El estudiante no asistía a clases desde el 29 de mayo. El día miércoles, se resolvió su reincorporación inmediata a clases dejando sin efecto el intento de expulsión bajo la ley de Aula Segura.
Viernes 2 de agosto de 2019
Estos últimos meses hemos sido testigos de cómo el Instituto Nacional se ha vuelto flanco constante de los ataques del gobierno por intentar pasar uno de sus grandes esfuerzos para criminalizar a la juventud.
Ante esto, cabe preguntarse, porqué tanto empeño por parte del gobierno a dar este golpe represivo. Debemos considerar el rol que ha jugado la juventud, sobre todo desde el movimiento estudiantil, en la historia de la lucha por la conquista de sus derechos. Y no hay que ir tan atrás para evidenciar esto. Recordemos que el año 2011 fue el fiel reflejo de la fuerza del movimiento estudiantil, quien se articuló como principal opositor del primer gobierno de Piñera. Este movimiento generó un extenso apoyo en amplios sectores. Además, fue gatillante de una reactivación en diversas huelgas en el movimiento obrero desde el año de su estallido hasta la fecha.
Visualizando este panorama se puede entender mejor la urgencia del gobierno de sepultar a este sector. Aún más en este período, donde los dolores de cabeza del gobierno aumentan con la baja desaprobación que alcanzaron en medio del paro docente y diversos hechos que no hacen más que profundizar este escenario más polarizado.
Desde principio de año, vimos como el Instituto Nacional era constantemente allanado por Carabineros, donde estudiantes eran altamente criminalizados siendo registrados antes de entrar al aula o hechos brutales como que efectivos policiales invadieran violentamente las salas de clases de forma totalmente amenazante, tal cual ocurría en dictadura.
Dentro de todo lo que ha significado Aula Segura como gran carta del gobierno en su intento de asentarse con sus reformas, es que este miércoles pasado el Instituto Nacional acogió el recurso de un estudiante de 15 años, perteneciente al establecimiento y que cursa actualmente 2do medio, que estaba siendo acusado en primera instancia de “uso, tenencia o posesión de armas o artefactos incendiarios” en contra de Carabineros, bajo esto se resolvió la expulsión del establecimiento.
Meses después, se realizó una investigación en donde el Ministerio Público, según la información entregada por Carabineros, resolvió no iniciar persecución penal o abandonar la ya iniciada. Esto principalmente porque los antecedentes entregados aludían a que el joven había sido descubierto lanzando objetos contundentes pero no incendiarios. Lo que deja como constancia que en ningún momento el parte policial indica que se hubiera tomado posesión o incautación de algún elemento incendiario, así como no consigna ningún detenido portando alguno de los elementos mencionados el la ley de control de armas. Considerando que tampoco se identifica a algún estudiante como autor de los acontecimientos.
Esta resolución refleja las más grandes contradicciones que expresan las maniobras bastante irregulares que usan las instituciones para expulsar, perseguir y criminalizar a los estudiantes. Finalmente la resolución del establecimiento, luego de un Consejo de Profesores que otorgó la opinión de los docentes y con la determinación del rector, se dejó sin efecto la sanción que era totalmente ilegal y arbitraria.
Estas son las nefastas consecuencias de la aplicación de Aula Segura que busca como objetivo la liquidación del movimiento estudiantil. Que sin duda se expresa en los estudiantes secundarios, quienes desde el principio demostraron la fuerza con la que había que salir a enfrentar a este gobierno represivo, empresarial e intransigente, con movilización en las calles.
Durante la movilización docente hubo una muestra clara de rechazo hacia la aplicación de Aula Segura. Desde sectores de los mismos profesores así como estudiantes principalmente secundarios quienes son los principales afectados. Este rechazo pudo ser masivo, pero las direcciones estudiantiles en las federaciones, que tienen a la cabeza al Frente Amplio y el Partido Comunista, jugaron el rol de mantener una tregua con el gobierno parcelando todas las luchas, terminando por contener toda la fuerza que expresaban las últimas manifestaciones de estudiantes, trabajadores, mujeres y diversidad sexual.
Ya hemos observado la dura represión que han vivido estudiantes del Instituto Nacional y así también secundarios a nivel nacional por parte de carabineros. Partimos por rechazar absolutamente la violencia desmedida ejercida por parte de esta institución y porsupuesto, muy por el contrario de el actuar pasivo del Frente Amplio frente a estos hechos, el llamado es a organizar una fuerza antiburocrática y anticapitalista que defienda los derechos de las y los estudiantes y enfrente consecuentemente al gobierno de la derecha.