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Red Internacional
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Economía. Trump arremete contra General Motors, y Ford cancela inversión millonaria en México

El presidente electo de los Estados Unidos, Donald Trump, continúa con sus "advertencias" a empresas que inviertan en el extranjero. En esta ocasión tocó el turno al mayor fabricante de autos en el gigante del norte, la empresa General Motors. Apenas unas horas después, otro gigante automotriz, Ford Motors, anunció la cancelación de un proyecto de inversión en México por mil 600 millones de dólares, para destinarlos a expandir la producción en su planta de Michigan.

Martes 3 de enero de 2017

Una vez más, el magnate inmobiliario Donald Trump, presidente de los Estados Unidos, emitió una advertencia en contra de empresas que, según su discurso demagógico de protección de los empleos de la población estadounidense, "afecten" los intereses de éstos por medio de la deslocalización industrial.

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Por medio de un mensaje en su cuenta de Twitter, Trump se refirió al modelo Chevy Cruze, fabricado parcialmente en la ciudad de Ramos Arizpe, en Coahuila, y enviado a las concesionarias en Estados Unidos y sentenció: "¡Hágalo en Estados Unidos o pague un gran impuesto froterizo!"

En esta ocasión, tocó el turno al coloso fabricante de automóviles General Motors, a quien Trump advirtió que aumentaría las tarifas arancelarias en caso de que la empresa continuara trasladando la producción a México. Ya desde su campaña electoral había anunciado la aplicación de una tarifa del 35% a coches producidos en nuestro país.

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Tras el mensaje de Trump, las acciones en operaciones de General Motors cayeron un 1%. La empresa emitió de inmediato un comunicado en donde asegura que el modelo Cruze sedán se fabrica en Ohio y que todas las unidades de ese modelo se fabrican en esa planta. Así mismo, aclaró que los modelos fabricados en México se destinan a un mercado global y apenas 4 mil 500 unidades se trasladan a Estados Unidos.

A estas "amenazas" se suman las constantes declaraciones del magnate en las que asegura que buscará renegociar o cancelar el Tratado de Libre Comercio de América del Norte, en donde participan México, Estados Unidos y Canadá. Así mismo, vienen luego del anuncio de la nominación de Robert Lighthizer como representante de comercio. Lighthizer es pieza clave para la renegociación del NAFTA y sin duda su mala relación con China dará de qué hablar en los próximos días, cuando su nominación sea discutida por el Congreso de Estados Unidos.

Esta no es la primera vez que Trump "amenaza" a empresas, basta recordar sus declaraciones durante su visita a la planta de Carrier Corporation en Indianápolis.

En el caso de Ford Motor, otro de los tres grandes automotrices de Detroit, fue ya también atacado por Trump durante su campaña, cuando el magnate aseguró que era "una verguenza" que la empresa trasladara su producción a México para elevar su rentabilidad.

Ante las advertencias de Trump, Ford ha comenzado a replantearse el plan de extensión estratégica que las empresas automotrices han implementado durante meses, en una tendencia a producir en México autos pequeños para el mercado estadounidense con la finalidad de aprovechar la oferta de mano de obra barata, mientras del otro lado de la frontera se fabrican camiones, autos de lujo y otros más redituables.

Así, Ford anunció la cancelación de una inversión de mil 600 millones de dólares en un nuevo complejo en San Luis Potosí, para destinar 700 millones a la expansión de producción de coches eléctricos en Michigan. Mark Fields, presidente de Ford, aseguró que no se trata de una concesión, sino de un "voto de confianza" al presidente Trump. Ford ha anunciado que la producción de su modelo Focus se realizará en su planta de Hermosillo.

Trump aplaudió esta decisión, asegurando que de esta manera Estados Unidos se convertiría "en el mayor imán del mundo para la innovación y la creación de empleo". Por su parte, el Gobierno mexicano ha salido a segurar que controlará que Ford reponga los recursos que ya se habían destinado al proyecto en San Luis Potosí.

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