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Red Internacional
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NEGOCIACIÓN GRIEGA. Apriete y divergencias entre el FMI y la Unión Europea

El ministro de Finanzas griego espera que sus pares de la Eurozona reconozcan los esfuerzos de Atenas en pos de un acuerdo de dinero por reformas. Por su parte, el comisario europeo de asuntos económicos y financieros, declaraba que la zona iba a abstenerse de iniciar cualquier discusión hasta que Atenas no acuerde un programa de reformas económicas “consistente, detallado y completo”. Reforma laboral, jubilaciones y sueldo mínimo, concentran las mayores divergencias.

Miércoles 6 de mayo de 2015

Grecia dio una de cal y otra de arena a sus socios de la zona euro el martes en su esfuerzo por evitar una crisis de liquidez que podría resultar catastrófica este mes, cuando debe realizar un pago al Fondo Monetario Internacional, mientras se agotan sus reservas de efectivo.

El ministro de Finanzas griego, Yanis Varoufakis, dijo tras mantener reuniones en París y Bruselas que espera que sus pares en la zona euro reconozcan el próximo lunes los progresos hacia un acuerdo de dinero por reformas, abriendo el camino para aliviar la crisis de liquidez de Atenas.

"Ciertamente vamos a tener una discusión fructífera el 11 de mayo que confirmará el gran progreso logrado y será otro movimiento, otro paso más, en la dirección a un acuerdo final", dijo a los periodistas tras reunirse con el comisario europeo de Asuntos Económicos y Financieros, Pierre Moscovici.

Antes, Moscovici había advertido que la zona euro no empezaría a discutir siquiera una financiación a largo plazo ni la forma de reducir la deuda griega hasta que Atenas no acuerde un programa de reformas económicas "consistente, detallado y completo" con sus acreedores.

Sus comentarios parecieron cerrar la puerta a las esperanzas griegas de sortear un acuerdo interino y pasar directamente a un compromiso amplio de alivio de la deuda para fines de junio.

Como un gesto de buena voluntad, un alto responsable de privatizaciones dijo que Atenas está a punto de cerrar un acuerdo por 1.200 millones de euros con el operador alemán Fraport para gestionar los aeropuertos regionales, al tiempo que se reabrirá el proceso de ofertas para una importante participación en el puerto de El Pireo.

El frenesí diplomático del martes se produjo luego de que el primer ministro griego, el izquierdista Alexis Tsipras, habló por teléfono con la canciller alemana, Angela Merkel, principal líder europea y mayor acreedora de Grecia.

Se mantenían también negociaciones con el FMI, la Comisión Europea y el Banco Central Europeo (BCE) sobre un acuerdo interino, pero no había indicios de un avance en los temas más controvertidos: jubilaciones, reforma laboral y sueldo mínimo.

Un funcionario del Gobierno heleno dijo que Atenas hizo "concesiones significativas", pero que los "graves desacuerdos entre el FMI y la UE" están complicando las negociaciones, al tiempo que se quejó de que ambos prestamistas habían fijado "líneas rojas" contradictorias.

"Con este panorama no puede haber un compromiso", afirmó.

Esta declaración parecía destinada a mostrar la responsabilidad de los acreedores por el lento progreso en las conversaciones mientras que el Ejecutivo griego está dando pasos para lograr un acuerdo. Recientes sondeos indicaron que la gran mayoría de los griegos quiere un compromiso que evite el caos financiero.

La parcialidad de los pronósticos

Mientras, el viceprimer ministro griego, Yannis Dragasakis, viajó a Fráncfort para reunirse con el jefe del BCE, Mario Draghi, un día antes de que los responsables de las políticas de la entidad celebren su revisión semanal de la Asistencia de Liquidez de Emergencia (ALE) a los bancos griegos.

Atenas quiere que el BCE amplíe el salvavidas de liquidez y permita a sus bancos comprar más bonos del Tesoro de corto plazo, lo que aliviaría una crisis inmediata de financiamiento.

Grecia tiene que pagar 970 millones de euros al FMI para el 12 de mayo y ha requisado las reservas de liquidez de municipios y organismos gubernamentales para juntar fondos.

La incertidumbre política llevó a la Comisión a recortar su pronóstico de crecimiento económico de Grecia del 2,5 al 0,5 por ciento en apenas tres meses, además de reducir su estimación de superávit presupuestario primario, antes del pago de deudas.

Un reporte del diario Financial Times que señaló que el jefe para Europa del FMI, Poul Thomsen, había amenazado con cortarle a Grecia el salvavidas de financiamiento a menos que sus socios europeos acuerden una reestructuración de su deuda fue rechazado por el ministro de Finanzas alemán, Wolfgang Schaeuble.
"Por supuesto que el FMI no realizó tal declaración", dijo Schaeuble, si bien reconoció que Thomsen señaló que las cosas "se habían vuelto más difíciles".
El informe provocó una liquidación de fondos y acciones griegas, mientras la preocupación por el país heleno hizo caer a los títulos europeos.