En el marco del juicio contra una médica que garantizó el derecho a un aborto bajo la causal salud, se escucharon los alegatos y el proceso continúa. La joven que interrumpió su embarazo en 2015 murió semanas después de la intervención, pero no hay pruebas de que el fallecimiento esté vinculado al aborto.
Viernes 11 de agosto de 2017
En Chubut terminó la etapa de alegatos en el juicio a la médica cuya causa está caratulada como “aborto practicado por un médico abusando de su ciencia o arte, con el consentimiento de la mujer, seguido de muerte” (Art. 45 y 86 1er párrafo, en función del artículo 85, inc. 2 del Código Penal).
La fiscalía intenta demostrar que la muerte de la joven se debió al aborto practicado por la médica días antes de su muerte. Sin embargo, como denuncian numerosas organizaciones y personalidades del movimiento de mujeres, todo este proceso está plagado de inconsistencias.
Entre otras cosas, hay un dato irrefutable: la autopsia realizada por peritos forenses y ratificada en las audiencias indica que no hay indicios que permitan ligar la muerte con la realización del aborto. Llamativamente no hay ningún estudio que indique la causa del fallecimiento de la joven una semana después en el Hospital de Esquel.
Esta acusación tiene un claro mensaje aleccionador. Por un lado limitar la potestad de los profesionales de la salud, cuestionando sus decisiones hasta el punto de que exista la posibilidad de cárcel o suspensión de su matrícula profesional. Y por otro disciplinar a las mujeres para que no reclamen el derecho básico de decidir sobre su propio cuerpo, un derecho fundamental que sigue siendo negado.
Esta embestida judicial no es la única. Hace poco más de un mes, el gobierno nacional elaboró un proyecto de ley, que entre otras cosas permitiría ejercer la objeción de conciencia en prácticas médicas como el aborto. Mientras siguen negando en el Congreso el proyecto presentado desde hace ya doce años por la Campaña Nacional por el Derecho al Aborto legal, seguro y gratuito, el proyecto del oficialismo espera su turno en la agenda parlamentaria.
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Lo realmente grave en el juicio que se está llevando en contra de la médica de Chubut, es que a pesar de que ella respetó el derecho legítimo de la joven, y actuó conforme a la ley y al protocolo para abortos no punibles, se la procesa para que el ejemplo cunda y las mujeres aprendan.
En este derrotero de causas armadas con pruebas inexistentes o fraudulentas, como la de Belén o la de Victoria Aguirre, se suma ahora la médica de El Maitén.
La connivencia entre las fuerzas de seguridad, funcionarios judiciales y los gobiernos de turno ya no está en duda. En esta red siniestra somos las mujeres las que quedamos atrapadas. Entonces a algunas nos matan y a otras nos encarcelan.
Sin embargo, las mujeres, pudimos tejer desde las diferencias y la lucha otra red. Una que nos contiene y que tiene la fuerza de torcer el destino que este sistema patriarcal nos tiene preparado. La movilización en las calles, para imponer cada uno de nuestros derechos, está a la orden del día.