Son diez las y los trabajadores contagiados, mientras que 82 de ellos, se encuentran en cuarentena preventiva por ser grupos de riesgo, pero también porque han tenido contacto directo con contagiados
Sábado 16 de mayo de 2020
Este miércoles, la directora del Servicio de Salud, Magdalena Gardilcic, declaró que existe un total de diez trabajadores de la salud contagiados con Covid-19 en la comuna. Estos pertenecen al hospital regional Doctor Juan Noé Crevani y al Servicio de Salud. De los cuales tres están recuperados y volvieron a sus funciones.
Al mismo tiempo, se decretaron 82 cuarentenas preventivas, para quienes trabajan en el recinto. Dentro de estos, se encuentran trabajadores que pertenecen a los grupos de riesgos (adultos mayores, mujeres embarazadas o enfermos crónicos) pero también, se encuentran todos aquellos trabajadores y trabajadoras que tuvieron contacto directo con casos positivos.
Ante esto, la directora del Servicio de Salud, hizo un llamado a la calma, en relación a la capacidad de atención que se tiene para atender casos de gravedad. Señalando que el hospital comenzó la crisis con 322 camas y hasta ahora el uso total de camas que se registra llega a un 59,3%, con la posibilidad aumentar 14 camas de intermedio y 6 camas más de intensivo.
El discurso de las autoridades tiende a apaciguar un escenario latente que se viene expresando a lo largo del país. A comienzo de esta semana logramos ver fuertes denuncias por parte de los mismos trabajadores de la salud, que salieron a desmentir los dichos del ministro y de los directores de varios hospitales, que hablaban de insumos y ventiladores mecánicos, que hasta el momento, en esos recintos eran inexistentes o estaban bajo llave.
Las personas están muriendo por falta de equipos, las y los trabajadores de la salud se están contagiando y muriendo, poniendo en riesgo a sus familias y teniendo que adquirir por cuenta propia equipos de protección personales.
Los despampanantes anuncios del gobierno de la llegada de ventiladores se caen al suelo, cuando sale a la luz la verdadera cara de lo que ocurre en los hospitales y centros asistenciales.
Hace unos días vimos el caso del fallecimiento de Karen Figueroa, técnico paramédico del hospital Carlos Van Buren en Valparaíso. Se volcó 15 años de su vida al trabajo en la salud y frente a esta crisis no dudó en estar en la primera línea. De la misma forma, también estuvo a cargo del cuidado de su familia, quienes también terminaron contagiados. Esta es la clara imagen de la masacre a la que son empujados las y los trabajadores por parte del gobierno, quien no brinda las medidas necesarias para trabajar.
No hay insumos en los hospitales. No hay elementos de protección personal para las y los trabajadores, teniendo que verse expuestos al contagio. El gobierno intentó instalar un discurso tranquilizador durante todo este tiempo, pero ahora se están encontrando de frente con el colapso inminente que acusaron las y los trabajadores de la salud desde el principio de esta crisis.
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El gobierno indica cifras de 885 trabajadores de la salud contagiados, las cifras internas de los propios trabajadores hablan de más de mil. Teniendo en cuenta que la crisis aún no llega a su punto más crítico, aún falta la grave situación que se da cada año en invierno, dejando entrever el desmantelamiento de la salud pública, del saqueo empresarial que han llevado adelante durante estos 30 años la Concertación, la Nueva Mayoría y la Derecha. Que hasta el día de hoy, siguen votando en el congreso leyes que siguen precarizando la vida de las y los trabajadores, como la ley de protección al empleo, incluso en una crisis de esta envergadura.
El gobierno y los empresarios son los responsables de las vidas que se han perdido en las negligencias de este sistema de salud pública que se cae a pedazos. Mientras siguen descargando la crisis sobre los hombros de las familias trabajadoras, donde solo buscan seguir garantizando sus ganancias a costa de la vida de millones.
Hoy más que nunca, nuestras vidas no pueden quedar en manos del gobierno, las y los trabajadores son los únicos que pueden darle una salida que realmente resguarde sus vidas y la de sus familias. El gobierno y las empresas de la salud sólo se regirán bajo las leyes económicas del capitalismo. Las y los trabajadores, articulados con distintos sectores, deben dar la pelea.
Frente al escenario que nos plantan, con el quiebre de stock de test masivos, la falta de insumos en los hospitales, para trabajadores y usuarios. Y el inminente colapso de la capacidad hospitalaria de camas y ventiladores.
Las y los trabajadores deben discutir impulsar comités de salud y seguridad, de la mano de otros sectores de la población, para resistir los ataques del gobierno, como lo vienen haciendo las y los trabajadores del Hospital Barros Luco en Santiago.Que hace unos días logró también impulsar de conjunto a más de 15 organizaciones sociales, estudiantiles y poblacionales un Comité de Salud y Seguridad.
Exigiendo test masivos, gratuitos al conjunto de la población para tener una cifra real de las y los contagiados, impulsando planes efectivos de cuidados y aislamiento. Abastecimiento de insumos a los centros de salud pública con el impuesto extraordinario a las grandes fortunas, que no sean los mismos trabajadores quienes deban costear sus elementos de protección personal.Que al mismo tiempo con esto se pueda dar vuelta la situación de la falta de camas en los hospitales, las cifras suben día a día.
Se necesita la centralización inmediata del sistema de salud, para que se pueda disponer de las clínicas privadas y laboratorios, aumentando la capacidad de recursos para que esta crisis no la tengan que pagar las y los trabajadores de la salud con sus vidas, así también, todos aquellos que deben seguir trabajando bajo la avaricia empresarial, que sigue haciendo funcionar lugares no esenciales. No podemos seguir pagando la crisis con nuestras propias vidas. Solo las y los trabajadores podrán ser quienes se salven y resguarden de las consecuencias del peor virus: el capitalismo.
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