él para que nada cambie.

Este debate lo hacemos de manera fraterna y abierta a los miles que vibramos por las injusticias de este régimen y este sistema y que, tal como los cientos de luchadores presos, salimos a la calle esperando acabar con este sistema.

Estimamos que esta discusión puede aportar a pensar cómo se despliega y desarrolla esta lucha, para cuestionar nuestros métodos de cómo se pretende conquistar la libertad de nuestros presos.