La asesora empresarial internacional S&P publicó una clasificación de Chile según parámetros como el gasto público, el déficit fiscal, la baja del Cobre y la inversión empresarial, señalando la economía como riesgosa, ante la cual los empresarios locales reaccionaron criticando el gobierno de la Nueva Mayoría.

Álvaro Pérez Jorquera Profesor de Historia y Geografía, historiador y músico
Sábado 15 de julio de 2017
Según S&P, una asesora empresarial internacional que realiza estudios para revelar los países más idóneos para los negocios empresariales, en otras palabras los países que dejan mayores ganancias, Chile ya no sería ese paraíso de antaño para las finanzas capitalistas.
La razón estaría marcada por el aumento del gasto público y el déficit fiscal, así como también la disminución del precio del cobre y las inversiones de privados, lo cual generó la reacción de las principales figuras empresariales, tales como Bernardo Larraín, presidente de la Sociedad de Fomento Fabril (SOFOFA), Ricardo Aristía, presidente de la Sociedad Nacional de Agricultura, y Manuel Melero, timonel de la Cámara Nacional de Comercio, quienes coincidieron en lamentar este cambio de clasificación y centraron al gobierno de Bachelet como el principal responsable de la situación económica del país.
Lágrimas de Cocodrilo
Sin embargo, el lamento no se trata de ninguna manera sobre el nivel de crecimiento económico del país ni sobre sus riquezas, sino más bien porque Chile ya no sería la fuente de ganancias de antaño.
De esta manera, su principal temor es que el margen de ganancias que obtienen a partir de las actividades de sus trabajadores siga disminuyendo, generándoles menos millones al año y que se relaciona con su oposición a las reformas laborales puestas a discusión por la Nueva Mayoría, a pesar de que la reforma laboral beneficia principalmente a los empresarios al debilitar el derecho de huelga de los sindicatos.
Por otro lado, responde a un envalentonamiento de los empresarios ante la primacía de Piñera en las encuestas presidenciales y ante la perspectiva de un nuevo gobierno de la Derecha, dada la debilidad de la Nueva Mayoría que viene fraccionada, que augura mayores ataques a los derechos laborales de los trabajadores así como el retroceso de las reformas impulsadas por el gobierno.