El primer ministro turco, Ahmet Davutoglu, ha acusado a las milicias kurdo-sirias YPG y al grupo armado kurdo-turco PKK de haber cometido conjuntamente el atentado que el miércoles se cobró la vida de 28 personas y dejó a 61 heridas.
Viernes 19 de febrero de 2016
El mandatario informó que la policía ha identificado al autor del ataque que se inmoló al volante de un vehículo cargado de explosivos como Salih Necar de nacionalidad siria, nacido en la región de Hasaka y que se habría infiltrado en Turquía desde el país vecino. Rápidamente culpabilizó a las milicias kurdas en Siria: “Los vínculos de las YPG (Unidades de Protección Popular) con el ataque están claros”, afirmó Davutoglu en una rueda de prensa en el Estado Mayor de las Fuerzas Armadas.
El atentado fue cometido por “un miembro del PYD-YPG en colaboración con la organización terrorista separatista”, dijo Davutoglu utilizando un lenguaje habitual para denominar al Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK), grupo considerado terrorista por Turquía, la Unión Europea y Estados Unidos.
Por el momento, nadie ha reivindicado la autoría del atentado de Ankara. Uno de los líderes militares del PKK, Cemil Bayik, aseguró “no saber” quién lo llevó a cabo, pero aventuró que “podría ser una acción en represalia por las masacres en el Kurdistán”, en referencia a las operaciones militares turcas en el sudeste del país contra los rebeldes kurdos. De hecho, en otro atentado menor al del miércoles, pero significativo, un artefacto explosivo fue detonado ayer al paso de un convoy militar en la provincia kurda de Diyarbakir, matando a seis soldados. Por su parte, el Partido de la Unidad Democrática (PYD), del que dependen las YPG, desmintió su participación en el ataque. “Negamos toda implicación en este ataque. Jamás hemos oído hablar de Salih Necar”, declaró el líder del PYD, Salih Muslim, a la agencia AFP: “Este tipo de acusaciones están claramente dirigidas al intento de intervenir en Siria”.
Sube el tono contra Moscú
Davutoglu dirigió algunos de sus comentarios más duros contra Moscú.
"Estoy advirtiendo a Rusia una vez más", dijo en una declaración televisada, diciendo que la condena del ataque de Moscú era insuficiente. "Si estos ataques terroristas continúan, van a ser tan responsable como el YPG. "Rusia negó cualquier relación con actividades terroristas.
Pero el pase de acusaciones entre Rusia y Turquía no cesa de crecer. Moscú afirma que Ankara está tratando de ayudar a los yihadistas, que han estado utilizando el corredor de Alepo a entrar en Siria desde Turquía. La respuesta de Davutoglu no se hizo esperar. En una visita el 15 de febrero nada más ni nada menos que a Ucrania, dijo que los aviones rusos habían bombardeado a un hospital de la región Azaz y acusó a Moscú de haber cometido crímenes contra la humanidad. "Si Rusia sigue actuando como una organización terrorista y obliga a los civiles a abandonar sus hogares, a continuación, nuestra respuesta será muy firme", dijo Davutoglu. Estas declaraciones eran hechas mientras que el primer ministro de Ucrania, Arseniy Yatsenyuk aprobaba visiblemente su discurso, toda una provocación contra el Kremlin.
Creció dramáticamente el costo de una intervención militar turca
Existen cada vez más indicios de que una incursión militar turca en Siria podría estar en preparación. El momento decisivo podría ser cualquier movimiento kurdo para capturar la ciudad de Azaz justo en la frontera con Turquía, que, según los medios de comunicación de Rusia, es un punto de tránsito clave en las rutas de suministro desde Turquía a las fortalezas extremistas en Siria. El primer ministro turco, Ahmed Davutoglu ha dicho abiertamente hace tres días: "No vamos a dejar caer Azaz".
Pero el costo de ésta operación militar ha crecido fuertemente. No solo por el riesgo claro de enfrentamiento con Rusia, sino porque el deterioro de la seguridad interna -como han puesto de manifiesto los dos atentados sucesivos en dos días- hace cada vez más complicado arriesgarse a una aventura en el extranjero. El ataque masivo de un coche bomba del miércoles fue en el centro de Ankara, donde están la sede del estado Mayor de las Fuerzas Armadas, el parlamento y la sede del primer ministro. A su vez fue un ataque a un convoy con personal militar.
Mientras tanto un grupo de prominentes figuras de intelectuales se oponen a la entrada en guerra de Turquía en Siria: "No vamos a dejar que los hijos de turcos ordinarios mueran en Siria por el bien de las ambiciones de los políticos, cuyos hijos de alguna manera están exentos de hacer el servicio militar obligatorio". De avanzar en esta escalada guerrerista, las explosivas contradicciones de Turquía no solo nacionales sino también sociales podrían explotar. ¿Los costos de los sueños imperiales de Erdogan -que se están destruyendo raudamente con los giros del conflicto sirio- harán imposible su aventura militar?

Juan Chingo
Integrante del Comité de Redacción de Révolution Permanente (Francia) y de la Revista Estrategia Internacional. Autor de múltiples artículos y ensayos sobre problemas de economía internacional, geopolítica y luchas sociales desde la teoría marxista. Es coautor junto con Emmanuel Barot del ensayo La clase obrera en Francia: mitos y realidades. Por una cartografía objetiva y subjetiva de las fuerzas proletarias contemporáneas (2014) y autor del libro Gilets jaunes. Le soulèvement (Communard e.s, 2019).