El Régimen del 78 busca liquidar al movimiento democrático catalán con su ofensiva judicial. A la persecución contra todo el Govern ahora se suma la campaña de criminalización hacia todo el movimiento independentista, en especial los CDR y la izquierda. Hay que extender y masificar la movilización contra la represión del 155.

CRT Estado Español Corriente Revolucionaria de Trabajadores y Trabajadoras | @CRTorg
Jueves 5 de abril de 2018
Durante las últimas semanas el golpe institucional contra Catalunya por parte del Régimen del 78 se ha profundizado de forma desmesurada. La decisión de enviar a prisión preventiva sin fianza a los consellers Jordi Turull, Josep Rull, Raül Romeva, Dolors Bassa y la ex presidenta del Parlament Carme Forcadell el pasado viernes 23 de marzo, así como la detención de Carles Puigdemont dos días después, supone un ataque brutal con el objetivo de descabezar la dirección política del “procés” independentista.
Ahora el Régimen del Estado español redirige su ofensiva contra la izquierda independentista, y en especial hacia los CDR (Comités de Defensa de la República). Esta escalada represiva viene de lejos. Desde el 1-O se han abierto numerosas causas judiciales contra decenas de activistas que defendieron las urnas en los colegios y el derecho a decidir del pueblo catalán.
Esto ha reavivado la movilización social, impulsada sobre todo por los CDR y las organizaciones independentistas, contra la ofensiva judicial del juez Pablo Llarena al frente del Supremo, el Gobierno del PP, Cs y los partidos del bloque españolista. Desde el viernes 23, miles de personas vienen saliendo a las calles, rodeando edificios institucionales al grito de “vaga general” y cortando carreteras.
La “Primavera Catalana” toma el testigo de la jornada histórica del 1-O, pero también de las huelgas del 3-O y el 8N , ambas jornadas combativas por la defensa del mandato popular que surgió del referéndum y que el golpe del 155 y la claudicación de la dirección procesista dejó en suspenso.
Los CDR, se han convertido en lo más dinámico del movimiento independentista con una importante capacidad de autoorganización y actuación. Durante las últimas semanas lo hemos visto en su rol en las movilizaciones por la libertad de los presos políticos y contra la represión al pueblo catalán, en un momento en el que la dirección procesista se encuentra descabezada y su liderazgo muy mermado sobre el movimiento independentista.
Todo ello, pone al Gobierno del PP en alerta ante la posibilidad de que se abra un escenario de movilizaciones que cuestione incluso a las propias organizaciones soberanistas, cuyas direcciones no están actuando al nivel del brutal ataque del Régimen. La pasividad de estas organizaciones se muestra impotente ante la ofensiva judicial que puso entre rejas a los dirigentes de la ANC, Òmnium, PDeCAT y ERC. Y, sobre todo, deja en el aire las aspiraciones de una gran mayoría del pueblo catalán plasmadas el 1-O.
En este marco el Régimen no ha dudado un instante en desplegar toda una cruzada criminalizadora contra la izquierda independentista y con el foco puesto encima de los CDR. Este lunes la Fiscalía de la Audiencia Nacional comunicaba la intención de abrir acciones penales contra los CDR por llevar a cabo “actos vandálicos que ponen en peligro la paz pública, el orden constitucional y la esencia del sistema democrático”. Según la Fiscalía, los "Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado" han comenzado ya varias investigaciones para identificar "a los autores y promotores" de estas acciones. En palabras de M. Rajoy “Se combatirá a los CDR con "todos" los medios policiales y judiciales”, mientras que los Mossos d’Esquadra, han desplegado el dispositivo Minerva, heredero del “Operativo Piolin”, para garantizar el “orden público”.
El resto de partidos del bloque monárquico y los medios de comunicación vienen avalando esta criminalización y “alertando” de la “batasunización” de los CDR. Incluso Xavier Domènech, de en Común Podem, se sumó a esta campaña con sus declaraciones contra los CDR. Preguntado sobre si apoya sus acciones señaló que "el camino que puede llevar a expresiones de conflicto violento no creo que nos ayude. Por lo tanto, no". Respuesta que le valió duras críticas por las que tuvo que rectificar.
A esta campaña se le suma el incremento de los ataques fascistas hacia el movimiento independentista con la impunidad de los responsables del golpe institucional del 155 y con el más absoluto silencio mediático.
Ante la actual cruzada criminalizadora, desde la Corriente Revolucionaria de Trabajadores y Trabajadoras (CRT) creemos que la única forma para acabar con la represión hacia el pueblo catalán y hacer efectivo el mandato popular del 1-O es potenciar la movilización independiente y que las direcciones de CCOO y UGT dejen de subirse al carro de las declaraciones de criminalización a las luchas del pueblo catalán, y convoquen urgentemente una huelga general en Catalunya por la libertad de los presos políticos y contra el 155.
En el mismo sentido, la izquierda independentista y la izquierda sindical deben ponerse al frente de imponerla a las direcciones de los sindicatos mayoritarios que están dando la espalda a las demandas democráticas de Catalunya, convocando asambleas, paros y actos en los centros de trabajo. Su inacción frente a semejante ataque contra los derechos democráticos más elementales es inadmisible y solo puede jugar en contra de los intereses de la clase trabajadora.
Este ataque brutal, no solo hacia la dirección del procés, sino como vemos, contra el conjunto del movimiento independentista catalán, para imponer una derrota en Catalunya, indica el camino de una restauración reaccionaria del Régimen del 78, signada por más centralismo, más persecución a los derechos y libertades democráticas fundamentales en todo el Estado español. Y de este modo tener vía libre para hacer pasar la agenda de ajustes pendientes, basada en jueces, fiscales y policías.
Por ello, la “primavera catalana” debe confluir con el resto de luchas sociales y democráticas contra el gobierno y el Régimen del 78 en el resto del Estado que se vienen movilizando desde principios de 2018. Los sindicatos y organizaciones como Unidos Podemos del resto del Estado español deberían convocar a grandes manifestaciones por la libertad de los presos y por el derecho a decidir.
Es imprescindible ampliar la base social del movimiento democrático catalán, ganando a los sectores de la clase obrera que lo ven como algo ajeno. Para ello hay que vincular esta batalla democrática con la lucha por un programa para resolver los grandes problemas sociales de paro, precariedad, pensiones y servicios públicos. Solamente así se podrá conquistar una república catalana, que no sea de los capitalistas sino de los trabajadores y socialista.
¡Libertad a los presos políticos!
¡Basta de represión y criminalización!
¡Abajo el 155!
¡Por una huelga general en Catalunya!
¡Por un gran movimiento en todo el Estado contra el Régimen del 78 y por el derecho a decidir!
¡Por una república catalana obrera y socialista!