Según la última Encuesta Suplementaria de Ingresos (ESI) 2017 efectuada por el INE la región hoy registra, en conjunto con el Maule, Biobío y la Araucanía, los ingresos medio y mediano más bajos del país
Viernes 20 de julio de 2018
Las cifras que entrego la última ESI durante el 2017 dejan al descubierto la dispar realidad que viven hoy en día las regiones del país. Este informe revela no solo la cantidad de ingreso por concepto de trabajo, sino también las rentas de propiedades y transferencias de los encuestados.
En el caso de la región de Arica y Parinacota, el ingreso medio promedio se situó en $431.739 pesos, es decir, por debajo de los $554.493. Y en torno a la mediana de ingresos, la que a nivel nacional se sitúa en $379.673, en la XV región llego a $321.884, es decir que el 50% de habitantes de la zona viven con un ingreso igual o mayor a esa cifra.
Pensando en el costo de la canasta básica (42 mil pesos por persona aproximadamente) así como las rentas habitacionales que bordean los 300 mil pesos mensuales, esto pondría en una situación de precariedad a gran parte de la población trabajadora que no tiene casa propia y además tiene un gran número de personas por familia, sobre todo si tienen niños.
La realidad que esto refleja es que, aunque en la ciudad se observe un incremento porcentual en la cifras de ingresos, sigue siendo una de las regiones más golpeadas por los ritmos de la economía nacional, donde son familias trabajadoras quienes tienen que sacar la calculadora y endeudarse para poder llegar a rastras a fin de mes.
La precariedad tiene rostro de mujer
Por otro lado, en torno a las desigualdades sociales, las diferencias de ingreso por género arrojaron cifras alarmantes. Esto debido a que los ingresos medio y mediano de hombres para la región se situaron en $500.097 y $399.656 respectivamente, mientras que para las mujeres fue de $343.470 y $250.000. Lo anterior implicó brechas de género de -31,3% en el ingreso medio, aumentando 5,9 puntos porcentuales y -37,4% en el mediano, 8,8 puntos, subiendo ambas cifras desde el 2016.
En ese sentido, las mujeres siguen siendo quienes cargan con mayores precariedades laborales, así como en la mayoría de los casos dobles jornadas laborales, producto del trabajo en el hogar, el cual recae en los hombros femeninos sin remuneración. Así se siguen sumando las razones para que las mujeres trabajadoras del país y de la región, en unidad con sus compañeros, se organicen para combatir la explotación laboral y la desigualdad de género, que también es servil a los empresarios y el Estado que sacan provecho de la labor doméstica no remunerada.
Por otra parte, esta la alta cifra de precarización laboral a familias migrantes y jóvenes estudiantes. Esto no es menor si consideramos el nuevo Estatuto Laboral Juvenil y las políticas migratorias del Gobierno de derecha de Sebastián Piñera.
Finalmente, es necesario mencionar que más de la mitad de la población en la región pertenece al sector de servicios públicos donde la mayoría de los acuerdos de contrato son sumamente inestables.
El Partido Liberal por su parte sigue manteniendo estas modalidades de contrato, y fue el mismo que se mostró a favor de la llegada del Mall Plaza a Arica debido a la "alta cantidad de cupos laborales", sin ningún pero ante la conocida precariedad de los trabajos Retail que vinieron con éste.