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Red Internacional
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Trabajadores. "Apuesto porque el Frente Nelson Quichillao de la CTC sea de acción y unidad de las bases"

La Izquierda Diario conversó con el último vicepresidente electo en Congreso de la Confederación de Trabajadores del Cobre, Edward Gallardo Basay, quién integra el Frente Nelson Quichillao de El Teniente.

Viernes 8 de abril de 2016

Edward nos relató su lucha por la Asamblea Nacional, su principal exigencia desde las movilizaciones del Acuerdo Marco con Codelco. Este dirigente del Frente Nelson Quichillao de El Teniente asegura que pasarán la cuenta a la conducción que los llevó al peor saldo de la historia de la confederación.

LID: ¿Cómo surge el Frente de Trabajadores de la Minería Nelson Quichillao?

Edward: En primer lugar, me parece imprescindible que lleve el nombre de un obrero asesinado en lucha. El año pasado estuve en el funeral de Nelson Quichillao y la dirección de la CTC se restó. Estaban impávidos y sin reacción ante la arremetida patronal y ese costo lo pagamos los trabajadores en la base. Pues bien, el Frente surge de la necesidad imperiosa de revertir la adversa situación en la que quedamos los trabajadores contratistas y subcontratistas de Codelco luego de la negociación del Acuerdo Marco, cuando se firma el Protocolo de Acuerdo, que desmovilizó a los trabajadores. Desde entonces comenzó la barbarie, despidos, bloqueos de pases, fin de contratos a empresas con sindicatos movilizados, represalias, que la estatal ejecutó contra el acuerdo sin que pudiéramos oponernos con fuerza una vez desmovilizados y golpeados en el suelo.

Desde entonces comenzamos junto a un grupo de compañeros la lucha por exigir la Asamblea Nacional que correspondía el 2015 para replantearnos, como trabajadores de la principal organización de trabajadores contratistas y subcontratistas de un sector clave de la economía de este país, el cómo defender los derechos colectivos que conquistamos con lucha. Pero no será posible si no cambiamos el rumbo que tomado la CTC. Debemos pasar la cuenta a la conducción, hacer un balance amplio de cara a las bases.

El frente se hacía necesario para concretar esas tareas, reagrupar fuerzas, para abrir el debate y fomentar la democracia interna que perdimos por métodos burocráticos del comité ejecutivo, dirigido por el Partido Comunista, quienes condujeron al peor saldo de la historia de la confederación. Sin ningún avance en materia de derechos económicos y sociales, derrota que nos costó la vida de un compañero y también una reforma laboral que quedó a la medida de los empresarios a la que no pudimos enfrentar.

LID: El Frente plantea que la negociación del año pasado tuvo el peor resultado en la historia de la CTC y que se debe a su conducción. ¿Cuál es el problema central que ves en esa conducción?

Edward: Me parece que es un problema estratégico. El ejecutivo de la CTC tiene puesta su confianza en el régimen político, en un programa de gobierno que prometió darle respuesta a las demandas de los trabajadores. Ellos apelan a la exigencia de que se cumpla el programa, son parte de ese gobierno y han cumplido un rol de contención del despliegue de las fuerzas de los trabajadores para darle estabilidad al régimen.

Cuando esto es lo que hay de fondo no puedes dar cuenta de las verdaderas intenciones de cara a las bases, menos en un momento de crónica desaprobación de las instituciones. Eso los llevó a tener métodos cada vez más burocráticos y más distantes entre la dirección y las bases. Y la historia nos demuestra que sólo la organización y la lucha de los trabajadores han traído conquistas para nuestra clase.

Ese es el problema medular. Una estrategia de llevar a la base a confiar en los políticos del régimen y los patrones, una estrategia que impusieron a la fuerza, desarticulando el ánimo de lucha, bajo engaños, negándonos la posibilidad de discutir democráticamente el rumbo que debía tomar la CTC, bloqueando posiciones disidentes como la mía.

LID: ¿Cómo fue posible bloquear a la disidencia?

Edward: Como planteaba antes, en gran medida fueron maniobras y engaños. El ejecutivo, que no tienen base por no ser dirigentes de sindicatos hace muchos años a los cuales rendirles cuentas, ellos decidieron el destino de miles de trabajadores.

Personalmente, al momento en que yo quebré con el Partido Comunista y comencé a cuestionar el rol de contención que jugaban para el gobierno, me fueron bloqueando la información, se me excluía de las reuniones de directorio por “haber perdido el rumbo”, hicieron cosas abiertamente sucias, como engañar a los sindicatos de base de la federación que dirigía, infamias y calumnias, a mi familia y aprovechándose de que tuve problemas de salud para decidir sin mi presencia.

Con esos métodos me removieron de mi cargo de vicepresidente. Soy Director Nacional por la votaciones de cientos de delgados al Congreso del 2013, que representaban miles de votos, pero ningún dirigente de base pudo escuchar si quiera un argumento de mi boca al momento en que el ejecutivo decidió sin consultar a nadie negarme sin potestad alguna, ser parte de la dirección nacional del organismo.

La incomunicación fue clave. Negarnos espacios abiertos de discusión, como la Asamblea la Nacional que correspondía el 2015, hacía muy difícil el poder plantear al conjunto una estrategia diferente.

El año pasado tratamos de impulsarla con varios sindicatos de la División El Salvador y de la minería privada , quienes vivieron con más brutalidad los costos de la derrota, con un compañero muerto y más mil despidos, listas negras para bloquear pases a faena, pero en muchos sectores aún no dimensionaban la profundidad del problema y los costos que iba atraer a las organizaciones sindicales y los trabajadores de base.

Actualmente sucede algo similar con federaciones de la minería privada en Los Bronces y en El Soldado, dirigentes de base se han visto envueltos en hostigamientos por cuestionar a la conducción.

LID: ¿Qué esperas del Frente?

Edward: Principalmente que impulse el debate abierto y la acción de los trabajadores de base, los únicos capaces de inclinar la balanza a favor de nuestra clase, superando a estas dirigencias burocráticas. Porque el escenario que se viene es complejo. El precio del cobre se mantiene bajo y la reforma laboral buscar barrer con los derechos colectivos que con luchas descarnadas contra la patronal logramos para los más precarizados de la producción, contratistas y subcontratistas.

Espero que fomente el debate abierto entre las distintas posiciones que lo integran, porque existen tendencias, lo que es rico para el movimiento si mantenemos la unidad de los trabajadores como principio. La más amplia democracia y unidad en la acción, para llevar adelante los intereses de los trabajadores. Los propios trabajadores deben tomar en sus manos el cómo enfrentar la precarización y explotación que está profundizando la patronal con el argumento de la baja del precio del cobre y la “inestabilidad económica” que supuestamente genera la reforma laboral, a la que dejaron cada vez más antiobrera.

Apuesto para que este frente sea de acción y unidad de las bases, que nos permita recuperar la confianza de los trabajadores en sus propias fuerzas y en sus métodos de lucha, así empezar a obtener triunfos.

Por lo mismo, hago un llamado a las bases a unirse a este frente para recuperar la CTC para los trabajadores.