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Red Internacional
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Cambio de mando. "Avanzamos lento porque vamos lejos": Las promesas de Boric en su primer discurso presidencial

En la tarde de ayer, el nuevo presidente Gabriel Boric Font habló 28 minutos frente a miles de personas reunidas en la plaza de la Constitución. Desde La Moneda Boric citó la figura de Salvador Allende, pero también de Aylwin y Bachelet. Se ubicó desde las luchas estudiantiles y remarcó que seguirán "avanzando lento, para llegar lejos" en diversas materias como educación, pensiones, género salud y trabajo.

Gabriel Muñoz

Gabriel Muñoz Licenciado en Historia

Sábado 12 de marzo de 2022

Reconocimientos y saludos a sectores sociales

Gabriel Boric Font inició su discurso mostrándose cercano con diversos sectores sociales de la población chilena. Habló de los pensionados, de los estudiantes endeudados por el Crédito con Aval del Estado, de las comunidades con sequía, de los campesinos, de los habitantes de las zonas de sacrificio como Puchuncaví y Quintero. Especial mención hizo a las mujeres. Destacó la necesidad de reconocer el trabajo doméstico. Habló de la lucha de los familias de detenidos desaparecidos y remarcó en la necesidad de hacer justicia, verdad, reparación y no repetición.

También reconoció la deuda con las disidencias y diversidades sexuales. El abandono de los trabajadores de la cultura. A las mujeres pobladoras que luchan por vivienda digna. Destacó la lucha de los pueblos originarios y el pueblo Mapuche por existir. Le habló a la clase media endeudada y a los niños del Sename.

Tradición presidencialista y el homenaje a la República de Chile

Gabriel Boric recordó y reivindicó la labor de ex presidentes de la República de Chile y de la oligarquía chilena como el presidente liberal José Manuel Balmaceda de fines del siglo XIX quién fue sacado de La Moneda por una guerra civil en su contra.

Reivindicó al líder radical Pedro Aguirre Cerda y al líder demócrata cristiano Eduardo Frei Montalva. También recordó al "compañero presidente" Salvador Allende, causando aplausos. A reglón seguido destacó la labor del presidente de la transición Patricio Aylwin y a la primera presidenta Michelle Bachelet. Un gesto de moderación y llamado a las fuerzas de la ex Concertación.

Una medida concreta y un montón de promesas grandilocuentes

Quizás la única medida concreta de inicio de gobierno que fue anunciada fue el establecimiento de las 40 horas máximas de trabajo semanales. Chile es uno de los países con jornadas laborales más largas de América Latina y con un salario mínimo bajo el promedio regional. Esta medida posiblemente sea resistida por los empresarios que por largos años de neoliberalismo se han enriquecido con estas altas cuotas de explotación.

Dos velocidades menos que Bachelet 2

Junto con hablar de la jornada laboral prometió que su gobierno redistribuiría la riqueza en el país. Apostando por una sociedad donde se pueda vivir mejor. No explicó como se haría aquella redistribución y en qué medida se afectará o no el negocio de los capitalistas. Recordemos que el gobierno de Boric antes de su asunción ya ha moderado bastante sus reformas. Mario Marcel, ministro de Hacienda de Boric, aseguró que la reforma tributaria se centrará en eliminar exenciones, reducir la evasión, nuevos impuestos al patrimonio. Una receta similar a lo que hizo Bachelet pero con dos velocidades menos. Dejando de esta manera "los cambios duros" para más adelante.

Dicen que no quieren cometer los “errores” como los que tuvo el segundo Gobierno de Bachelet. Por eso van a ir más lento. Mientras que el senador Jaime Quintana hablaba en esa época de “retroexcavadora” [para destruir los cimientos del modelo neoliberal], Gabriel Boric ahora enfatiza la gradualidad. Mientras la Nueva Mayoría decía que “los que atacan la reforma tributaria son los poderosos de siempre”, el presidente electo aclara que su reforma tributaria no será planteada “de manera confrontacional”. ¿El gobierno de Boric será un Gobierno tipo Bachelet?

Del lado de la OTAN

Sobre la guerra en Ucrania Boric rechazó la invasión rusa y exclamó "no a la guerra" con fuerza. Sin embargo, no denunció el rol imperialista de los países de la OTAN responsables de la escalada militar en Ucrania. En dicha guerra ni Putin ni la OTAN pueden detener la guerra y ambos bloques buscan beneficiarse del gran negocio capitalista que significa la guerra. No se escuchará la voz de Chile en el concierto global si se sigue yendo a los pies de la OTAN.

Primeros planes: una difícil reconciliación entre agresores y víctimas

El punto más regresivo es la reforma a Carabineros. Busca "modernizar" pero no "disolver". Toda reforma de ese tipo terminará por perfeccionar el actual aparato represivo dándole un rostro más humano pero con los mismos objetivos de resguardar el orden. Por lo mismo, no criticó la nefasta labor de Carabineros y el Ejército en el Wallmapu. No anunció medidas para levantar el Estado de Excepción ni menos para juzgar a los asesinos del pueblo Mapuche. Para Boric una policía "moderna" debe aumentar sus recursos en "investigación" y "combate al narcotráfico", para que hagan la pega más eficientemente.

Llamó a reglón seguido, a "reparar heridas" y reconciliar lo que se divorció en la rebelión popular. Dijo que el retiro de las querellas de Ley de Seguridad Interior del Estado a los presos políticos y la creación de una comisión que investigue las violaciones a los derechos humanos iba en este sentido. Lo que no dijo es que hay cientos de procedimientos judiciales contra las policías y que no resultaron en prisión para los agresores del Estado por el rol nefasto de la justicia chilena, que deja en libertad a violadores de derechos humanos y mantiene en las cárceles a luchadores sociales.

Un discurso de unidad nacional entre colonizadores y colonizados

Cerca del término de su discurso, y siguiendo con el espíritu de conciliación llamó a reconocer la "humanidad" de los migrantes pero también que hay que controlar las fronteras. Sobre todo el paso ubicado en el pueblo de Colchane ante la fuerte migración. Es decir, no habrá salida social al problema de la migración manteniéndose de esta forma la militarización de la zona criminalizando al migrante.

En el Wallmapu destacó que se debe ayudar a las "víctimas", sin importar quienes fueran. En este sentido hace un guiño a los agricultores, forestales y terratenientes que han usurpado las tierras del pueblo Mapuche durante el siglo XX. Nada de restitución de tierras, nada de liberar a los presos políticos Mapuche, nada de desmilitarizar.

Nueva Constitución

Finalizando el discurso llamó a "escuchar" y avanzar a que el plebiscito de salida de la nueva Constitución fuera un punto de encuentro y no división. El gobierno no posee mayoría parlamentaria ni tampoco mayoría en la Convención. Constantemente han negociado y lavado todas las propuestas progresivas para que pasen por la aceptación de la ex Concertación y la Derecha. Un llamado a mantener una "buena cocina" para no mostrar malos modales y así entusiasmar el pueblo a que apruebe una nueva Constitución. La promesa más potente de todas: creer que una nueva Constitución moderada y lavada por los viejos partidos sacará al país de la herencia de los 30 años.

El gobierno de Gabriel Boric recién comienza y está por verse qué curso seguirá. Lo que está claro es su intensión es buscar equilibrar las expectativas sociales, pero sin afectar sustancialmente las ganancias del gran empresariado.


Gabriel Muñoz

Licenciado en Historia

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