Como si la pandemia y la dura situación económica no fuese suficiente, los jóvenes también nos tenemos que enfrentar a salarios de miseria y la inseguridad de nuestras colonias.
Jueves 24 de septiembre de 2020
Ejemplos desgarradores sobran, sin embargo, este fin de semana, en Guadalupe, Nuevo León, asesinaron de 6 balazos a un joven repartidor de comida, justo en su zona de trabajo y frente a tres de sus compañeros.
En un momento donde salir a trabajar de repartidor, sin derechos laborales ni seguro médico, es un acto de alto riesgo, también hay que enfrentar la creciente situación de violencia en el país.
Con apenas 35 años, “El Oso” como conocían al joven, cuyo nombre era Homero Zárate, es uno de las de decenas de ejemplo de jóvenes que trabajando para las apps, son asesinados mientras realizan sus labores, sin ser reconocidos como trabajadores, sus familias son dejadas a su suerte.
En uno de los sectores donde la precarización laboral es más fuerte, y las situaciones de riesgo, como accidentes viales producto de los reducidos tiempo de entrega, son la constante, las empresas deberían garantizar la vida y la salud de sus repartidores.
Trabajo digno, trabajo seguro y salarios que alcancen son una de las demandas más sentidas del sector, que repartir comida no cueste la vida de nadie más.