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Red Internacional
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Polarización social. Aumenta desigualdad salarial en 2021, sólo el 2 % percibe más de $20 mil al mes

A pesar de los aumentos al salario mínimo impulsados por el Gobierno Federal, estos no logran contener la pobreza salarial en la que se encuentra la clase trabajadora. En los tres años de gobierno de la 4T, la población que percibe hasta 2 salarios mínimos aumentó 8%.

Jueves 30 de diciembre de 2021

En tres años de gobierno de la 4T, han existido tres aumentos al salario mínimo y ya se anunció el cuarto iniciando 2022. Por supuesto, no ha faltado el uso retórico e incluso falso en que la propia secretaria del Trabajo, Luisa María Alcalde, incurrió cuando en 2020 señaló que con estos aumentos se recuperaba el valor del salario en un 35 %, siendo que la recuperación de su poder adquisitivo apenas rondaba 3 % y beneficiaba al 6 % de la población ocupada.

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Otra medida tomada por el Gobierno Federal fue aprobar una reforma de Ley al salario mínimo, en marzo del presente año. La cual establece que el salario mínimo no podrá estar por debajo de la inflación.

Sin embargo, la tragedia laboral es tal, que estas disposiciones no sólo no han contenido la pobreza laboral, sino que son totalmente insuficientes para contener la desigualdad salarial que sigue ensanchando su brecha.

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A inicios de 2019, poco más de la mitad de la población ocupada (52%) percibía -a lo más- hasta dos salarios mínimos, mientras que sólo 3 % rebasaba los 5 salarios mínimos. Estamos hablando de 1.7 millones de personas con salarios de cuando menos 15 mil pesos mensuales y 27.4 millones de cuando más 6 mil pesos mensuales.

Cabe aclarar que hay toda una gradación de esas 1.7 millones de personas, pues hay un abismo entre alguien que percibe 15 mil pesos mensuales y por ejemplo un alto funcionario, cuyo ingreso mensual es de más de 100 mil pesos. Otro tanto ocurre con los ingresos de las familias más acaudaladas del país, que rebasan esos montos ya de por sí altos.

La disparidad salarial no fue inaugurada por el gobierno lopezobradorista, ni siquiera por el neoliberalismo, es una característica congénita del capitalismo que se ha agudizado en las últimas décadas, sobre todo por competencia entre China y EEUU, en donde todos los gobiernos de México (PRI-PAN-MORENA), al estar subordinados al polo norteamericano le propician mercados laborales calificados y semicalificados de muy bajo costo, principalmente para la manufacturación de productos “competitivos”, electrónicos y de autopartes, a costa de la pauperización y exclusión de millones de seres humanos.

Con datos del INEGI del penúltimo trimestre de 2021, la situación claramente ha empeorado: 60% de la población ocupada percibe -a lo más- hasta dos salarios mínimos, mientras el 2% rebasa los 5 salarios mínimos. Es decir, 33.4 millones de personas tienen un tope salarial mensual que no rebasa los 8 mil 500 pesos, y 1.3 millones de personas tienen ingresos superiores a los 20 mil pesos mensuales.

Aquí cabe hacer dos aclaraciones, la primera ya la señalamos: de entre las 1.3 millones de personas sólo un reducidísimo grupo tiene ingresos infinitamente superiores a los 20 mil pesos mensuales, se trata de los grandes capitalistas; tan solo en este año 13 magnates mexicanos y sus familias aumentaron su fortuna en 35 mil millones de dólares, entre ellos Carlos Slim, Germán Larrea, Ricardo Salinas Pliego, Alberto Baillères. [1]

La segunda consiste en señalar que, al aumentar el salario mínimo, una persona que ganaba, por ejemplo 7 mil pesos mensuales hace 3 años, el INEGI la clasificaba con un salario superior a 2 salarios mínimos, pero con los aumentos, ahora se clasifica con menos de 2 salarios mínimos, pues recordemos que el aumento solo fue para los que percibían el mínimo. El detalle importante es que un salario así, al no haber aumentado, siguió perdiendo su poder adquisitivo debido a la inflación -ahora disparada por la crisis-.

Con estos elementos podemos evidenciar que sólo las corrientes de ultraderecha y neofascistas pueden sostener que es imposible un aumento salarial sustantivo (no sólo a quienes perciben el mínimo) y mejores formas de contratación en los grandes corporativos, ya que si las grandes fortunas han aumentado (y no disminuido) es porque han logrado arrancar mayor riqueza a quienes la producen: las y los trabajadores.

Imponer un aumento salarial a todos los grandes capitalistas, beneficiará directamente a la población trabajadora y presionará para un aumento salarial generalizado, pues daría mayor dinamismo a la economía al aumentar el consumo en diversos sectores populares.

A tres años, ahora sabemos que una medida así no va a llegar de la 4T, pues como mostramos, está pasando todo lo contrario. Mucho menos va a ocurrir con administraciones más agresivas contra la población, como las del PRI o las del PAN. La lucha por un salario digno solo será producto de la lucha organizada de las y los trabajadores, una lucha radical que imponga intereses colectivos, para mejorar la vida de la mayoría de las familias mexicanas.


[1La Jornada, 07/04/21. Disponible aquí.