Fue durante una reunión con militares y ante la pregunta de qué hacer si la justicia impugnara la candidatura de Jair Bolsonaro. El jefe del Supremo Tribunal lo tildó de golpista.
Lunes 22 de octubre de 2018 10:22
A pesar de que el Tribunal Electoral decidió otorgarle impunidad al ultraderechista Jair Bolsonaro, por el escándalo del financiamiento ilegal que salió a la luz la semana pasada, su hijo Eduardo Bolsonaro creyó pertinente enviar un mensaje a la cúpula del Poder Judicial.
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La advertencia no la lanzó en cualquier lugar, sino en una reunión con militares. A la pregunta de uno de los asistentes sobre la posibilidad de que la justicia decida impugnar la candidatura de su padre, aún si ganara, por las denuncias de financiamiento ilegal, Eduardo Bolsonaro contestó: "Para cerrar la Corte, basta un soldado y un cabo".
La apretada resultó tan evidente que hasta el jefe del Supremo Tribunal Federal (STF), Celso de Mello, calificó la afirmación del diputado federal e hijo del candidato presidencial por el PSL de golpista.
Eduardo Bolsonaro, que se convirtió en el diputado federal más votado de la historia de Brasil, participó de una reunión con militares en la que le preguntaron por la situación judicial de su padre.
Su respuesta comenzó se respuesta insinuando que se trataría de una "disputa de fuerzas" entre el partido judicial y las fuerzas armadas, y deslizó que si los jueces deciden avanzar en la causa va a ser "ellos contra nosotros". Fue en ese marco que el hijo de Bolsonaro dijo "si alguien quisiera cerrar al STF no necesita ni mandar un Jeep, es suficiente con un soldado y un cabo".
La familia Bolsonaro lanzó esta "apretada" a los miembros del partido judicial a pesar de que al Tribunal Superior Electoral (TSE) realizó este domingo una rueda de prensa para explicar su proceder ante las "fake news" en general, y responder al escándalo del fraude empresarial pro-Bolsonaro, que viola la legislación electoral como forma de "Caja 2" (financiamiento ilegal de campaña), mediante el envío de spam masivo via Whatsapp contra el candidato del PT, Fernando Haddad.
Allí la presidenta del TSE, Rosa Weber aclaró que no pensaba avanzar en la causa contra Bolsonaro por financiamiento ilegal con la excusa de que la justicia no puede hacer nada en lo inmediato para eliminar el sistema fraudulento de financiamiento, porque estaría "limitada por la ley y por los tiempos del debido proceso" y que, por otro lado, si fuera el caso, podría actuar después de la eventual elección de Bolsonaro, condicionando su mandato y disciplinando sus excesos.
Es sobre esta última afirmación que reaccionan los Bolsonaro. El bonapartismo judicial brasileño que ya ha manipulado las elecciones en extremos, con la tutela de las fuerzas armadas, encarcelando a Lula y prohibiendo luego su candidatura, ahora se dispone a mirar para otro lado ante las denuncias contra Bolsonaro. Sin embargo deja entrever la posibilidad de utilizar en forma discrecional la causa contra el candidato ultraderechista en caso de que fuera necesario condicionar su mandato vía judicial. Como lo ha venido haciendo los últimos años en todos los planos, pero en particular mediante la operación judicial Lava Jato, y las arbitrariedades que de allí se desprendieron como la delación premiada, o la prisión preventiva selectiva.
Se trata de las primeras fisuras entre el probable nuevo presidente y las instituciones que fueron los pilares del golpe institucional y de la manipulación completa de esas elecciones, en primer lugar el judicial. Aunque Bolsonaro se ha beneficiado directamente por las maniobras y manipulaciones innumerables del STF y del TSE, eso no significa que no haya fricciones e incomodidades entre el STF y Bolsonaro. Recientemente, incluso, el presidente de la Corte Suprema, Dias Toffoli, dijo que los tribunales deben estar "listos para cohibir excesos del Ejecutivo y del Legislativo", haciendo referencia a la posibilidad de que Bolsonaro gane, y cómo condicionarlo.
Con estas disputas y la posibilidad de mayores contradicciones en el interior de una institucionalidad inestable, hay que recordar que mantienen un punto en común: continuar el camino iniciado por el golpismo y profundizar los ataques a los trabajadores y los pobres brasileños.