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Catalunya. Artur Mas y el 9N: entre la presión de la calle y las tensiones en el bloque soberanista

Como ya había anticipado en otro momento Artur Mas, muy respetuoso de la legalidad vigente y atento con las órdenes del Tribunal Constitucional (TC), ha descartado la convocatoria del 9N. Ahora trata de encontrar consenso con las fuerzas que le han acompañado para hacer un “frente soberanista” en unas elecciones plebiscitarias.

Guillermo Ferrari Barcelona | @LLegui1968

Sábado 4 de octubre de 2014

El “juego de magia” que hizo Mas durante más de dos años consistía en hacernos creer que quería hacer la consulta del 9N pero al mismo tiempo negociando con el Gobierno Central de Madrid. Este juego imposible se acabó rápidamente. El Gobierno catalán desactivó la Campaña de la Consulta del 9N tal como le obliga el TC y se encargó de reprimir a los jóvenes que clamaban por la desobediencia ante la delegación del Gobierno Central.

A Mas se le cae la careta y ahora trata de arreglar la cosa con un Frente soberanista liderado por él mismo. De esto trataron las reuniones que el President hizo con los representantes de Esquerra Republicana de Catalunya (ERC), Iniciativa per Catalunya i Verds (ICV) y la Candidatura d’Unitat Popular (CUP). Reuniones que Artur Mas se vio obligado a hacer cuando sobre todo ERC y CUP, manifestaron malestar ante la paralización de los preparativos de la consulta de Artur Mas. No se sabe si este Frente será posible o no, pero los líderes convocados salieron de la reunión con un discurso centrado en la unidad, acordando mantener la convocatoria del 9N y pedir al Tribunal Constitucional que levante con "celeridad" la suspensión, según ha informado el portavoz de la Generalitat, Francesc Homs.

¿Elecciones plebiscitarias a la vista?

No es imposible que ERC sea parte de este Frente aunque según su líder, Oriol Junqueras, pongan como condición la Declaración Unilateral de Independencia (DUI). Pero no descartemos que ERC se baje de la DUI porque ya lo hizo en los gobiernos anteriores. No es claro que Convergència i Unió participe, ya que Unió ve muy peligroso continuar por este camino. Así que es muy probable que se acabe con la colaboración de años de las dos formaciones. En relación a ICV y a la CUP parece difícil que formen una lista única con quienes votaron los peores presupuestos de la historia de Catalunya. En relación a la CUP parece más difícil porque su discurso es contrario a los recortes. Aunque durante estos dos años ha “tendido la mano” al Govern de Mas y ha escondido el “puño cerrado” contra los recortes. Son muy preocupantes las declaraciones hechas por David Fernández y Joan Herrera con las cuales ponen mucho énfasis en la unidad y no con los problemas que hay para la realización de la conlsulta del 9N.

Las voces de la discordia están en las calles

No obstante, se comienza a oír voces discordantes en las calles. El mismo día de les grandes movilizaciones contra el TC (30/9), unas mil personas fueron hasta la Delegación del Gobierno Central. Los Mossos reprimieron y evitaron que se haga una acampada en el lugar. Al siguiente cerraron toda la zona. Por otro lado, el jueves los estudiantes se manifestaron en la Plaza Sant Jaume y también otro grupo de jóvenes hizo una acampada en la Plaza Catalunya. Los jóvenes están pidiendo la desobediencia y que acabe con el diálogo con la pared (Rajoy).

La estafa de las elecciones pebliscitarias

Artur Mas ha decidido acatar la tan ansiada legalidad española que tanto exigen la banca y las empresas catalanas. Pero la maniobra que trata de hacer es continuar con el engaño anticipando las elecciones y cerrando un pacto, al menos con ERC, para hacer una lista común. De ésta forma, Artur Mas busca ocultar la real situación de Convergència Democràtica de Catalunya (CDC), continuar al frente del bloque nacionalista y profundizar con la política de recortes. Este frente con ERC (y si es posible con más fuerzas mejor) será la forma de desviar el camino de la movilización para que esta se desarrolle lo menos posible. De hecho su primer respuesta las primeras movilizaciones y acampadas fue ordenar la represión de las fuerzas policiales catalanas. Y de esta manera, continuar al frente de las decisiones políticas: eso quiere decir tratar de retomar las negociaciones con Rajoy (un callejón sin salida) y recortar la seguridad social y la educación pública. ¿Podrá realizar este engaño? Estas semanas serán decisivas.