El ministro de Desarrollo Social se ataja. Dice que “el precio de los alimentos y el endeudamiento en las familias” son “dos problemas centrales” y que afectan mucho más a los niños. ¿Plan para frenarlo?

Liliana Vera Ibáñez Redacción LID @liluzlisam / IG: @Pisotomia
Martes 16 de junio de 2020 12:48
Foto El Litoral
El ministro de Desarrollo Social de la Nación Daniel Arroyo consideró este martes que “el precio de los alimentos y el endeudamiento en la familias” representan los “dos problemas centrales” en esta coyuntura nacional.
Arroyo agregó en declaraciones radiales que esos son los dos puntos críticos hoy “si se quita el problema de salud en términos de pandemia y de pérdida trabajo” debido a las medidas de aislamiento.
En cuanto al crecimiento de la pobreza, el ministro sostuvo que “está aumentado en general y en especial en los niños” y que “no es posible tener un número porque para medir faltan encuestas presenciales pero es evidente que está aumentando”.
En diálogo con FM La Patriada, Arroyo no tuvo ninguna declaración precisa de cómo planean desde le Gobierno de Alberto Fernández frenar ese aumento, que parece no tener bajada de velocidad, de la pobreza y particularmente para los niños.
“La situación social es crítica y va a ser crítica un tiempo largo, porque la cantidad de personas con dificultades va a ser muy grande en Argentina”, pronosticó.
La pobreza, en los últimos cuatro años, experimentó un incremento de 13 puntos porcentuales a nivel de la población infantil de entre 0 y 17 años. Sin ir más lejos, el informe de “condiciones de vida de las Infancias Pre-pandemia COVID-19”, elaborado por la Universidad Católica Argentina (UCA), de fines de 2019, muestra que seis de cada diez chicos vive en un hogar pobre en Argentina.
Según estimaciones de Unicef, si la vivienda esta localizada en una villa o en barrios populares, la incidencia de la pobreza en 2020 alcanzará a nueve de cada diez niñas y niños.
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Pero el ministro Arroyo parece olvidar las palabras de su jefe Alebrto Fernández cuando aseguró que “cada vez que nos hablan del daño de la cuarentena, la cuarentena no es la que hizo el daño, el daño lo hizo la pandemia, que ha paralizado la economía del mundo”.
El presidente no encontró mejor metáfora, en esa oportunidad, para omitir que durante la cuarentena medio millón de personas perdieron su empleo, solamente en el conurbano bonaerense. Una cifra escalofriante que golpea más duro aún sobre los hogares que ya en 2019 estaban en situación de pobreza. En ellos, el 15,4 % se quedó ya sin trabajo.
Arroyo es el mismo ministro que, mientras hace estos pronósticos, no cuestiona en lo más mínimo la sangría de recursos nacionales que significará la renegociación de la deuda pública. Para no hablar de los millones de pesos que diariamente el Estado le entrega a la Iglesia católica para sostener a obispos e instituciones confesionales, una fiel aliada suya en la contención clientelar de la pobreza.
Hoy declara que empeora la vida de los sectores pobres del país, intentando tapar con frases vacías el verdadero centro de tensión del gobierno nacional y de sus aliados.
Durante ya más ochenta días de cuarentena, el oficialismo ha preferido dejar que esa situación avance antes que buscar otra salida por medio de afectar los intereses de los grandes grupos económicos como los bancos, los terratenientes o las privatizadas, como propuso el Frente de Izquierda en el Congreso Nacional pero fue rechazado por el macrismo y el Frente de Todos.