A una semana de la Díada —Día Nacional de Cataluña— y casi dos meses de la consulta soberanista del 9-N, el presidente de la Generalitat, Artur Mas, y el nuevo secretario general del PSOE, Pedro Sánchez, se reunieron por primera vez el miércoles 3 de septiembre en el Palau de la Generalitat.

Cynthia Lub Barcelona | @LubCynthia
Viernes 5 de septiembre de 2014
Sánchez ha señalado respecto a Artur Mas: "Espero que cumpla con su palabra de no cometer un acto ilegal", en relación a la celebración de la consulta. "Ningún gobernante tiene derecho a quebrantar la ley, ni a hacer elegir entre identidades, la catalana y la española", ha añadido.
Y en un gesto afín a larotunda oposiciónde Rajoy a la consulta, declaró: "No vamos aceptar una consulta que consideramos ilegal y que no está en el marco constitucional. La soberanía nacional reside en el pueblo español". Pero a la vez dejó planteada su fórmula diferenciada del PP, que para el PSOE pasa por una reforma federal de la Constitución, que reconozca la "singularidad" de Cataluña, pero sin reconocer a Cataluña como nación, como piden los partidos soberanistas y también el PSC (Partido Socialista de Cataluña): "primero acuerdo" sobre cómo llevar a cabo la reforma de la Carta Magna y "luego votación" para refrendar esa modificación del texto constitucional.
El trasfondo de este acercamiento está en la posibilidad de que el PSC pudiera dar apoyo al Gobierno catalán en caso de que perdiera el respaldo de ERC (Esquerra Republicana de Cataluña), para lo cual Pedro Sánchez dijo que Mas tiene que "abandonar su intención de convocar una consulta ilegal".
Sin embargo, el presidente Artur Mas, rechazó la ayuda parlamentaria ofrecida por el PSC hasta el final de la legislatura, porque prefiere seguir gobernando de la mano de ERC. Mientras se mostró inflexible en llevar adelante el referéndum incluso si el Tribunal Constitucional (TC) lo anula.
En los últimos días, Mas abandonó su discurso dubitativo respecto a la consulta. La Generalitat insiste en que "no hay plan B" que pueda reemplazar a la consulta; pese a las divergencias que han mostrado en público, incluso miembros del Govern, respecto a llevar hasta las últimas consecuencias la consulta, desafiando las amenazas de Rajoy.