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Red Internacional
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Covid 19. Aumento de restricciones: cuarentena para contactos estrechos de contagiados con Ómicron

Sanidad suma a la lista de aislamiento de 10 días a los contactos de los contagiados con la variante Ómicron. Nuevas restricciones se imponen y sobrevuelan sobre una Europa hipócrita, parte culpable de la falta de vacunas a nivel mundial que favorecen la aparición de nuevas variantes.

Miércoles 1ro de diciembre de 2021

Foto: EFE

El Estado español continúa sumando medidas para frenar la explosión de la variante Ómicron. Tras el cierre de fronteras con los países del sur de África, Sanidad actualiza las instrucciones de detección de virus y establece el aislamiento de 10 días también a los contactos de los contagiados confirmados o sospechosos de infección por esta nueva variante.

Una restricción sin letra pequeña, es decir, también aquellos contactos de contagiados con la variante ómicron que estén vacunados con la pauta completa, deberán realizar la cuarentena.

“Únicamente realizarán cuarentena los contactos completamente vacunados si son contactos de casos producidos por variantes Ómicron, Beta o Gamma. La confirmación del tipo de variante no suele estar disponible en el momento del diagnóstico por lo que esta medida debe aplicarse también a aquellos casos en los que exista sospecha bien por información preliminar a través de PCR específica bien porque el caso forme parte de un brote que incluya casos producidos por dichas variantes”, señala la actualización aprobada por la ponencia de Alertas y Planes de Preparación y Respuesta y por la Comisión de Salud Pública del Consejo Interterritorial.

Y bien, ¿Qué se considera un contacto estrecho? Alguien que haya estado a menos de 2 metros y durante más de 15 minutos con la persona contagiada. En este sentido existe poca variación con los consejos de definición de contacto estrecho aplicados con anterioridad.

Estas medidas se toman cuando ya se tiene certeza de casos de contagio con esta nueva variante. De hecho un estudio realizado en Catalunya muestra en aguas residuales de dos semanas de antigüedad esta nueva variante.

20.000 despidos de sanitarios y especulación con las vacunas

Fronteras cerradas, pasaporte covid, nuevas cuarentenas, y un pronóstico cada vez peor. Con este cóctel cualquiera tildaría de locura despedir y debilitar aún más a los servicios médicos. Pues bien, es una locura, producto de la nula preocupación que el Gobierno “progresista” y los diferentes gobiernos autonómicos tienen por la salud de la población.

Hasta 20.000 despidos de sanitarios se esperan con la entrada del nuevo año una vez finalice el periodo de las “ayudas covid” a las comunidades autónomas. De hecho, por citar un ejemplo, la Comunidad de Madrid fue la comunidad que más personal sanitario contrató de refuerzo sumando más de 11.000 profesionales. El pasado verano se decidió ampliar su renovación hasta finales de este 2021. Lo que pase después es una incógnita. Desde la Consejería de Sanidad afirman que estudiarán “caso por caso” para evaluar “cuántos sanitarios” se necesitan.

Tras el reciente pacto entre Ayuso y Vox, que supone un claro ataque contra los intereses de la clase trabajadora y los sectores populares, en parte, por el deterioro de los servicios públicos, es fácil prever el resultado de ese “estudio”.

Nuevamente una política centrada en el control y la restricción, que busca focalizar la responsabilidad en el individuo, mientras desde los diferentes gobiernos, nuevamente, no solo no se hace nada para informar, prevenir y cortar la cadena de contagios, sino que se continúa con un ataque sistemático a la sanidad pública.

Lógicamente esto no es una tendencia única en el Estado español, sino que en toda Europa estamos viendo medidas similares e incluso confinamientos más duros. Hasta el punto que Bruselas ha puesto sobre la mesa la vacunación obligatoria.

Más medidas centradas en el individuo mientras la Unión Europea (junto al resto de países imperialistas) es responsable directa de que la cadena de contagios no se corte y que además el virus vaya mutando.

La codicia de estos Estados en conveniencia con la avaricia de los grandes laboratorios está por encima de una estrategia de vacunación global, algo imprescindible si realmente se quiere cortar la cadena de contagios y evitar las mutaciones del virus.

Es necesaria la liberación de las patentes y una distribución planificada para que todo el mundo, en cualquier rincón del planeta, tenga acceso a una vacuna de forma segura. Una estrategia desarrollada por los trabajadores y trabajadoras de los laboratorios, farmacéuticas y distribuidoras, que ponga en el centro la salud y no el dinero. Y esto, bajo el control de los Estados capitalistas y las empresas farmacéuticas cegadas por sus multimillonarios beneficios, será imposible.