Estudio de la Asociación de Clínicas de Chile reveló que más de la mitad de los partos en el sector privado corresponde a usuarias de FONASA. Este y otras modalidades de atención refuerzan cómo a costa de fondos públicos se enriquecen clínicas y no se mejora el sector público.
Kevin Bustamante Médico de Familia, trabajador de Atención Primaria de Salud, militante del PTR.
Sábado 30 de diciembre de 2017

Para los usuarios de FONASA B, C y D existen dos formas principales en que estos, con subvención del seguro público, pueden tener acceso a atenciones en el sector privado de salud (clínicas): bajo la Modalidad Libre Elección (bonos) y mediante el Pago Asociado al Diagnóstico (PAD). Sin olvidar que el Fondo Nacional de Salud (FONASA) se compone de las cotizaciones (7%) de los sueldos de los trabajadores.
El análisis de la asociación en cuestión, mostró que en la modalidad de libre elección, de un total de 83.387 nacimientos que se produjeron en 2016 en el sistema privado de salud, 43.122 corresponden a usuarias de FONASA, mientras que 40.265 a mujeres del seguro privado o a Isapres. Es decir, un 52% entre partos y cesáreas.
Además, de las prestaciones de mediana y alta complejidad durante 2016, el 48% fue cubierto por el sector privado. De ese porcentaje, un 42% corresponde a beneficiarios del seguro público, es decir, que de un total de 125.992.672 atenciones de salud realizadas en prestadores privados, 52.496.297 fueron a pacientes Fonasa. Principalmente mediante el bono PAD.
La directora de FONASA, Jeanette Vega, sostuvo estos pacientes " tienen acceso más rápido y están en condiciones de pagar. Además, muestra que, Fonasa, como tal, está cubriendo de buena forma, por lo menos lo que tiene que ver con PAD”.
De esta forma la directora del seguro público, que tiene a su haber el 78% de la población y que administra nuestros recursos (el 7% del sueldo), evalúa el acceso a la salud según el poder adquisitivo de los usuarios. Sin considerar que esto contradice a la salud como derecho y más bien la posiciona como un bien al cual se puede acceder según el bolsillo de cada cual.
Además, no podemos olvidarnos que son millones de personas las que esperan por atención por especialista en el sector público y que el maltrato obstétrico no se ha resuelto en los hospitales. Ambas deudas que se presentan en el sector mientras se sigue financiando a quienes lucran, los privados. Se hace necesario que los usuarios de FONASA y los trabajadores del sector público avancemos en exigir una salud cuyo acceso sea universal y donde el derecho a la calidad sea igual para todos, a cargo del sector público que abarca a la mayoría y no dependiente del bolsillo ni la subvención estatal, donde los más beneficiados siguen siendo los empresarios de la salud.