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Red Internacional
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Elecciones CUT. Bárbara Figueroa se repostula para garantizar el control burocrático y pro-gobierno de la CUT

El Partido Comunista busca mantener el control burocrático de los sindicatos, junto a la Nueva Mayoría y continuidad de una orientación pro-gobierno que ha llevado a derrota las principales demandas del movimiento de trabajadores.

Miércoles 3 de agosto de 2016

Bárbara Figueroa, actual presidenta de la Central Unitaria de Trabajadores, repostulará al cargo en representación del Partido Comunista. Señalan que buscan mantener el control de las conducciones también en el Colegio de Profesores o la ANEF.

Con ello, continuar una orientación de dialogo social con los empresarios y colaboración política con la Nueva Mayoría y el Gobierno. Estrategia que ha llevado a la derrota de la reforma laboral, un retroceso en los derechos de los trabajadores, o los aumentos más bajos del salario mínimo de los últimos años. Ni qué decir sobre la denuncia masiva contra las AFP, a las que este gobierno defiende.

Y asimismo, al manejo burocrático de los sindicatos. A la pasividad de la CUT ante los principales hechos de lucha de clases del país, y a generar un sentimiento genuino de rechazo y desafección de numerosos sectores.

Bárbara Figueroa es parte de una casta burocrática que mantiene dividido al movimiento de trabajadores.

Hay un nuevo movimiento en ascenso, paulatino, disgregado, pero en recomposición. Con nuevos fenómenos como las huelgas ilegales, que en 2015 involucraron a medio millón de trabajadores, y el 2015 a más de un millón. Parte de los iniciales cuestionamientos anti-burocráticos, cuya lucha más avanzada fue la “rebelión de las bases” de decenas de miles de profesores. La burocracia sindical quiere prevenir, desactivar y controlar “rebeliones de bases” quiere prevenir, desactivar, controlar. Quieren una Central subordinada a los tiempos de la política empresarial, no de lucha.

Así han sido las Bárbara Figueroa (PC), los Arturo Martínez (PS) y los Nolberto Díaz. Son 3 listas de la burocracia tradicional que disputarán el poder de conducción para mantener todo como está. Díaz, que se presenta como una supuesta “renovación” (y no pocos son seducidos a este “encanto”), no es más que un nuevo maquillaje a una Central debilitada que han administrado juntos durante años.

En estas elecciones de la CUT las bases, los trabajadores, no pueden votar. Sólo las dirigencias, que eso les garantiza a las cúpulas burocráticas una compra y reparto de “votos ponderados” para mantener el control. Se niegan al mínimo derecho democrático del voto universal de todos los trabajadores.

Aun así, estas elecciones de la CUT abren la posibilidad de presentar una alternativa política y sindical de los trabajadores, para abrir un diálogo mayor hacia el movimiento de sindical dentro y fuera de la Central, a los nuevos sectores activistas que nacen a la lucha sindical bajo difíciles condiciones en sus empresas, ataques, hostigamiento. Una lista que contribuya a la organización en los lugares de trabajo de una alternativa de lucha, anti-burocrática e independiente de empresarios y gobiernos.

Una alternativa para recuperar los organismos de los trabajadores para que sean verdaderas herramienta de lucha y organización, y no organismos de los empresarios o de sus gobiernos; que sea protagonista de la unidad de los trabajadores en la movilización por las demandas sociales y democráticas del país, para terminar con las herencias de la dictadura.